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Entrevista. Presidente de la Asociación de Empresarios de Bares, Restaurantes y Ocio

"Las disputas entre propietarios impiden que haya bares en complejos turísticos"

"Lo deben de tener en cuenta si desean que sus propiedades gocen de una mayor calidad", afirma Fermín Sánchez

El nuevo portavoz de la patronal del ocio y restauración, Fermín Sánchez, ayer en su oficina.

El nuevo portavoz de la patronal del ocio y restauración, Fermín Sánchez, ayer en su oficina. SANTI BLANCO

El nuevo plan urbanístico de San Bartolomé de Tirajana impulsa, entre otras cosas, la renovación de los centros comerciales que se ubican en las zonas turísticas del municipio. ¿Constituye esta propuesta una demanda del sector que representa?

Por supuesto, porque toda renovación de estas áreas promueve una mejora de las instalaciones del sector servicios y, por tanto, incentiva el consumo de los turistas en la Isla. El bulevar de Meloneras constituye todo un ejemplo de una zona de ocio y restauración de calidad, al que aspira el resto de centros comerciales en el Sur. En la actualidad hay zonas comerciales, como el Anexo II de Playa del Inglés, que ofrecen una imagen de dejadez y abandono tanto a turistas extranjeros como a los de otras islas. Y eso que se ubica en una zona privilegiada, con las dunas de Maspalomas a un lado y en primera línea de mar, sin embargo, su aspecto decadente decepciona a los visitantes. Me consta que algunos restauradores de la zona han apostado por la renovación del enclave, pero existe toda una burocracia administrativa, en la que intervienen varias instituciones, que impide llevar a cabo cualquier tipo de reformas. En los casos en los que no existe garantía de continuidad de una infraestructura, como ocurre en el Anexo II donde Demarcación de Costas ya ha anunciado su intención de demolerlo por invadir su ámbito, es comprensible que los empresarios no quieran arriesgar su capital en reformas.

En algunas zonas, como en Santa Águeda, el documento prioriza el uso del suelo para la oferta complementaria frente a la construcción de nuevos hoteles. ¿Considera que en los últimos años se ha pecado de centrar la atención solo en la construcción de nuevas camas en vez de promover espacios de ocio?

Se ha gastado mucho esfuerzo en la polémica que generó el gobierno autonómico anterior en cuanto a la construcción de los hoteles de cuatro estrellas. Hacen faltan camas turísticas, sí, pero también urge la puesta en marcha de medidas que faciliten inversiones en el ámbito del ocio. Hay que tener en cuenta que alrededor de un nuevo parque temático siempre va a haber un hotel, bares y restaurantes y eso se traduce en desarrollo económico y creación de nuevos puestos de trabajo. La instalación de una infraestructura complementaria, sea un campo de golf o una discoteca, siempre anima al resto de los empresarios a invertir en la zona. Hay que incentivar que el turismo conozca la gastronomía de Gran Canaria, practique deportes y conozca la Isla. Y eso se consigue potenciando la oferta de ocio, haciéndola atractiva y facilitando nuevas inversiones en este ámbito.

El nuevo planeamiento contempla la construcción del Siam Park en la zona de El Veril.

Sí, pero este es un ejemplo igual que el Corte Inglés de las enormes trabas administrativas que a veces se imponen a este tipo de proyectos. Gran Canaria se merece tener, igual que el sur de Tenerife, espacios de ocios atractivos que promuevan el consumo de los visitantes. En este sentido, a veces por el afán que tienen algunos empresarios por no perder el monopolio en la zona o por los interminables trámites burocráticos se bloquean este tipo de inversiones, tan enriquecedoras para todos. Debería de haber una ventanilla única, que acorte los plazos para poner en marcha este tipo de iniciativas, porque desde que un empresario presenta el proyecto hasta que obtiene la autorización pueden pasar años. Y esto consigue que a más de uno se le quitan las ganas.

¿Quién consume más en el Sur un turista ocasional, un turista residente o un residente?

Sin duda un turista ocasional, porque este tipo de visitante se renueva cada semana con un presupuesto para gastar en tiempo de ocio y gastronomía. Sin embargo, el residente cuenta con un techo de gastos fijo al mes, ya que debe cumplir con una serie de obligaciones económicas como pueden ser el sustento de la familia o la hipoteca. Este tipo de determinaciones hace que sus gastos en ocio y restauración no sean elevados. Y en cuanto al turista residente, visitante que pasa seis meses en la Isla y el resto en su país de origen, se podría decir que consume un poco más que el local pero no llega a los parámetros del visitante semanal.

¿Cómo afecta el régimen del 'todo incluido' al sector que representa?

Este tipo de paquetes hace mucho daño porque suponen un coste cero del turista fuera de las instalaciones de los hoteles. Incluso en ocasiones creo que tampoco es rentable para los mismos hoteles. Aunque haya diferentes modalidades de todo incluido, a veces los clientes pagan un porcentaje de su estancia para obtener este servicio en consonancia con la categoría del hotel, creo que los hoteles ganan dinero principalmente por la venta de camas y no por este tipo de negocio. Lo triste es que este tipo de cliente regresa a su país con una imagen distorsionada de la realidad. No sabe cuál es la calidad real de los productos canarios, no conoce los paisajes de la Isla ni tampoco la oferta de ocio complementaria que ofrece el destino.

¿Han ganado los bares y restaurantes cuota de mercado en los últimos años dentro de los complejos de apartamentos en el Sur?

No, y ése es precisamente uno de nuestros objetivos en estos momentos. Las discrepancias internas entre los comuneros impiden en la mayoría de los casos que haya bares y restaurantes dentro de los complejos de apartamentos. Se trata de una visión de futuro que muchos propietarios no poseen, pero que deben de tener en cuenta si desean que sus propiedades gocen de una mayor calidad y, por lo tanto, sea más rentables. No es lo mismo construir viviendas que complejos extrahoteleros, porque necesitan servicios distintos. Y lo normal es que cuanto más atractivo sea el complejo, mayor será la afluencia de visitantes que reciba. Muchas infraestructuras extrahoteleras no están preparadas para acoger en su interior elementos de extracción de humo de una cocina, por ejemplo, ya que sus propietarios no han alcanzado un acuerdo para invertir en estos servicios. Una cuestión vital, si lo que se pretende es dotar a la planta de cierta exclusividad o valor añadido en aras de aumentar el alquiler o la venta de camas del complejo.

¿Se extrapola esta situación a las áreas comerciales?

Efectivamente. En aquellos centros comerciales que están gestionados en su totalidad por sus propietarios, como por ejemplo La Ballena, no se acometen reformas en sus infraestructuras porque sus titulares no llegan a un consenso. Estas divisiones internas hacen que no se vendan en dichas instalaciones nuevas marcas o se celebren campañas publicitarias vanguardistas. Este inconveniente frena de alguna manera el potencial económico del edificio en su conjunto.

¿Qué opina sobre el debate social que se ha generado en las últimas semanas en Maspalomas por el uso de suelos residenciales y turísticos en una misma zona o establecimiento?

La Aebro, que pertenece junto con la asociación de empresarios hoteleros y extrahoteleros a la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (Feht), va elaborar una serie de propuestas en conjunto con las anteriores entidades mencionadas para buscar alternativas para este conflicto. Nuestra idea central se basa en encontrar una vía de consenso entre todas las partes implicadas (ayuntamiento, Gobierno de Canarias, Cabildo, turoperadores y propietarios de apartamentos) porque entendemos que el turismo es un sector que afecta y beneficia a todos. Y, además, es un asunto que se debe atajar cuanto antes porque me consta que la polémica está frenando algunas inversiones extranjeras.

Se estrenó usted en el cargo el pasado 30 de julio. ¿Qué objetivos se marca la junta directiva en esta nueva etapa?

En primer lugar, se hará un esfuerzo por incrementar el número de empresarios asociados, ya que ahora la entidad no alcanza al centenar de afiliados. En segundo lugar, se intentará incrementar la calidad de los servicios de atención al cliente y de gestión; en una tercera instancia, se luchará para erradicar el botellón, que tan mala imagen da al turista del entorno y del sector debido al ruido y los malos olores y, por último, se trabajará para incluir dentro de los atractivos turísticos de la provincia de Las Palmas la gastronomía local. En ese sentido, además se promocionará el consumo del producto 100% canario.

Sin embargo, los productos locales suelen tener por lo general un precio más alto que el resto en el mercado.

Sí, se trata de productos que se encarecen por cuestiones de logística y transporte. Pero los empresarios están por la labor de consumir el producto local y por eso hay que buscar una fórmula en la que se garantice el abastecimiento de alimentos durante todo el año a un precio razonable. Los agricultores y ganaderos de la Isla se podrían asociar en una cooperativa con un sello de registro sanitario común, ya que así se consigue unos estándares de calidad mínimos para los consumidores. Hay que tener en cuenta que la responsabilidad en la distribución de productos alimenticios en hoteles, complejos y restaurantes es mucho mayor que cuando se trata del consumo a nivel particular.

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