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Santa Lucía de Tirajana

Condenados por aliarse con una prostituta para asaltar una casa en Vecindario

El dueño de una churrería fue maniatado en un servicio sexual por los tres ladrones, confabulados con la mujer

Los cuatro acusados, con 'el Pupi' en primer plano, durante el juicio.

Los cuatro acusados, con 'el Pupi' en primer plano, durante el juicio. SANTI BLANCO

La Audiencia de Las Palmas ha condenado a tres ladrones que se confabularon con una prostituta para robar en la casa de un vecino de Santa Lucía de Tirajana. La Sección Primera castiga con la pena más dura a Antonio José Rosa Espino, alias el Pupi. Se trata del único de los cuatro acusados que no admitió los hechos en el juicio. El tribunal le impone tres años y cinco meses de prisión por intento de robo en casa habitada, así como seis años de cárcel por tráfico de drogas.

En cambio, Antonio Juan Ramírez Perdomo, conocido con el Bocúo, y José Luis Feijoó Padín, sólo deberán cumplir cinco años de prisión por los dos delitos, mientras que Estefanía Yerayda Martín Roque ha sido condenada a dos años de cárcel por abrir la puerta de la vivienda en pleno servicio sexual para facilitar el robo. Los tres han logrado una reducción de sus penas al reconocer los hechos y llegar a un acuerdo con la Fiscalía.

Los hechos ocurrieron durante la madrugada del 18 de octubre de 2013. Los procesados asaltaron la casa porque su propietario regenta una churrería en Vecindario y pensaban que guardaba billetes de lotería, dinero y hasta droga, pero no encontraron nada de eso, sino la resistencia de la víctima, que logró zafarse y pedir ayuda a sus vecinos. Antes fue maniatado de pies y manos, le vendaron los ojos, le amordazaron, le sujetaron la cabeza contra el suelo y le propinaron un puñetazo al intentar escapar.

El Pupi admitió en el juicio que viajó desde Fuerteventura a Gran Canaria para dar un golpe en la casa del "churrero de Vecindario", pero asegura que decidió quedarse fuera en el último momento y acusó a sus colegas de conjurarse contra él para obtener una aminoración de sus condenas. La sentencia, que fue notificada el pasado viernes, rechaza ese argumento y confiere a Antonio José Rosa Espino un papel preponderante en la trama. El acusado, en ese sentido, fue identificado en la vista oral por la víctima. Los tres entraron en su casa a gritos y se hicieron pasar por la Guardia Civil.

Los agentes detuvieron a los asaltantes tras seguir la pista de la joven prostituta y pinchar varios teléfonos con autorización judicial. Gracias a esas pesquisas, averiguaron que el Pupi, tras el robo frustrado, planeaba resarcirse con la venta de droga en Fuerteventura. El 22 de noviembre de 2013, sobre las 23.00 horas, fue arrestado Antonio Juan Ramírez Perdomo. Llevaba 160 gramos de cocaína camuflada en su coche. Su intención era coger el ferry para trasladar la droga a la isla majorera, donde José Luis Feijoó recogería la sustancia y el Pupi se encargaría de coordinar la operación como último responsable.

Y es que Antonio José Rosa Espino, de 40 años, arrastra un amplio historial delictivo. En 2011 fue condenado a cuatros años de cárcel por tráfico de drogas y, en 2012, le cayó otra condena de un año de prisión por un delito contra la salud pública. La Audiencia de Las Palmas le impone ahora nueve años y medio de reclusión. Esta última sentencia no es firme porque cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo (TS). Su abogado, Mariano del Río, alegó en el juicio vulneración de derechos fundamentales en las escuchas telefónicas, por lo que es probable que insista en ese argumento.

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