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Domingo Valencia: "En la isla no hubo rebelión como para justificar crímenes de la Guerra Civil"

"Trabajaba y sacaba arena en los campos de concentración de La Isleta y del Lazareto de Gando", recuerda el único superviviente de estos centros de internamiento en Gran Canaria

Domingo Valencia Santana, con una foto suya de 25 años usada el 15 de octubre en el homenaje de Ingenio.

Domingo Valencia Santana, con una foto suya de 25 años usada el 15 de octubre en el homenaje de Ingenio. S. CEBALLOS

¿Por qué se afilió a los 13 años a las Juventudes Comunistas?

Fue en diciembre de 1935 cuando me afilié casi empujado por Eduardo Suárez Morales, primero y único comunista diputado de Gran Canaria. Era líder en La Isleta y sus mítines en la Casa del Pueblo, con una oratoria tremenda, me entusiasmaron.

¿Cómo fue su juventud?

Trabajaba como repartidor de verduras en la plaza del mercado del Puerto cuando me detuvieron el 23 de julio de 1936, con el dueño Manuel Enríquez Ruiz. Fue la Guardia Civil a detenerme al trabajo por gandul y maleante.

¿Por qué le detuvieron?

Por una acusación de pertenecer a las Juventudes Comunistas y por una dinamita que había desaparecido y quería que le dijéramos dónde estaba. La tenía yo guardada en mi casa, porque era el más joven y mi casa estaba alejada. También tenía todo el archivo del Partido Comunista. En 1955 hubo una lluvia tremenda y se lo llevó todo.

¿De qué le acusaron?

De rebeldía sin hacer nada pese a que en las elecciones de 1936 las ganó limpiamente el Frente Popular. Después llegó Franco con el sable y dio un golpe de estado.

¿Cuál fue la sentencia?

El fiscal puso cinco penas de muerte y perpetuas para el resto. El consejo de guerra mantuvo las penas de muerte y fusilaron a cinco personas y redujo las penas de los 16 restantes. A mí me pusieron seis años y un día de cárcel, que se quedaron en tres años tras poner mi familia una reclamación por ser menor. Aquellos asesinos en vez de ponerme en libertad o en un reformatorio me pusieron tres años.

¿Dónde cumplió la pena?

En La Isleta siete u ocho meses. Después un día desapareció aquello y nos llevaron embarcados al Lazareto de Gando. Allí nos hacían trabajar y nos pegaban con palos.

¿Qué hizo en el campo de concentración?

Trabajar y sacar arena. Allí estaba Juanito Rodríguez Doreste, que fue un canalla para la clase trabajadora cuando después fue administrativo de unos almacenes de madera de la calle Guanarteme.

¿Qué es lo más negativo que recuerda de aquella época?

Una vez llegó el coche celular de la Policía, al que llamamos coche de la carne porque lo mismo trasladaba a vivos como a fusilados, y el teniente Lázaro, alto y fuerte, llamó a cinco cabos le dieron leña y mataron a un detenido, un periodista de Lanzarote. Ese teniente Lázaro un día, mientras paseábamos dentro del recinto, hizo dos tiros de pistola y dijo "La maté". Después nos enteramos que tenía una radio y al oír a La Pasionaria desde Madrid, le dio dos tiros a la radio

¿Hubo algo positivo de su etapa de cárcel?

Aprendí a leer y a escribir porque yo era analfabeto. Me enseñaron los compañeros.

¿Cómo vivió el franquismo?

Bien. Siempre organizado en el Partido Comunista en los campos de concentración y en los seis años de mili. Estuvimos movilizados hasta 1945 por las amenazas de guerra de italianos y alemanes. No he sido inteligente, pero sí un luchador de primera clase. No creo que haya habido un compañero que haya trabajado tanto como yo.

¿Qué supuso la democracia?

Una alegría tremenda. Franco murió en 1975 y al años inauguramos un local en Casa Ayala del Partido Comunista. La gente nos decía que si estábamos locos.

¿Se arrepiente de algo?

De nada. Todo perfecto. Sí critico a Santiago Carrillo y a José Carlos Mauricio, porque no son comunistas. Esos han sido vividores.

Usted ha dado varias charlas sobre la memoria histórico. ¿Cree que es necesario?

Sí, sobre todo para la juventud, porque la mitad no está enterada de lo que pasó en la Guerra Civil. Mi orgullo es que se enteren y se espabilen. En el extraordinario homenaje que me hicieron hace un mes en Ingenio había muchos jóvenes y mujeres entusiasmados.

Acaban de sacar un libro sobre las muertes de la Guerra Civil y han pedido a Argentina que enjuicie a instituciones y personas que mataron a muchos canarios. ¿Qué le parece?

Bien. Bueno me parece mal que el Gobierno español no se haya ocupado de ellos y que tengamos que ir a una nación extranjera para que digan la verdad. Aquí no hubo resistencia como para tanto crimen como esta gente hicieron.

¿Cuál es su mensaje a los jóvenes y adultos?

Hay que espabilarse y trabajar por la clase trabajadora, la clase humilde. El enemigo número uno es el capital. Debemos unirnos todos y aprovechar las elecciones que vienen, dejar las siglas aparte, para echar el capitalismo.

¿Va a votar con sus 95 años?

Por supuesto. Votaré por Izquierda Unida, porque el Partido Comunista no se presenta.

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