Es un caserío pequeño, coqueto y poco concurrido al que suelen recurrir los periódicos para lucir vistosas páginas de verano. Pero en esta ocasión, en el poblado levantado al socaire de un peñón y una loma, no tienen intención de aguardar al próximo estío para convertirse en noticia. Una curiosa iniciativa cultural, inédita además en toda España, pondrá a Tufia en el mapamundi.

Una asociación internacional de artistas vinculados a la naturaleza, Ainin, ha elegido su entorno para desarrollar este año su tradicional encuentro cosmopolita. Entre sus arenales y riscos, 15 artistas venidos desde 11 países crearán otras tantas obras de arte efímero. Maderas, piedras, hojas, aulagas y hasta cañas servirán para moldear unas composiciones que, según esperan sus organizadores, durarán lo que quiera el planeta.

A través de la mirada de cada uno de ellos se rendirá también homenaje a un paraje que intenta mantenerse lo más pulcro posible con la ayuda de sus habitantes, la simbiosis con unas construcciones levantadas sin grandilocuencias y herramientas como la declaración de Sitio de Interés Científico (SIC) que han contribuido a la preservación de este ecosistema.

Pasado mañana llegarán a sus calles los tres primeros invitados, y el sábado 18 comenzarán los 15 a dar forma a lo que se les pase por la cabeza. La historia de Tufia, su geología, flora, gentes y fauna harán las veces de peculiar musa. Por último, el 25 de octubre tendrá lugar la inauguración de este muestra, realizada en otros 50 puntos del globo en los últimos 17 años.

Hasta que llegue ese momento, foráneos y visitantes tendrán tiempo de sobra para estrechar lazos. Los escultores serán acogidos como invitados por los vecinos en sus domicilios y tendrán la ocasión de disfrutar de la gastronomía canaria gracias a una variada carta en la que no faltarán de nada.

El presidente de la asociación para la defensa de las viviendas de la playa de Tufia, Juan Sánchez, y el impulsor de la idea, François Davin, viven estos días con intensidad, tratando de que todo esté a punto. Cuentan con la ayuda de lugareños, como Isidoro Palenzuela, quien ayer daba los últimos toques a un pequeño cuarto ubicado a golpe de ola, al lado de la marisma, y que será utilizado como cocina.

Davin, por su parte, se decantaba por iniciar su creación con antelación, justo en el montículo anexo a la explanada de tierra que se usa como aparcamiento en Tufia. "Dentro de unos días tendré que estar más liberado porque muchos no hablan castellano", se justificaba este lunes mientras creaba dos grandes figuras tumbadas con piedras blancas y negras. Afincado en el poblado desde hace tres años tras una vida que le llevó de un lado a otro del globo con su barco, Divan diseña un elemento con el que pretende simbolizar la unión de norte y sur, españoles y guanches, arena blanca y arena negra. "Lo llamaré Encuentro o Abrazo, aún no lo he decidido", avisa.

Escultor desde 1986, afirma que aún vive de su inspiración. "Mi obra, si nadie la toca, podrá durar años. Otras, hechas con arena u hojas, lo que el planeta quiera. Lo que queremos realizar no es una exhibición en sí, sino destacar la capacidad de hacer algo en total armonía con el entorno", concluye.