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Santa María de Guía

Los okupas piden servicios

Un grupo de 71 familias y 250 vecinos que irrumpió en enero de 2013 en un edificio en obras de Guía reivindica el agua y su legalización

Un grupo de okupas del edificio de viviendas del Albercón de la Virgen de Guía, ayer. SABRINA CEBALLOS

El más joven tiene apenas cinco días y el mayor 60 años. La comunidad de okupas de Guía está formada por jóvenes parejas, con varios hijos a su cargo, y sin medios económicos para independizarse. Este es el perfil de las cerca de 250 personas con una media de 30 años de edad que tomaron de forma gradual hace dos años y medio hasta su ocupación total un edificio en obras paralizado por la crisis del ladrillo, y que ha recaído en el banco malo (Sareb). Ahora reivindican al Ayuntamiento que asuma el coste de la dotación de servicios esenciales para sus moradores.

El portavoz Ruymán Rodríguez asegura que es una comuna que se autogestiona y autosuficiente, según manifestó ayer durante una convocatoria pública para dar a conocer sus exigencias básicas. La mayoría está ya empadronado en Guía, si bien el inmueble carece de la cédula de habitabilidad. Y no sólo se organiza de palabra, ya que en un papel situado en el portal de uno de los bloques expone un acuerdo vecinal de la asamblea de diciembre del año pasado en donde se señalaba, entre las tareas a realizar para la buena convivencia, que los moradores debían acreditar antes de marzo de este año que no tenían más propiedades a su nombre. En caso contrario, recoge el papel, "debe abandonar voluntariamente la vivienda; pues recordamos que hemos ocupado estas viviendas por necesidad y no por capricho".

Ruymán señala que las primeras familias llegaron en 2013, desde la Federación de Anarquistas y de Stop Desahucios. Poco a poco se fueron sumando otros por el boca a boca hasta llenar todos los inmuebles. Hace un año, añade, se reunieron con el alcalde, Pedro Rodríguez, para tratar de regularizar su situación. Reciben ayuda, pero reivindican el pago del agua de abasto, y otras exigencias. Dicen que abonan entre 1.600 y 1.700 euros al mes en cubas de suministro, al no tener conexión con la red pública.

Miriam González, de 33 años, es una de las inquilinas. Alega que ha vivido estos últimos años con ayudas mínimas, ya que su pareja sufrió el parón de la construcción. Y era, "comer o pagar un alquiler". Y Guía fue la solución. Espera su cuarto hijo, nació en Schamann (Las Palmas de Gran Canaria), pero residió en Arucas hasta irse a vivir a esta comunidad. La joven destacada el apoyo del equipo de fútbol del Guía, y dice que reciben una prestación para comida del Ayuntamiento. Pero Ruymán Rodríguez aclara que el objetivo es recibir un apoyo global, y no individual. "El bono es caridad, y no queremos pequeños parches", matiza a su compañera.

Manuel Castro tiene 37 años y es albañil. Hace cinco años que está al paro, y tiene dos hijos. Sufrió el desahucio por no poder pagar el alquiler. "He recurrido 7.000 veces la Isla buscando un trabajo, de agricultor, sepulturero o lo que sea", defiende este aruquense.

Wendy Rebaque es de Jinámar (Las Palmas de Gran Canaria) tiene 25 años, y dos niños. Está recién operada, y la situación junto a su pareja tampoco es mejor que el resto.

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