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Valsequillo

Almendras garrapiñadas y frío

Vecinos de Valsequillo, La Barrera, Las Vegas y Tenteniguada rescatan sus comidas tradicionales - Las fiestas congregan a 15.000 personas

Almendras garrapiñadas y frío

Almendras garrapiñadas y frío

Pan caliente untado con chorizo de Teror y almendras tostadas o garrapiñadas. Un grupo de vecinos del barrio de Las Vegas han rescatado para las fiestas de Valsequillo una de las comidas tradicionales de la comarca, que casi se había perdido en el recuerdo porque el consumo de almendras salvajes de Los Alfaques surgió más de la necesidad que de los placeres gastronómicos. Y visto éxito de ayer, es probable que se convierta en protagonista de futuras ediciones de la Ruta del Almendrero en Flor.

Cientos de visitantes, muchos de ellos turistas europeos llegados desde las playas del Sur, fueron enganchados por Félix Santana, que a voz en grito prometía "la felicidad por un euro". Y una vez comprobado el ajetreo dentro del chiringuito, incluido el majado del fruto, nadie se resistió a probar una tostada. "Esto se 'inventó' por esta zona, hace ya muchos años, para aprovechar las almendras salvajes; se puede comer como desayuno, aperitivo o merienda, a cualquier hora del día", comentó el alegre Félix Santana mientras arengaba a sus compañeros a mantener el ritmo de producción. En algunos momentos había más compradores que panes y almendras en los braseros.

"Estos jóvenes llevan 48 horas partiendo almendras y ya tienen los dedos 'cambaos' de tanto majarse", bromeaba con los clientes y curiosos. A las dos de la tarde ya habían perdido la cuenta de las ventas. "Yo calculo que ya hemos cortado más de 500 panes", gritó alguien desde el fondo.

La idea de estos vecinos de Las Vegas, que resultó ser un negocio redondo, se benefició también del frío y de las aglomeraciones en todos los chiringuitos, pues la Ruta del Almendrero en Flor de Valsequillo, al igual que ocurrió las semanas anteriores en Tunte y Tejeda, superó todas las previsiones.

El Ayuntamiento calculó una asistencia de más de 15.000 personas, pese a las bajas temperaturas y la amenaza de lluvia durante casi todo el día. En el tenderete de La Flor del Aguacate, una empresa de catering de Valsequillo, los cocineros se tuvieron que emplear a fondo por la demanda de platos calientes para combatir el frío. "Parece que este año hay menos gente por el mal tiempo, pero hemos vendido muchas raciones de nuestros platos tradicionales -potaje de jaramagos, carajacas, ropa vieja, cerdo frito, pan de puño- y sobre todo chocolate caliente", resaltó José Miguel Santana.

Francisco Jiménez y su hija Laura tampoco se quejaron de las ventas en su puesto de fresas, cultivadas en una finca del barrio de La Palma. La cosecha de invierno ha sido buena y los precios suelen ser algo más caros que en verano, unos cinco euros el kilo de fresas y ocho el de fresones.

No muy lejos, la joven apicultora Jenifer Santana se estrenaba como empresaria, usando la etiqueta de la Casa de la Miel de Valsequillo porque todavía no ha puesto nombre a su producto. Tiene 70 colmenas en Tenteniguada, herencia de su abuela, y en su primer año de actividad ha recogido unos 1.000 kilos de miel. "He vendido más de lo que esperaba", dijo.

Los artesanos también aprovechan la Ruta del Almendrero para mostrar sus ingenios y, si hay suerte, vender unos cuantos ejemplares. Como Felipe Ojeda, que tras jubilarse hace tres años como chófer del Ayuntamiento de la capital -"yo he llevado a todos los alcaldes, desde Juan Rodríguez Doreste al actual", recordó- se dedica a fabricar el naife autóctono de Gran Canaria. Nacido en San Isidro, Teror, ahora vive en San José del Álamo y mantiene esta tradición, más como hobby que como negocio. "Estaba harto de cuidar vacas y aprendí este oficio en un curso que dieron en Teror", explicó. Ahora es presidente de la Asociación Cuchillo Tradicional Canario, que reúne a los trece artesanos que siguen en activo. Los precios de sus naifes oscilan entre los 80 y 250 euros, según el trabajo que dedique al mango, a veces hasta sesenta horas.

Estas historias de agricultores, ganaderos, viticultores, restauradores o artesanos se repitieron ayer en cuatro puntos del municipio: La Barrera, el casco de Valsequillo, Las Vegas y Tenteniguada. El alcalde, Francisco Atta, resaltó este año el incremento de los turistas y el éxito en general. Félix Santana lo tiene claro y lo expresó en alta voz: "Señores, hay que volver a la almendra".

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