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Entrevista

"La almendra de Gran Canaria es una de las más ricas del mundo"

"La gente fue abandonando el cultivo porque es un trabajo duro que se hace en verano con calor", asegura el Presidente de la Asociación Almendra de Gran Canaria, Julián Santana

¿De dónde proceden los socios de la asociación Almendra?

Hay gente fundamentalmente de Valsequillo y de Tejeda, aunque también se han incorporado de la zona de Tirajana y hay personas interesadas que participan también en la compra de almendros de la parte alta de Ingenio, Agüimes y Guayadeque, que es zona almendrera.

¿Por qué crearon hace ocho años la asociación, para unir fuerzas?

Claro. Realmente se hizo un curso de aprovechamiento de la almendra en la Mancomunidad de Medianías, coordinado por Margarita, que es un puntal tremendo. Allí nos reunimos un grupo y surgió la idea de crear una asociación para recuperar y potenciar el almendro. Esa es la realidad.

Los socios se han ido incrementando sensiblemente, ¿no?

Sí, empezamos cinco o seis, y ahora mismo tenemos unos 80 socios

¿El cultivo ha ido menguando?

Antaño la almendra fue un cultivo importantísimo en las Islas, sobe todo en Gran Canaria. Aquí había mucha gente que vivía de la almendra.

Y con el tiempo se ha ido perdiendo.

Ha ido disminuyendo porque el gran problema que hay aquí es la orografía. En la Península o en California no tienen ese problema porque los terrenos son más extensos y llanos. Por eso aquí llega la almendra más barata de fuera porque allí meten una máquina en esas grandes extensiones, recogen almendra en cincuenta kilómetros y salen casi empaquetadas.

Aquí es más sacrificado.

Aquí es un trabajo manual, hay que recoger la almendra con mucho más trabajo, vareando almendro a almendro. Con el boom turístico y la construcción la gente fue abandonando esto porque es un trabajo duro que se hace en verano con calor.

Hay mucha competencia con la almendra foránea.

Claro, claro. Es muy complicado. En primer lugar antes aquí se exportaban toneladas de almendras: a Inglaterra, Alemania, Francia? En la Península los dueños de industrias todavía nos dicen cuando viajamos que la almendra de las Islas era muy cotizada por allí.

¿Sigue teniendo calidad la almendra canaria?

La almendra de aquí pasa como con los demás frutos, que gracias al clima y al tipo de terreno que hay, tiene una calidad extraordinaria, entra las mejores del mundo. Pero se fue abandonando el cultivo y ahora tratamos de recuperar los almendros que ya estaban plantados, pero hay que limpiarlos y podarlos. Una de las labores que intentamos promover con más ahínco es coger todos esos terrenos que están abandonados para recuperarlos y plantarlos de almendros.

¿La Administración debe implicarse más?

Evidentemente. Por eso recurrimos tanto a eso. Este año hicimos contacto con el Gobierno de Canarias. Ya con el cabildo lo hacemos. Hay terrenos abandonados y la gente no los trabaja porque se hace mayor y es algo sacrificado. Esto necesita un plan bien programado y estudiado que potencie este asunto.

Aunque los agricultores no dediquen todo su tiempo a la almendra.

En Tejeda, por ejemplo, que llevan años intentando potenciar la almendra desde el ayuntamiento, hay agricultores que tienen 50 o 100 almendreros y lo toman como una ayuda a la economía. Ellos saben que en esa época tienen una ayudita.

¿Cuánto se produce en la Isla al año?

La comunidad autónoma hizo un estudio en el que hablaba de 200.000 almendreros. Vamos a poner la mitad. Si le pones diez kilos a cada uno estamos hablando de un millón de kilos. Lo que pasa es que al estar el suelo abandonado esto estaba en manos de dos o tres personas mayores que recogían sus almendritas.

Así y todo, ha ido creciendo la recolección.

El primer año que se fundó la asociación los datos que nosotros tuvimos era que se recogieron 5.000 kilos de almendras. Pero el año pasado se recogieron más de 40.000 kilos. Ha ido en aumento, pero de ahí a cubrir la demanda va un abismo.

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