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El Plan Hidrológico prioriza las balsas de riego agrícola y descarta más presas

El Cabildo destina un millón de euros a un gran depósito de almacenamiento en el Norte - Las aguas subterráneas recuperan el equilibrio del acuífero de la Isla

Balsa de almacenamiento de agua de riego en el Barranco del Negro, en San Bartolomé de Tirajana.

Balsa de almacenamiento de agua de riego en el Barranco del Negro, en San Bartolomé de Tirajana. YAIZA SOCORRO

El Plan Hidrológico de Gran Canaria, aprobado ayer de forma provisional por el gobierno insular, dará prioridad a la construcción de balsas de almacenamiento y sistemas de riego agrícola, al tiempo que descarta la construcción de nuevas presas. El primero de esos grandes depósitos de agua se construirá a lo largo del año 2016 en el municipio de Santa María de Guía, con una inversión superior al millón de euros.

El nuevo planeamiento hidrológico pretende recuperar el equilibrio del acuífero de la Isla mediante un aumento de la producción industrial, el almacenamiento en lugares cercanos a las explotaciones agrícolas y la reutilización de las aguas, según informaron el presidente del Cabildo, Antonio Morales, y el director del Consejo Insular de Aguas, Gerardo Henríquez, tras dar luz verde al documento, que se elevará al Pleno de la corporación de mañana viernes y luego se enviará al Gobierno de Canarias, que es el encargado de su aprobación definitiva.

Los redactores del Plan Hidrológico consideran que el riego agrícola será uno de los principales problemas en las próximas décadas, por lo que apuestan por la creación de redes de depósito y transporte en las propias comarcas agrícolas, que aprovecharían tanto el agua de lluvia que se recoge en las presas como la que se genera en las depuradoras.

"Entre nuestras prioridades están las obras encaminadas a garantizar el regadío, pues tenemos carencias de almacenamiento de agua", declaró Henríquez, quien explicó que las balsas y grandes estanques permitirán tener reservas de aguas en todo momento, no solo cuando se necesita, pues hay épocas u horas del día en que la producción en depuradoras aumenta los costes energéticos. Al respecto, apuntó que el próximo año se ejecutará una balsa en la zona Norte, con un presupuesto que supera el millón de euros.

"No hay previsiones de construir nuevas presas porque consideramos que esa no es la linea a seguir, el almacenamiento no va por ese tipo de instalaciones en cabeceras de barranco, sino en balsas más cercanas al lugar donde van a ser utilizadas por los agricultores", puntualizó.

Aparte del proyecto hidroeléctrico de Chira-Soria, que está más encaminado a la producción de energía que al aprovechamiento agrícola, el plan aprobado ayer incluye la ampliación de las depuradoras de Jinámar y de Gáldar-Bocabarranco, con sus respectivos emisarios submarinos, obras en las que se busca la financiación del Gobierno de Canarias.

Henríquez precisó que todas esas actuaciones están dirigidas a la recuperación del acuífero de Gran Canaria, pues la pérdida de aguas subterráneas en los años de sequía desequilibró el sistema natural de abastecimiento de agua.

"Vamos a incidir en la producción industrial y regeneración para que los agricultores la utilicen y así completen el ciclo integral del agua; debemos procurar que el agua del subsuelo se extraiga de forma razonable para recuperar el acuífero, cuyo equilibrio por fin se está consiguiendo", recalcó.

Morales y Henríquez sostuvieron que el Plan Hidrológico no tiene ficha financiera porque muchas de las obras que se recogen en el documento van a depender de futuros convenios con el Gobierno de Canarias o con el Estado, por lo que no es razonable levantar expectativas que luego no se pueden cumplir. Sí confiaron en la unanimidad en el Pleno de mañana porque ningún grupo político del Cabildo ha presentado enmiendas.

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