Con un aparente simple bloque de piedra se pueden transmitir muchas cosas, y ello sin tener que recurrir a un rostro. De esto da fe la nueva exposición que desde anoche luce en la Casa Museo León y Castillo de Telde, adonde el aruquense Manolo Marrero ha traido parte de su reciente producción: 17 esculturas ejecutadas en piedra de distinta procedencia y calidad y en la que la perpetuación de sentimientos es la nota predominante.

Bajo el título de Piedra al desnudo, este licenciado en Bellas Artes por La Laguna y nieto de labrante propone un ameno tránsito por las emociones. Tirando de torsos y de desnudos nacidos de materiales líticos tan exóticos como trozos de piedra de las canteras de Tirma y Tamadaba -ya cerradas- o de factorías aún en producción como Ayagaures y Arucas, Marrero es capaz de transmitir actitudes tan abstractas como la entereza o el aplomo.

Las obras, ejecutadas a golpe de martillo y cincel, están exentas en la mayoría de los casos "de pies y cabezas, cosa que no significa que estén hechas a la carrera", según bromea su autor. Comunicar mucho con lo mínimo, jugando sobre todo con los brazos, ha sido un reto para el artista, que en su dilatada carrera ha logrado montar exposiciones ya en media isla y Tenerife y cuenta en su currículo con el privilegio de haber trabajado en la rehabilitación de algunos templos donde la piedra es algo más que un material constructivo, como son los casos de Arucas, Cardones y la propia catedral capitalina.

Marrero, que protagoniza "una muestra escultórica de gran nivel artístico", en palabras de la catedrática Maribel Sánchez Bonilla, no dejaba ayer tarde de poner en valor el material con el que ha dado rienda suelta a su creatividad. Con torsos manufacturados con piedra de Tindaya entre las piezas seleccionadas, "una de las más bonitas", aún cuenta con materia prima con la que seguir esculpiendo ideas. Las que pueden contemplarse en Telde han sido realizadas desde 2011. Alguna de ellas pesa hasta 250 kilos, y por su acabado y contundencia serán más que suficientes para dejar a los visitantes que acudan a verla de piedra.