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Arucas

La memoria histórica recupera el protagonismo en el pregón de San Juan

Las primas Pino y Balbina Sosa, referentes del colectivo, abren los actos con sus recuerdos de la infancia, expresiones casi en el olvido y algunas notas de humor

Pino y Balbina Sosa escuchan a Angel Víctor Torres anoche durante el pregón de las Fiestas de San Juan, en el Teatro Viejo

Pino y Balbina Sosa escuchan a Angel Víctor Torres anoche durante el pregón de las Fiestas de San Juan, en el Teatro Viejo JOSE CARLOS GUERRA

"Y a estas fiestas, con todo el honor que nos supone a nosotras dos, estar aquí ahora, con tan buena compaña, les queremos invitar a participar, disfrutando de tanta buena hermosa memoria histórica". Las primas Pino Sosa y Balbina Sosa, representantes de la Asociación de la Memoria Histórica, pregonaron anoche las fiestas de San Juan de Arucas, sazonadas de un amplio sentido del humor, vivencias de un pasado no tan lejano y alguna pizca de sentimientos personales.

El acto oficial de apertura de las fiestas tuvo que sortear un contratiempo imprevisto, a pesar de que el alcalde en funciones, Ángel Víctor Torres, confiara un día durante la presentación de los actos en que el sol luciera en estas próxima semanas. La amenaza de lluvia hizo que la Concejalía de Festejos optara por cambiar su escenario. De la plaza de La Constitución prevista inicialmente, hubo que trasladar todo el andamiaje hasta el Teatro Viejo. A pesar de todo, Arucas pudo cumplir con su programa. Y las la ciudad comienza a celebrar ya sus actos.

El pregón a dúo estuvo cargado de mucha historia. Pero también estuvo salpicado de notas de humor. "Desde nuestro ayuntamientos nos explicaron que estamos aquí porque somos casi, casi, memoria histórica nosotras también", discurrió con tono de humor Pino Sosa durante su intervención.

No hay que olvidar que tanto Pino como su prima Balbina se han convertido durante muchos años en la referencia más visible en Gran Canaria en la lucha por la búsqueda de los desaparecidos durante los años del franquismo. Su última batalla se ha focalizado en el pozo de Tenoya, que se ha venido trabajando en los últimos años, aunque sin éxito todavía, ya que sigue pendiente de la última fase para determinar si en el fondo de esa galería del barranco que une Las Palmas de Gran Canaria y Arucas, del que ya se han extraído toneladas de basura de todo tipo, se encuentran los anhelados cuerpos de sus familiares y los de otras muchas personas, como atestiguan muchos testimonios.

"Nuestra niñez fue... difícil, muy difícil", relatan. Pero, eso sí, "también estuvo rodeada de cariño, amor y solidaridad". En gran parte, atestiguan, gracias en buena parte a las fiestas de San Juan. "Desde muy pequeñas, en la fiesta del santo patrón, nos reuníamos todos los niños y niñas del barrio para recoger todo lo que pudiera arder... leña, pajullos, aulagas, hojas de palmeras y plataneras secas, ramas de eucaliptos. Todos los trastos que nos permitieran hacer la hoguera más grande, más vistosa, más alta". Y con las hogueras venían los asados de papas y piñas en las brasas. "No siempre salían comestibles, pero, así y todo, requemadas o crudas, y un cacharro de sardinas, más o menos limpio, para la salmuera donde mojábamos las piñas y las papas requemadas. Eso sí, llegábamos a casa más negras con más tizne que un pedazo de carbón". A partir de ahí era obligado pasar por el baño en el patio de la casa.

Las pregoneras hicieron mención a detalles históricos, como el uso de la cartilla de racionamiento, obligada en aquellos años de restricciones, también a la frecuente reutilización de trajes porque no había medios materiales de estrenar ("cada año, con los arreglos de mamá y tía Sasá, aquel traje fue creciendo conmigo. Y sigue creciendo en mi recuerdo"), como a la aparición de expresiones populares casi en desuso, como los escapularios y las destiladeros, o engurruñar los dedos.

Tampoco faltaron los recuerdos familiares, a José Sosa, a su Antonio, a Toni, Rita y Alejandro, entre otras reseñas a personas que han desfilado por sus vidas.

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