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Un restaurador de 88 años

Bartolomé Rodríguez ha recibido varios reconocimientos por su trabajo en el restaurante Tagoror Montaña Las Tierras

Bartolo Rodríguez López, en la entrada a las cuevas del restaurante Tagoror de Guayadeque.

Bartolo Rodríguez López, en la entrada a las cuevas del restaurante Tagoror de Guayadeque. YAIZA SOCORRO

"Estamos pensando celebrar los 40 años de la apertura del restaurante Tagoror el próximo año, porque este negocio ha sido el que ha mantenido la vida en la zona alta del barranco de Guayadeque". Así lo manifiesta Bartolo Rodríguez López, quien fue homenajeado el pasado cuatro de septiembre por ser uno de los empresarios turísticos de la Isla más antiguo.

Bartolo Rodríguez es conocido en la actualidad en todas las islas canarias, Península y la Europa comunitaria por su gran trabajo hecho en una roca en una superficie de 1.300 metros cuadrados, donde ha realizado un típico restaurante canario por el que le han otorgado innumerables galardones y premios insulares, nacionales e internacionales.

Además del reconocimiento del pasado cuatro de septiembre y de varios dados por el Patronato de Turismo de Gran Canaria en 1980 y 1996, este restaurador obtuvo en 1988 el Máster a la Popularidad, en 1990 la Medalla al Mérito Turístico por el Ministerio de Transporte, Turismo y Comunicaciones, y en 1992 recibió el Gánigo de la Paz. Y no es para menos, Bartolo ha sido todo un emprendedor.

Un paraíso

Hasta 1970, el barranco de Guayadeque fue un paraíso de vegetación desde de Cueva Bermeja, pasando por Montaña Las Tierras, hasta su nacimiento cercano a la Caldera de Los Marteles. Guayadeque llegó a tener hasta mediados del siglo pasado 60 manantiales y se ha quedado con dos nacientes y una galería. Junto a la familia Rodríguez López, otros casi 200 vecinos poblaban la zona dedicándose a la agricultura.

Tras secarse los manantiales muchos de sus residentes se trasladaron al sureste y sur a cultivar tomates o a trabajar en el sector turístico. Nacido en marzo de 1929 en las cuevas de Montaña Las Tierras, Bartolo se dedicó a la agricultura con su padre: "Mi estudio fue el trabajo. Fui agricultor, boyero e incluso hice de burro cargando por estas laderas la comida de los animales". También se ocupaba de vender frutas, especialmente higos y brevas, yendo a Los Molinillos de Ingenio e incluso a Carrizal. Esta fue una zona maravillosa de almendros en flor". "Y uno de mis deseos es que, aunque ya soy mayor, algún día se pueda celebrar una fiesta del almendro en flor como se hace en Valsequillo, San Bartolomé de Tirajana y Tejeda", apunta.

Pero tras la crisis del tomate, el barranco de Guayadeque comenzó a ser visitado por canarios y por el turismo al conectarse una carretera de tierra que sería más tarde pavimentada. Bartolomé Rodríguez comenzó a abrirse camino en unos terrenos cedidos por su padre, a mediados del pasado siglo pasado. Siendo joven contrajo matrimonio con Francisca Bordón Martel, y fruto de esta unión nacieron cinco hijos: Francisco, Higinia, Benedo, que se murió hace 14 años, Pilar y Carmen.

En esa época existía la perspectiva de unir una carretera desde Montaña Las Tierras hasta Cazadores (Telde), por la vertiente del barranco de Guayadeque, posteriormente surgió la iniciativa de poner un bar en el lado opuesto de la gran roca volcánica, los duras labores del picado a mano en esta roca bermeja, resultó muy difícil y peligrosa por la orografía del terreno. Así en 1971 Bartolo Rodríguez empezó a perforar la montaña junto con otros picadores, entre los que destacaron Isidoro Bordón y Juan López.

En 1976 inaugura la primera fase del entonces bar-cueva de Bartolo. Posteriormente en 1977 se siguió con las obras de ampliación hacia las entrañas de la roca, cuyos trabajos culminó en 1985 con el nombre de restaurante Tagoror Cueva de Bartolo. En su interior tiene más de veinte distribuciones y pasillos con capacidad para más de 300 personas. Se trata de una monumental obra arquitectónica, original y casi única en su género en Gran Canaria. En la actualidad trabaja una veintena de personas.

Hasta hace 15 años acudían una o dos guaguas de turistas de día y hasta tres de noche. "Pero, empezó el todo incluido y la crisis y disminuyó la afluencia turística", señala. Sin embargo, Bartolo se siente orgulloso de su obra y de todo lo que hizo con la Asociación de Vecinos Montaña Las Tierras, promovida por él. "Aquí no había agua, ni luz, ni teléfono. Estábamos incomunicados hasta que conseguí una emisora de barco que tenía en el coche y en el bar. Fue la segunda que se puso en Canarias".

Este ingeniense se muestra convencido de que su "restaurante ha dado vida a toda Guayadeque, porque todos los barrios de la zona se han despoblado. Aquí vivíamos 200 personas y ahora estamos apenas 20". Este incansable emprendedor hizo hace cinco años cuatro casas rurales en la misma montaña. "Ha tenido bastante acogida los fines de semanas y la alquilamos mucho a turistas, ya que es una zona propicia para el descanso y el senderismo". El restaurador se muestra contento porque sus hijas y nietos asumen su negocio.

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