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Agaete Luz verde a las nuevas infraestructuras

Puerto a la vista en Agaete

La villa ve con escepticismo la ampliación de un muelle que creen que no ha revitalizado su economía

Puerto a la vista en Agaete

Puerto a la vista en Agaete

Agaete hojeaba ayer los periódicos para visualizar el futuro Puerto de Las Nieves, el que viene con el segundo espigón con capacidad para amarrar dos fast ferries y un crucero de hasta 300 metros de eslora en sus norays.

La construcción del muelle podría comenzar en verano y, además, supondrá ganar espacio para nuevos pesqueros, para embarcaciones deportivas y para levantar un centro comercial, unos nuevos servicios que convertirán a la villa, además de en una nueva escala para el turismo de cruceros, en una parada y fonda para los barcos de recreo.

En un día de brisa fresca, cielo medio encapotado y mar medio revuelta, ayer martes, la mayoría de la flota artesanal permanecía amarrada, salvo un par de excepciones, y el trasiego de pasajeros rumbo al barco de Tenerife y el de visitantes que se apostaban en sus terrazas funcionaba a media máquina.

Al igual que la noticia de la ampliación, que caía de forma desigual según qué fuente. La secretaria de la Cofradía de Pescadores de Agaete, Juana Ojeda, lo explicaba meridianamente claro y por fases. Por un lado espera un mayor meneo por el incremento de los amarres para pesqueros, por los puestos de trabajo que se generaría durante la construcción del futuro recinto, que durará 55 meses, y porque la villa es un "caladero de profesionales del mar que enganchan con la marina mercante".

En resumen, "más barcos, más opciones de crear empleo, eso sí, siempre y cuando paralelamente se edifique una oferta cultural y de ocio que hagan que esos turistas de crucero recalen aquí, y no salgan pitando como ocurre ahora con los ferries que poco han dejado en el pueblo".

Pero, por otro, alerta sobre un grave problema que padecen los cofrades y que puede triplicarse con el creciente tráfico comercial. Lo explica con ejemplos Graciliano Suárez García, de 70 años y al timón de la coqueta Pepita María, una falúa cabinada que viene con 20 kilos de salmonete y breca.

A criterio de Graciliano, los buques que cubren el trayecto Agaete-Santa Cruz "no respetan las rutas establecidas, se salen de la línea de pesca, te ven faenando y no se retiran, y ni a mí ni a la mayoría nos hace ninguna gracia", rezonga el hombre en la cubierta celeste del Pepita para añadir que si esto ya es así con dos embarcaciones, el asunto se multiplica por dos cuando sean cuatro.

Pero esta misma multiplicación es la que se espera reduzca el precios de las tarifas. Manuel Ángel Gutiérrez, natural de Tegueste, Tenerife, está a punto de embarcar en el Bentago Express, el catamarán de 38.516 caballos de vapor que está a punto de volar a ras del agua hacia la capital de la isla vecina.

Gutiérrez espera que dos compañías operando la misma línea no sólo abarate los precios, sino que los horarios también permitan una mayor flexibilidad a la hora de improvisar un viaje, en un medio de transporte que prefiere al avión por rápido y económico. Y avisa que recalará en la villa en La Rama, como ha hecho otras veces. "Aquí te bajas y ya estás en la fiesta", remata. También lo ve claro, Antonio Quintana, que llega con su camión de reparto de Donuts desde Teror. De villa a villa viene tres veces al día. A las ocho de la mañana se planta en Agaete con un furgón, lo mete en el barco y regresa a Teror con el que llegó la noche anterior de Tenerife. A las doce del mediodía hace la misma maniobra y a las seis la última. Con las futuras doce salidas diarias podrá flexibilizar horarios. Y bajar los precios.

Ahora bien, el sector de la restauración es el más escéptico. Desde que el 95 se inaugurara el puerto han perdido las vistas, y la idea inicial de que un mayor trasiego de pasajeros se iba a materializar en más comidas y negocio no ha cuajado. Israel Saavedra, del restaurante Las Nasas, terraza sobre el callao, apunta que el trasiego comercial de pasajeros es un visto y no visto. Llegan a toda prisa con sus coches y salen pitando. Y ante la posibilidad de que un crucero cambie las tornas avisa de la necesidad de dar un repaso al municipio, que necesita mejores infraestructuras de ocio, baños públicos y tiendas de moda, de electrónica, elementos que hagan atractiva a la villa para que no se convierta, una vez más, en una plaza de paso.

Tenesor Rodríguez, a cargo del restaurante La Cofradía, es más crítico. Apunta que Agaete no ha sabido captar el turismo, "está sucio y descuidado, no dispone de una mínima oferta de ocio, la plantilla de la Policía Local está a la mitad, con una sola persona para patrullar los domingos, y los gorrillas de los aparcamientos espantan a los visitantes, a los que intentan cobrar hasta cinco euros si son extranjeros", afirma.

Con este panorama", sentencia Rodríguez, "es imposible que un turoperador de cruceros fije en este puerto una escala. Antes queda muchísimo por corregir".

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