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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Las últimas telefonistas de Ingenio

La primera central del Sureste y Sur de la Isla se situó en El Puente, y cuando llegaron a 99 números, en El Ejido - Las operadoras se sentían unas privilegiadas por trabajar

La joven Juana Luisa Sánchez en la central de Telefónica de Ingenio. L P/ DLP

La primera central telefónica de Ingenio se instaló en la tienda de Bartolomé Sánchez Dávila, indiano venido de Cuba, en la calle Antonio Rodríguez de El Puente, en el mismo casco histórico de Ingenio. En el año 1936 está constatada su existencia, con lo que puede tener una antigüedad de casi 80 años. La centralita de la villa de Ingenio era la principal de toda la zona sur de Gran Canaria, San Bartolomé de Tirajana, Santa Lucia, Agüimes, Temisas, Valsequillo y Carrizal debían contactar primero con dicha centralita para pedir conferencias interurbanas que principalmente se realizaban a Las Palmas de Gran Canaria.

Posteriormente, en Carrizal se instaló una centralita que atendía sólo a sus abonados de la zona, pero la de Ingenio mantuvo su carácter principal para pedir conferencias interurbanas. Según expresó el archivero municipal, José Emilio Sánchez, las llamadas más numerosas se realizaban a los almacenes de Don Juliano Bonny para saber a qué hora salían los barcos del puerto de Las Palmas y La Luz con los tomates. Debido a la gran demanda de llamadas se contrató a varias operadoras para dar respuesta a las necesidades.

El desarrollo del servicio telefónico contribuyó de manera notable a la incorporación de la mujer a la vida laboral. Se les pagaba 400 pesetas semanales. Cuando se dieron de alta 100 abonados en el municipio, la central telefónica se trasladó al Ejido de Ingenio en 1969, pasando a ser contratadas las telefonistas por Telefónica Nacional de España hasta 1976, que se automatizó.

"Primero las llamadas las hacíamos manual a manivela, después semiautomático y finalmente automático. Ese cambio fue terrible, porque nadie nos vino a decir cómo hacerlo. Tuvimos muchos problemas, hasta nos trajeron la Policía", así lo señaló Juani Sánchez.

Entre las operadoras de Ingenio están Sula del Toro Caballero, Juana Sánchez, Conchi Valerón, Antonia López, Paquita Dávila, Saro Álamo, Paqui Dávila, Masu Hernández, Celina Ramírez, Paqui Sánchez, Francisca Romero, Candi Sánchez y Agustina Rafaela Rodríguez Tinita, hija del propietario de la tienda donde se tenían que pagar el coste de las llamadas.

Para Juani Sánchez, el ser telefonista le "marcó positivamente. Soy una persona extrovertida y me encantaba comunicarme con todo tipo de gente". "Era la experiencia más bonita, porque era joven, me llamaba mucho la atención el teléfono y había mucho contacto diario con la gente. Era muy ameno", indicó Sula del Toro.

Toñita López empezó aprender por las noches a los diez años y le pagaban diez pesetas por día. Fue contratada a los 19 años. "Era un trabajo bonito, porque, además de conocer a mucha gente, recibías las gracias por ser rápida y agilizar las llamadas". En el mismo sentido se manifestó Conchi Valerón: "Para mí el paso por telefónica fue maravilloso, porque me encantaba el contacto con la gente".

Celina Ramírez estuvo primero el puesto de Carrizal y al cerrarse pasó al de Ingenio. "Aquí conocí más gente y era mejor que en Carrizal, porque allí trabajaba yo sola". Paqui Dávila resaltó: "Estábamos viviendo en un mundo muy reducido, muy puritano, que tu madre te tenía un poco retenida y el trabajo te liberaba porque entablabas diálogo con otra gente y otros ambientes. Eso fue lo que más me enriqueció".

También para Candi Sánchez, además de conocer gente, ser telefonista le ayudó "a liberarme un poco, aunque yo era ya más liberal que otras compañeras. La convivencia entre las compañeras fue muy buena. Nos ha marcado tanto que seguimos en contacto". "Recuerdo que Candi y yo éramos como una piña. Éramos las más gamberras y trabajamos desde 1970 a 1975. Fuimos privilegiadas y nos liberamos. Éramos muy queridas en la telefónica"", añadió Masu Hernández.

Todas las telefonistas valoran el gran cambio que se ha producido desde que hace casi 40 años se cerró la central telefónica. "Ahora te puedes comunicar tú sola, sin que te controle nadie el tiempo. Antes se controlaba cada minuto", apuntó Sula del Toro. "Ahora todo es muy distinto. Esto se ha revolucionado. Era impensable hablar sin intermediarios", agregó Juani Sánchez.

Las telefonistas colaboraron con la exposición 'Industrias, comercios y oficios, historia de la actividad económica local del pasado siglo' aportando datos y fotos, que formará parte del programa de las fiestas de La Candelaria del 2 de febrero de 2015, organiza por la Concejalía de Patrimonio Histórico de Ingenio.

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