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"Vale la pena dejarse crecer la barba cuatro meses por la sonrisa de un niño"

El Rey Melchor asegura tras observar durante 14 años la mirada entusiasta de padres y abuelos que el corazón humano nunca envejece

El Rey Melchor, ayer, recién llegado de Oriente a los jardines del centro del mayor de San Fernando de Maspalomas.

El Rey Melchor, ayer, recién llegado de Oriente a los jardines del centro del mayor de San Fernando de Maspalomas. S. BLANCO

¿Cuántos kilómetros ha tenido que recorrer para llegar desde Oriente hasta la cabalgata de San Fernando de Maspalomas?

No llevo la cuenta, quizás más de 10.000 kilómetros. Vi la estrella, que anunciaba el nacimiento del Niño, y la seguí. Por el camino me encontré a Baltasar y Gaspar y juntos hemos llegado al sur de Gran Canaria a lomos de camello.

¿En estos 14 años, que lleva recogiendo las cartas de los niños en el Sur, siempre ha utilizado el camello como medio de transporte?

No y, de hecho, este año aunque nos acompañen los camellos cargados de regalos, los Reyes realizaremos el recorrido en coches descapotables. Recuerdo que en varias ocasiones llegamos a Maspalomas en helicóptero, desde el Aeroclub. Y una vez de tan pequeño que era el aeródromo pensé que no aterrizábamos en el campo de fútbol. De todas las opciones, me quedo con el camello aunque me haya caído en dos ocasiones.

Tuvo que llevarse un buen susto cuando el animal decidió ir por libre...

Sí, la verdad. Por eso mi hija cuando acude a la cabalgata de espectadora siempre me hace señas para que coja las riendas del camello con las dos manos. Sin embargo, yo me pongo a saludar a los niños con las manos abiertas y se me olvida que el animal se pone nervioso cuando la gente tira serpentina alrededor.

¿Le duele mucho cuando los niños le tiran de la barba?

Un poco. Todos tiran para ver si es de verdad y tanto que lo es. Merece la pena dejarse crecer la barba durante cuatro meses por la sonrisa de un niño en la cabalgata. También me la tiño de blanco para que cobre más relevancia. Para mí no es ningún sacrificio, porque me encantan los niños, sus besos y sus abrazos.

¿Con quién se lleva mejor con Gaspar o Baltasar?

Con los dos, lo que pasa es que Baltasar me tiene negro con sus ronquidos nocturnos (risas). Por las noches, en las jaimas, tenía que darme una vuelta por el desierto para no escucharlo. Con el único que no llevo bien del todo es con la competencia: Papá Noel, que por llegar antes que yo los niños ya han visto a un señor con barba.

¿Cuántas cartas ha recibido este año?

Tantas, que no he podido leerlas todas. Otros años incluso me ha dad tiempo para contestarlas, pero esta vez no ha sido el caso.

¿Cuál es el regalo que más le suele gustar a los niños?

Ya no piden pistolas ni muñecos. Ahora solo quieren ordenadores, Ipads o móviles.

¿Y cómo se las ingenia para traerles lo que le piden?

Pues comprando a gran escala en China, que son muy buenos en la tecnología y nos deja a los Reyes los regalos más baratos.

¿También consiguen sus paquetes descuento en la aduna cuando tiene que pagar el Documento Único Administrativo (DUA)?

Sí, porque a mí todavía me aplican el antiguo Puerto Franco y no tengo que pagar nada.

¿Se trae el carbón desde Oriente o lo manda a buscar a Tunte cuando llega al Sur?

Me traigo un poco desde casa, pero siempre me gusta también aprovechar los recursos locales de cada sitio al que voy. Este año casi ni lo traigo, porque los niños se han portado muy bien.

¿Y los padres? ¿También se han portado bien?

Sí, ellos siempre. Las madres suelen pedir regalos para los padres y viceversa. Y hay que verles los ojos, incluso de las abuelas, cómo se les ilumina cuando me ven en la cabalgata. El corazón humano nunca envejece.

¿No acaba con dolor de cabeza con tanta copita de anís en las casas que visita la noche del 5 de enero?

Yo aguanto eso y mucho más. Aunque para ser sinceros, agradecería a las familias que en vez de anís me pusieran una copita de vino de Tirajana, que me gusta más.

Con tanto regalo, ¿recibe usted alguno en estas fechas?

Yo solo doy, no suelo recibir regalos. Pero si pudiera pedir alguno, me gustaría que para el año que viene fuera posible visitar a los niños enfermos en los hospital del Sur. Incluso me gustaría visitar a los turistas en los hoteles.

Y a partir de mañana, ¿en qué empleará usted el tiempo libre durante el año?

Suelo colaborar con la organización benéfica Elomar en San Fernando. Ayudo en las tareas de administración, porque me hace mucha ilusión hacer un poco más feliz a las familias que tiene menos recursos. En San Bartolomé la ONG cuenta con más de 550 usuarios que necesitan alimentos básicos.

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