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Entrevista. Gerente de Zona Eólica Canaria (Zecsa)

Aday Martín Mederos: "El proyecto rentabiliza estructuras ya acabadas sin consumir más suelo"

Aday Martín.

Aday Martín. J. C. GUERRA

¿Por qué los viaductos?

Porque son infraestructuras ya existentes y el equipamiento no generaría impacto. Además, los barrancos ofrecen unas condiciones especiales, porque aceleran la masa de aire y se consigue mayores rendimientos y eficiencia.

¿Se podrían aprovechar otras infraestructuras públicas?

Las marquesinas, que ahora aprovechan la energía solar, también podían integrar la energía eólica. Pero también hay otras alternativas que estamos estudiando.

¿No sufrirá la estructura de esos puentes?

Hemos buscado soluciones para evitar el esfuerzo de carga. Si se apoyara en la estructura actual necesitaríamos contar con los ingenieros que hicieron esos puentes. Por eso hemos buscado como alternativa una estructura solidaria, con una ramificación hacia los pilares.

¿Cuántos pueden ser rentables para este tipo de proyecto?

El Juncal, en Agaete; Puente de Silva y Guía-Pagador, en Guía; El Rincón; el Puente de Tejina, en Tenerife; y El Esquinzo y Los Canarios, en Fuerteventura. Aquí se valora la regularidad del viento, y la cercanía de la costa favorece esa constancia. Todos estos cálculos se basan en la tecnología actual de turbinas. Con esto quiero decir que la tecnología eólica avanza a pasos agigantados y es probable que en diez años algunas de las ubicaciones descartadas ahora puedan considerarse también rentables.

¿Cuál es la mejor fórmula para gestionar el proyecto?

Lo más rentable sería acudir a concesiones, sobre todo ahora que la situación económica de las Administraciones es más delicada.

¿Y cuánto se tardarían en poner en marcha?

Aunque los estudios están acabados, sería bueno desarrollar todavía los datos de la resistencia de los equipos, que se podrían acabar en un año, y fabricar unas turbinas que se adapten a las características de cada viaducto. Eso podría llevar otro medio año.

¿Qué dimensiones tendrían?

Las turbinas tendrían unos 36 metros de diámetro, y un metro de ancho. Se podrían poner varias. También está la opción de poner otras más pequeñas.

¿Y el modelo tipo árbol?

Las turbinas son más viables, por integración y optimización. El tipo árbol que iría en paralelo al trazado de la carretera y de eje vertical sería más pequeño en tamaño y potencia. Por unidad de superficie ofrece menos rendimiento. Por eso optamos por las turbinas, aunque pueden combinarse. Ocuparían el mismo espacio de una farola. Ya en Colonia, en Alemania, se está trabajando en farolas que combinan la energía eólica y la solar, y también una empresa vasca tiene una patente en esta línea.

¿Cuánto tiempo llevan trabajando con las tres universidades? ¿Qué desarrolló cada uno?

Llevamos dos años colaborando con Kingston, cuatro con Vigo y seis con Las Palmas de Gran Canaria. La universidad inglesa trabajó en la simulación del rendimiento con programas informáticos, y las españolas en la integración eléctrica. Nosotros planteamos la idea, además de comprobar la viabilidad y rentabilidad del proyecto.

¿Qué ventajas aporta?

El objetivo es convertir un agente pasivo como son los puentes en activo, y rentabilizar esa infraestructura. Su mantenimiento podría costearse con la energía vendida. Además, no consume suelo, como ocurre con los sistemas eólicos actuales. Y, claro, reduce la contaminación de las energías fósiles.

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