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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Entrevista a Manuel Amador Jiménez

"Para salvar las Dunas de Maspalomas debemos implicar al sector turístico"

"La tasa de basura solo se podría abaratar si la población reduce los kilos de residuos y se dedica a reciclar más", asegura el Director General de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria

Manuel Amador, en su despacho de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria. YAIZA SOCORRO

Su departamento ha detectado una docena de causas en el deterioro de la reserva natural de las Dunas de Maspalomas, desde la desaparición de arena hasta el turismo sexual, pasando por la pérdida de vegetación, los vertidos a la Charca o la falta de limpieza. Aparte de convocar un foro social para "salvar" ese espacio protegido, ¿qué medidas tomará el Cabildo?

Hay soluciones y el Cabildo llegará hasta donde pueda, pero debemos remar todos en la misma dirección. Los problemas son muy complejos, tal como revelan los estudios de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, por lo que hay que implicar a todas las administraciones, a las empresas del sector turístico y a los propios visitantes de la Isla. En cuatro años no se van a poder resolver todos los problemas de las Dunas, pero se pueden dejar encaminados y hay que empezar con pequeñas intervenciones.

¿Cuáles?

La colocación de carteles informativos es una de esas primeras actuaciones. La gente no respeta los senderos porque no están señalizados ni acotados. Y para evitar el paso por las zonas más frágiles hay que poner más vigilancia. Actualmente hay 16 agentes de medio ambiente para toda la Isla, por lo que solo podrían ir a las Dunas cada quince días. Pero poner dos o cuatro agentes más tampoco resuelve el problema, porque el espacio a recorrer es muy amplio. Se necesita la colaboración de la Policía Local, de la Autonómica y del Seprona para que haya vigilancia todos los días. Otra de las prioridades es controlar la flora y fauna invasora que pone en peligro la Charca, que también se ve afectada por los purines que se vierten desde las caballerizas de camellos.

¿Qué resultados espera el Cabildo de esa cumbre social para salvar las Dunas?

Hay un consejo rector de la Reserva Natural en el que participan muchos actores, pero queremos celebrar una cumbre durante este año para implicar a las diferentes administraciones. El Ayuntamiento de San Bartolomé es fundamental. También el área de Turismo del propio Cabildo, así como los departamentos de Costas del Gobierno de Canarias y del Estado, que deben dar las autorizaciones para regenerar la arena que se pierde. Y por último, los turoperadores y empresas hoteleras, que deben sensibilizar a los turistas para que no invadan las zonas más frágiles de ese espacio natural.

El consejero Juan Manuel Brito admitió este lunes que el Cabildo ha hecho hasta ahora "dejación de sus funciones" en las Dunas. Por ejemplo, los carteles están tirados por los suelos y nada se sabe del proyecto para regenerar la arena que se pierde por La Punta de la Bajeta.

Es cierto. El Cabildo es el órgano gestor de las Dunas y somos conscientes de nuestra responsabilidad, pero con el personal propio es imposible asumir todos los problemas. Es verdad que hay una experiencia piloto para regenerar el litoral con 200.000 metros cúbicos de arena, pero eso requiere un plan y acordonar una zona de la playa. No es tan sencillo.

¿Comparte el temor de los expertos de que las Dunas desaparecerán en un periodo de 50 a 100 años si no se interviene?

Sí, claro. Hay una pérdida anual de 40.000 metros cúbicos de arena. Lo bueno es que hay numerosos estudios, incluso tesis doctorales de la ULPGC, que hacen un diagnóstico y ofrecen las soluciones. Esos informes científicos, junto a las propuestas del director de la Reserva, Miguel Ángel Peña, nos pueden orientar a todos.

¿En qué consiste el proyecto para regenerar el parque Tony Gallardo?

Lo presentaremos en las próximas semanas. La idea es la recuperación urbanística de la zona contigua a las Dunas y la Charca de Maspalomas, pero dando prioridad a los valores naturales y al disfrute turístico de jardín botánico, con rutas bien señalizadas dentro del parque e incluso circuitos para carreras a pie.

Ese parque se reabre cada cierto tiempo, para la foto de los políticos de turno, pero de facto está cerrado y abandonado desde el año 2008, ¿qué garantías hay de que esta vez no ocurrirá lo mismo?

Hay un problema de gestión al que tenemos que buscarle solución. Debemos aprobar un modelo definitivo, bien con un acuerdo con el Ayuntamiento de San Bartolomé o con un agente externo que se encargue de cuidarlo. No queremos terminar las obras y que luego se vuelva a cerrar.

¿Y no puede llevar el Cabildo esa gestión?

El Cabildo tiene tantos centros, incluso algunos cerrados, que casi descartamos la gestión directa. Hay que externalizarla y, dependiendo del coste, se buscará una concesión por concurso público u otra fórmula.

¿Cobrando entrada?

Eso no se ha barajado.

¿Qué planes tiene el Cabildo para el Oasis de Maspalomas?

Ya lo han explicado el presidente, Antonio Morales, y el consejero, Juan Manuel Brito. Queremos recuperar el palmeral con un acuerdo con todos los actores implicados. Respetamos las decisiones judiciales y la última sentencia es favorable a nuestros planteamientos. A título particular, prefiero que no se construya el nuevo hotel, pero la situación de ese suelo es muy complicada, con muchos propietarios e intereses económicos. No hay titularidad pública y no podemos decidir nosotros.

¿Cuáles son, a su juicio, los principales retos medioambientales que tiene Gran Canaria?

De forma transversal, el cambio climático, por la erosión y la deforestación. Me preocupan también los residuos, la flora y la fauna invasora, la excesiva explotación de los espacios naturales y la falta de educación ambiental.

En residuos, ¿cuáles son los objetivos en este mandato?

Primero, hay una campaña de educación ambiental para transmitir la idea de que ya se está reciclando, de que es muy importante para la Isla reducir la generación de residuos. Estamos promoviendo las visitas al ecoparque Norte, el del Salto del Negro, para escolares y adultos, basta con rellenar un formulario en la página web. Los ciudadanos pueden ver el proceso de reciclaje y las inversiones que se están realizando. Se están gastando 80 millones en los dos ecoparques, la mayor inversión que hace el Cabildo junto a las carreteras. Hemos pasado de los antiguos vertederos a los parques ambientales, un salto cualitativo con maquinaria de vanguardia y alta tecnología.

La subida de la tasa de la basura ha provocado quejas de los ayuntamientos. ¿Hay posibilidad de rebajarla?

La inversión de los ecoparques es de 80 millones y los gastos de funcionamiento de unos 30 millones anuales. Todo eso hay que pagarlo. Se podría reducir si la gente generara menos kilos de basura o si somos capaces de usar la energía que se puede producir en los ecoparques. Hay mecanismos para abaratar la tasa, pero el más factible es que se reduzcan los residuos. Hay algunos ayuntamientos que se están planteando no llevar los residuos agrícolas y ganaderos a los ecoparques, sino hacer reciclaje y compostaje en el propio municipio, con lo que pagarían menos dinero por esa tasa.

En la isla aún quedan pequeños vertederos, se supone que irregulares o clandestinos, y también instalaciones ganaderas que causan un fuerte impacto en el paisaje.

Si existen vertederos clandestinos tenemos la obligación de sancionarlos. De hecho, queremos analizar unas cuantas instalaciones para ver si son efectivamente merecedoras de sanciones. Si lo son, tenemos que ir a la Fiscalía. Gran parte de las explotaciones ganaderas, y conozco bien ese sector, ni siquiera están legalizadas porque no cumplen con la distancia de separación de las viviendas. El problema de estas ganaderías es que no pueden pedir subvenciones para mejorar sus corrales porque están en esa situación irregular. En algunos casos son terrenos del Condado de la Vega Grande que son cedidos a los pastores, pero no tienen contrato de arrendamiento y están en precario. Tenemos que andar con tacto porque nos podemos quedar sin cabaña ganadera. Debemos intervenir contra las que hacen un daño flagrante, pero con flexibilidad.

El Cabildo se opone a la planta de biomasa en el Puerto de La Luz y tampoco ve otro sitio factible en la isla. ¿Por qué?

El Cabildo considera que ese es un modelo que no resuelve nada, sino que incrementa la dependencia del exterior. Aquí pensamos en una biomasa a nivel local, con residuos orgánicos o vegetales para calentar una caldera o generar algo de electricidad, proyectos de pequeña envergadura. No estamos en Suecia o en Finlandia, que tiene bosques renovables. Aquí tendríamos que importar ese combustible en un barco, como si fuera petróleo. Además, la planta que se quería instalar en puerto afectaría a la flora, la fauna y el paisaje de La Isleta.

La cúpula de la Consejería de Medio Ambiente procede del movimiento ecologista. Se les mira a ustedes con lupa para ver si son capaces de realizar lo que han venido proponiendo hasta ahora. ¿Cómo lo lleva?

Yo vengo del grupo Turcón y mis compañeros me han dado poco más de cien días (risas). Es una responsabilidad añadida. Reinvindicar es una cosa y gestionar otra, se ve más fácil desde fuera. Hay dificultades de personal, presupuestarias o administrativas, pero nuestra idea es la misma, preservar el medio ambiente o reciclar. Es un lujo para el movimiento ecologista que haya gente más cercana y más sensible hacia los problemas medioambientales. Seguro que los grupos ecologistas no van a estar en contra de nuestros planteamientos, aunque hay asuntos en que ya nos reclaman que vayamos más deprisa.

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