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Teror

Los 40 papagüevos del Ayuntamiento

Un nutrido grupo de cabezudos 'toma' las oficinas municipales

Doña Rogelia, ayer, presidiendo la exposición. SANTI BLANCO

Una pandilla de 40 papagüevos está viviendo en el Ayuntamiento de Teror desde el pasado 23 de enero y no piensa irse hasta el próximo 20 febrero, donde residen en modo exposición para que los visitantes se hagan una completa idea de la cantidad de cabezudos que hay en la villa.

Allí mora doña Rogelia, que consume varios metros cuadrados de nariz, los inseparables Epi y Blas, Bart Simpson, un señor verde con claros síntomas de intoxicación, y la egocéntrica Susanita, amiga de Mafalda, entre otros muchos compadres de cartón piedra.

Los fondos de la exposición, que se encuentra en el espacio La Galería de las oficinas municipales, proviene de tres fuentes principales: los talleres organizados en su momento por La Parranda de Teror; los del propio Ayuntamiento creados para el Centro Ocupacional del municipio, en 2012 y 2014, y para los pequeños de la localidad; y los realizados desde finales de los 90 por la asociación vecinal de El Palmar, pionera en el asunto.

También de los primeros fueron los cuatro o cinco, recuerda Reinaldo Rodríguez, de La Parranda, justo cuando se constituyó este grupo que es parte indisociable del paisanaje de la villa, y que retomaron hace dos años con la 'dirección técnica' del colectivo Jolgorio Papagüevo, de Guanarteme, que subió a las medianías a impartir cátedras sobre el cómo se construye un machango en condiciones.

En la Subida de la Bandera, que marca el punto de inicio oficial de las Fiestas del Pino, y en la Verbena Canaria, que cierra el programa de actos de septiembre es cuando se orean los gigantes por la villa.

Reinaldo cuenta tres secretos más del colectivo. Que la cabeza comienza a fabricarse un gran globo de resistencia XL, sobre el que se van añadiendo capas de periódicos pegados con cola blanca; que los primeros de Gran Canaria son los de Santa María de Guía, un poco antes que los de Agaete, que hoy por hoy son los de mayor fama; y que de manera general se tratan de talleres para niños pero que en realidad terminan siendo talleres para padres, que asumen el enrale y el finiquito de la obra.

Ajenos a la explicación siguen mirando a la nada un Spiderman papagüevado, un click de Playmobil en escala humana, o Jessie, la novia del sheriff Woody, protagonistas de Toy Story, porque es esta una muestra de gigantes contemporáneos, como también lo fueron en su momento cuando a principios del XX se retrataban os iconos de la época, desde el africano al hombre del saco.

La muestra añade una pequeña colección de imágenes realizadas no solo durante la elaboración de las figuras, algunas de ellas de hasta dos metros y medio de altura, sino de terminación, como la que ilustra a los usuarios del centro ocupacional más privados que una pascuas con su rutilante nueva colección de personajes.

También están en las mesas una retahíla de herramientas y materiales con los que se puede conseguir un papagüevos personal e incluso un libro de visitas para agradecerles el detalle a sus protagonistas de acercarse al centro del pueblo.

La exposición puede ser visitada en las oficinas municipales del Muro Nuevo de lunes a viernes desde las nueve de la mañana a las tres de la tarde. Además los miércoles no hacen siesta para recibir visitas desde las cinco a las siete.

Una ocasión casi única para el novelero en la materia porque, como subraya el propio Ayuntamiento, "esta es la primera ocasión en la que se pueden ver juntos casi todos los papagüevos que hay actualmente en el municipio".

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