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Mogán

Condenado a siete años de cárcel por abusar en Tauro de la hija de su pareja

La Sala considera probado que Francisco Santana Rodríguez realizó tocamientos a la menor cuando su madre no estaba en la vivienda

Condenado a siete años de cárcel por abusar en Tauro de la hija de su pareja

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado a Francisco Javier Rodríguez Santana, de 46 años, y sin antecedentes penales a la pena de siete años y un día de prisión por abusar sexualmente de la hija menor de su pareja cuando convivían en Tauro. El tribunal ha impuesto al acusado, por el mismo delito, la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros al domicilio o al lugar donde se encuentre la víctima, así como comunicarse con ella por cualquier medio. Asimismo, Rodríguez Santana deberá indemnizar a la víctima con 6.000 euros por los daños morales causados, según establece la sentencia hecha pública ayer.

Los hechos declarados probados resultan de la valoración de las pruebas practicadas en el juicio oral, en especial de la declaración de la menor, de su madre y de su hermana, así como de la pericial psicológica. Según recoge el fallo de la Audiencia Provincial, Francisco Javier Rodríguez Santana se encontraba en 2006 en la vivienda que éste poseía en Tauro, en compañía de sus hijos menores y de las hijas, también menores, de su pareja, y aprovechó que la madre de las niñas no estaba en la casa, para llamar a la cocina a la víctima, que entonces tenía nueve años de edad, mientras dejó a los demás niños encerrados en la habitación en la que jugaban. Una vez a solas, el acusado aprovechó la relación de familiaridad y confianza, se puso de rodillas y le dijo que se bajara el pantalón y la ropa interior, tras lo que le realizó tocamientos en sus genitales. Debido a esta acción, la menor sintió dolores en su cavidad genital, y a consecuencia de la misma agresión sufrió un estado ansioso depresivo de carácter crónico, así como miedos específicos.

En el juicio oral, la víctima declaró incluso que su hermana, al volver a la habitación donde esta con los hijos del acusado, le preguntó que había pasado, pero no pudo responder porque sentía mucho dolor. Según relató en la vista, fue un mes y medio después de los hechos cuando se lo contó a su hermana, mientras que a su madre se lo dijo en 2011, cuando acudió al ginecólogo por tener problemas con la menstruación. Fue cuando salieron de la consulta médica, cuando la madre de la menor, extrañada de que su hija hubiera comentado al ginecólogo que no le podía responder sobre si había mantenido relaciones sexuales con anterioridad por estar su progenitora delante, ésta preguntó después a sus hijas qué había pasado, y ambas le contaron que tanto el acusado como su hijo, condenado por agresión sexual por el Juzgado de Menores por una sentencia de 4 de febrero de 2014, habían abusado sexualmente de ella.

El tribunal consideró que los testimonios de la menor, de su madre y de su hermana fueron sólidos y no apreció móvil espurio alguno que indujera a faltar a la verdad, en tanto que la progenitora tenía buena relación con el acusado, aunque ya estaban separados cuando interpusieron la denuncia, y las niñas, antes de los hechos, le tenían miedo, pero se llevaban bien, como Francisco Javier Santana Rodríguez reconoció en el juicio.

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