El cambio climático y el impacto turístico no dan tregua a las dunas de Maspalomas. La reserva natural protegida pierde 40.000 metros cúbicos de arena al año, lo que equivale a 26 piscinas olímpicas, y recibe solo una media de 2.000 metros cúbicos por el flujo ventoso. Los ecologistas advierten que el impacto urbanístico y el uso descontrolado de hamacas y kioscos en el enclave costero aceleran el proceso de erosión. Mientras la Administración busca financiación para preservar el espacio natural, los ecologistas piden medidas de protección inmediatas.

La búsqueda de arena para compensar los 40.000 metros cúbicos, que pierden las Dunas de Maspalomas al año por el impacto turístico, urge entre instituciones y colectivos sociales. Tras la reunión anual de la junta rectora de la reserva natural, que se celebró ayer en el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, los representantes ecologistas temen que la ineficacia política permita la desaparición del principal atractivo turístico del Sur de la Isla.

"Hasta la fecha solo el Cabildo está haciendo los deberes, porque el resto de instituciones no han mostrado un esfuerzo real en la conservación de la zona", anuncia Víctor Macías, representante de la federación ecologista Ben Magec, tras presenciar la presentación de un nuevo proyecto para el cuidado de las dunas por parte del Cabildo. Sin embargo, la Corporación insular necesita la aprobación del Ministerio de Medio Ambiente para realizar sus actuaciones en la zona y, entre obtención de permisos y presupuesto para el proyecto, "puede que cuando se quiera actuar ya no existan dunas", añade.

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