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El canódromo que cayó en el olvido

Era el principio de la década de los 80 del siglo pasado, aquella década que marcó definitivamente, para lo bueno y lo malo, un antes y un después en la vida social, cultural y económica del municipio de San Bartolomé de Tirajana en general y de Maspalomas en particular.

Una de las principales atracciones tanto local como turística en Las Palmas de Gran Canaria eran las carreras de galgos, arraigadas en la capital desde el año 1935 y en un canódromo ubicado dónde hoy está la Fuente Luminosa; por necesidades urbanísticas desaparece éste y se construye otro, por los años 60, en Schamann, llamado "Nuevo Campo España"; y la emoción y las apuestas corrían a raudales todas las tarde y, sobre todo, los fines de semana.

Mientras, el turismo local, el de la capital de la isla y el de la isla toda, descubre en Maspalomas ese lugar dónde veranear, pasarse las mini vacaciones de Navidad, Semana Santa, así como: puentes, fines de semana y demás fiestas de guardar. Esto hizo que la afición a las carreras de galgos fuera decayendo, hasta la desaparición del "Nuevo Campo España".

A todo esto, el promotor Jorge Fierro invierte en Maspalomas en el llamado "Canódromo Gran Canaria", más popularmente conocido como "Canódromo Playa del Inglés" y lo construye en el Barranco de El Veril, justo dónde terminaba el pueblo "Buenavista", denominado "Bellavista" y que hoy en día ofrece su ruinosa y desmantelada estructura, presidida por el que fuera el reclamo de la fachada, un luminoso en forma de galgo, al que le queda tan sólo su triste silueta y algún bombillo que otro.

El canódromo de Playa del Inglés, según nos cuenta nuestro informante José J. Santana Moreno, constaba de unas modélicas instalaciones (unas de las mejores de España en su momento), con amplio graderío, restaurante y circuito cerrado de televisión.

La afición galguera arraigó en Maspalomas en poco tiempo, convirtiéndose el canódromo en el lugar de ocio y esparcimiento diario, no sólo de turistas, sino también de los maspalomeros y los profesionales de la hostelería, que vieron cómo el pueblo salía del letargo y la rutina; aún muchos recuerdan aquella imagen de unas azafatas, paseando a los galgos más espectaculares por las calles de Playa del Inglés, como reclamo y promoción de las carreras de galgos entre los turistas.

Fauna II

La afición galguera en Gran Canaria se vio premiada, entre los años 1940 y 1970, con hasta siete campeonatos de España en su sede del "Nuevo Campo España", y fue el 27 de mayo de 1984 cuando se consigue el octavo título nacional con "Fauna II" en el XLVI Campeonato de España de carreras de galgos en pista, que se celebró en el "Canódromo Meridiana" de Barcelona. Para la Federación Canaria Galguera y la afición trasladada al efecto, la alegría fue indescriptible cuando ven como el galgo representante del Canódromo de Playa del Inglés se imponía con claridad, desde el principio hasta el final de la carrera; en resumen, una jornada inolvidable, cuyo resultado llena de orgullo a la afición galguera canaria. En Barcelona son entregados los trofeos Copa del Rey de Galgos, destinado al mejor tiempo y, el Galgo de plata, a José J. Santana Moreno, como educador, preparador y propietario de la campeona de España; días después, el domingo, 10 de junio, en acto organizado por la Federación Española Galguera, se presenta en carrera a "Fauna II", en el canódromo de Playa del Inglés y, ante la afición grancanaria y con lleno a rebosar, se recrea la ceremonia protocolaria de entrega de premios a cargo del alcalde accidental, Antonio Martín Rodríguez, y de Pedro J. Franco López, entregándosele de nuevo los trofeos al propietario e invistiendo al galgo campeón de la manteleta y el corbatín.

No hay que olvidar que fue en esta ocasión, cuando por primera vez en la historia, el nombre de San Bartolomé de Tirajana y el de Maspalomas figuran en el panorama nacional, al menos en lo deportivo; después vendría el campeonato nacional de Fútbol Sala, con "Gran Canaria Fútbol Sala ("Maspalomas Sol de Europa").

Bien, entre este minuto de gloria y el declive del canódromo maspalomero fue todo una, si se añade que no se renovaba la plantilla de galgos de élite, requisito indispensable para conservar la afición, las apuestas y el 'modus vivendi' del canódromo, viene aparejado a que su actividad se complemente con otras actividades paralelas, como: peleas de gallos, carreras de motos, de caballos, entre otras.

Competiciones

Desaparecida la actividad galguera, hubieron grandes competiciones de motos: trial o motocros. Antonio Franco Artiles, otro informante (cada uno con su tema) nos advierte que no podemos obviar en esta columna los grandes duelos de Dirt Track que se vivieron en los años ochenta, la moda del momento en el deporte del ciclismo norteamericano. Esta modalidad hizo furor en Gran Canaria, las competiciones eran de gran nivel y muchos pilotos aún rememoran con añoranza aquel pasado glorioso y aquellas "carreras al sol de medianoche".

Sin ánimo de meternos en terreno "amojonao", recordar algunas de las circunstancias que han llevado al estado actual del canódromo de Playa del Inglés. Después de diez años en total abandono, surge una iniciativa municipal, que consistía en comprar los terrenos y construir casas sociales y un campo de golf; la propiedad, (Don José Antonio Jorge Fierro), bajo la nominación Promociones Sociales y Deportivas de Playa del Inglés S.A., aboga entonces por asociarse con un alemán para expansionar el negocio y, después de pleitear con el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, consigue a través del Tribunal Supremo, la licencia para su remodelación, que contemplaba la ejecución de un Club Social Recreativo y una Residencia de 32 suites, con pistas de tenis, graderío de hasta 8.000 espectadores, paddle, squash, badmington, frontón, minigolf con swing, pista de footing, de patinaje, piscinas, bolera, talasoterapia, gimnasio, sala de relax, solarium, salas y restaurantes, además de una planta de almacenes, garajes y una zona comercial.

A todo esto, entre recursos y contenciosos, con el añadido que el barranco de El Veril transcurre de forma subterránea a través del ruinoso edifico del antiguo canódromo y a la espera que culminen los trámites del prometido Parque Acuático del Veril, ahí nos queda un monumento más a la desidia, el abandono y a la especulación nuestra de cada día.

Ahora la silueta del viejo edificio del canódromo se mantiene para recordar su etapa dorada pero que acaba cayendo en el olvido entre la evolución de los gustos por modalidades deportivas.

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