Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Santa Lucía

Vecindario marcha en protesta por los seis años de cierre del centro de salud

La plataforma por Una Salud Digna denuncia el caos que sufre el servicio por saturación en Doctoral

Un momento de la caminata en protesta por el cierre del centro de salud de Vecindario, a su paso por la Avenida de Canarias

Un momento de la caminata en protesta por el cierre del centro de salud de Vecindario, a su paso por la Avenida de Canarias LP / DLP

Puertas rotas y valladas, ventanales apedreados, mobiliario saqueado y tirado por el suelo, mesas destrozadas, todo ello en un enorme edificio construido en su momento para dar asistencia sanitaria a la población de Vecindario que languidece tras seis años cerrado 'por obras', en realidad unos trabajos inexistentes hasta la fecha y que ayer provocaba la manifestación de protesta de dos centenares de personas que exigen a la consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias la inmediata apertura del centro de salud.

El volumen de la población de Vecindario se une ahora al único centro disponible en la zona, el de Doctoral, a unos cuatro kilómetros de distancia, acumulando así entre uno y otro 70.000 cartillas, un número superior a localidades del país que disponen de hospital, según destacaba ayer en el inicio de la marcha de protesta la concejal del área del Ayuntamiento de Santa Lucía, Pino Sánchez, quién relataba una sucesión de "despropósitos" que comenzaban un martes 5 de diciembre de 2006.

Según reza en el cartel de obras que también languidece a una vera del inmueble, y bajo el título 'Reforma y ampliación del centro de Salud de Vecindario', el proyecto debía comenzar ese día para terminar tres años después, el 30 de junio de 2009, con un presupuesto de 589.905,72 euros cofinanciado por la Unión Europea a través de los fondos FEDER.

Apenas empezaron los trabajos los dos arquitectos y el ingeniero que dirigían el proyecto se toparon con problemas de cimentación, liquidando en su solución buena parte del presupuesto. A partir de ahí nunca más se supo, salvo, como explica Sánchez, las excusas de falta de dinero por una crisis en vísperas que terminó cebándose definitivamente sobre el centro sanitario.

"En ese momento hasta comprendimos la falta de fondos", pero casualmente en cada víspera electoral aparecía la liquidez, como los 800.000 euros prometidos en 2011, explica Sánchez mientras la batucada La Santa Star redobla una bulla sin tino por la avenida de Canarias para animar al personal a unirse a la protesta.

Aquella partida no apareció jamás, y si lo hizo fue hace unos días, cuando el Gobierno de Canarias las reconvirtió ahora, también en año electoral, en 250.000 euros "que no dan ni para empezar", sostiene la concejala, ataviada con bata de enfermera y enorme termómetro de carnaval, que por algo la protesta se realiza bajo el lema 'que no disfracen tu salud'.

Chana González Melián es la portavoz de la plataforma por Una Salud Digna, que es la que ha convocado la marcha que parte de la plaza de Los Algodoneros para terminar en el cochambroso zaguán del que fuera el enorme centro de atención médica de Vecindario.

González Melián no sabe ni por donde empezar, si por las "sucesivas reuniones con la dirección del Servicio Canario de Salud" o por el estado del centro de Doctoral, que sustituye en funciones a este y que se encuentra abarrotado hasta el punto que la mitad de las infraestructuras de Urgencias están destinadas a oficinas de pediatrías y otras especialidades que no son urgentes propiamente dichas, de forma que las averías de intervención rápida pueden tardar "hasta cuatro horas", el dato es de Sánchez, para poner un esparadrapo.

Chana González Melián todavía recuerda cuando en 2012, y visto que aquellos 800.000 euros nunca llegaron, se les promete de nuevo desde Sanidad del Gobierno canario que la única prioridad en infraestructuras para el ejecutivo en ese momento era arreglar de una vez por todas el centro del sureste. Desde entonces ha visto crecer otras infraestructuras en las demás islas, algunas de cero, "cosa de la que me alegro", confiesa, pero que acumula como una mentira más dentro del proceso.

Son las seis menos cuarto de la tarde. La caminata, en sus 45 minutos que lleva de recorrido, ha ido sumando a unas cuantas decenas de vecinos espontáneos por la avenida de Canarias.

Y es ahí cuando se dobla a la de 2 de Mayo. Un considerable terregal con unas pocas palmeras, perimetrado por una valla de fortuna, da paso a una primera construcción que hacía las veces de oficina de cita previa, ahora en estado ruinoso. Detrás el edificio, con planchas en las puertas y que incluye ventanales que lucen condenados por bloques a la vista.

Pino Sánchez lo resume antes de coger el altavoz para darle las gracias al personal de la batucada y al público asistente: "Se están cargando el de Doctoral por sobreuso y el de Vecindario por abandono".

También la alcaldesa, Dunia González a pocos metros de los escombros que se encuentran en una de las puertas de acceso, "todo hecho un asco", según protesta un señor mayor levantando la voz, agradece la asistencia, para reivindicar su apertura ya no solo como una necesidad, "sino como un derecho de la ciudadanía".

Es justo ahí cuando otro 'enfermero', de impecable uniforme verde 'medicalizado' habla directamente de "mamanza y tomadura de pelo", mientras ofrece en papel el manifiesto, un texto de tres puntos que pasa por exigir la visita de la consejera Brígida Mendoza al centro de salud; un plan de viabilidad con la financiación, ejecución y dotación de recursos; y la constitución de un comité de seguimiento, con información abierta para que su reapertura sea fruto de un proceso participativo. Y "respeto para un pueblo que lleva más de seis años esperando", pero sin cemento fresco a la vista.

Compartir el artículo

stats