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Honores y Distinciones del Cabildo Can de las Artes

La protectora de los artistas

Saro León recibe el premio del Cabildo por su apoyo a los pintores, escultores y fotógrafos canarios

Saro León participa en el complejo mundo del arte contemporáneo desde su galería de la calle Villavicencio, donde estos días se expone la muestra Flor de piel de Pedro Déniz. Desde hace 27 años ayuda a los pintores isleños, y en particular a los grancanarios, a salir del Archipiélago y dar a conocer su obra en el exterior. "Me han dicho que me dan este galardón por mi trayectoria, porque no soy una artista, sino una simple trabajadora, una gestora cultural entusiasmada con las artes plásticas que quiere que los canarios crucen las fronteras, y no solo las de las Islas", comenta la galerista, quien asegura que "el límite ya no es exponer en Madrid, sino mucho más allá".

Tras estudiar Bellas Artes y licenciarse en Historia del Arte por la Universidad de La Laguna, Saro León no encontró trabajo -"en esos años había una crisis económica terrible"- y se quedó a vivir en Tenerife para hacer la tesis doctoral. Cuando llegaron las ofertas de empleo estaba embarazada y tuvo que rechazarlas, aunque ya tenía la idea de dedicarse de una u otra manera a las artes plásticas.

En 1988, cuando sus hijos cumplieron los cuatro años, volvió a Gran Canaria y abrió su propia galería en la calle Néstor de La Torre. Dos años después compró un viejo garaje de la calle Villavicencio, lo rehabilitó y se instaló de forma definitiva. Ahora está en plena zona comercial de Triana y muy cerca del casco histórico de Vegueta. Esas paredes, atestadas de agujeros, son testigo del paso de decenas de pintores.

Comienzos

Cuando empezó solo había dos galerías en la capital, la Vegueta de Rosa María y Nano Doreste, y la Atir de Manolo Ojeda. Casi las mismas que existen ahora, aunque con otros nombres, porque "es muy difícil sobrevivir" en el negocio del arte, y mucho más en Canarias. "El panorama es desolador, pero no tiro la toalla", sostiene Saro León, quien recuerda que en una ocasión tuvo que acudir al Diputado del Común porque el Gobierno de Canarias le negó las subvenciones. "En las etapas de Dulce Xerach y Alberto Delgado les daban dinero a todas las galerías, a todas menos a la mía, no sé si por ser de Gran Canaria o por otras oscuras razones", apunta.

Descarta que la acusen de insularista porque el primero que expuso en su galería fue el lagunero Pedro González. En aquella época, finales de la década de 1980, también colgó obra gráfica de artistas consagrados como Tapies, Chillida o Sicilia. "Eran buenos tiempos para el arte y muchas veces inaugurábamos las exposiciones con todo vendido, algo que ahora es impensable", resalta.

Ya por aquella época se arriesgaba con las nuevas tendencias, dentro y fuera de Canarias, y, por ejemplo, fue la primera representante de Alberto García-Alix, el fotógrafo de la movida madrileña y Premio Nacional de Fotografía en 1999. Paradójicamente, fue su galería la que llevó la obra de García-Alix a la Feria Arco de Madrid.

También ayudó en sus comienzos a artistas que ahora tienen un reconocimiento internacional, como los hermanos Albert y Markus Oehlen, Blanca Muñoz o Abdoulaye Konaté. La nómina de artistas canarios que han colgado en su galería es inmensa, pero resalta los nombres de Pedro González, Manolo González, Teresa Correa, Alejandro Reino o Juan Hidalgo. A este último le prepara un homenaje en el mes de abril.

Otros artistas que representa en ferias de medio mundo son Severo Acosta, Owusu Ankomah, Elia Arce, Sergio Brito, Ricardo Cárdenes, Domingo Díaz, Edouard Duval Carrié, Tchalê Figueira, Lee Gap Chul, Mark Gibian, Guillermo Gómez-Peña, Mauricio González, Paco Guillén, Concha Jerez, Ayoze Jiménez, Kim Joowon, Marcos Lora Read, Guillermo Lorenzo, Michèle Magema, Miquel Navarro o Miguelangel Sanmed.

Tras quedar defrauda por la Feria Arco de Madrid, a la que acudió en seis ocasiones y jura "no volver más", y ante la falta de ayudas de las instituciones canarias a los artistas locales, Saro León se lanzó a los mercados europeos y americanos, y recientemente, "casi por casualidad", ha descubierto que en Asia admiran a pintores y escultores isleños. Su galería ha estado presente en los últimos años en certámenes de arte contemporáneo de París, Colonia, Turín, San Sebastián, Miami, Milán, Seúl, Taipéi , La Habana o Bamako.

"En Canarias tenemos una impresionante cantera de artistas plásticos, pero están aquí con una bota encima por falta de ayudas", se queja. A su juicio, uno de los problemas más graves son las aduanas, que castigan a los autores isleños por partida doble: la lejanía y los impuestos.

"Cualquier pintor peninsular puede mover sus cuadros libremente de Madrid a Barcelona o se los puede llevar a Berlín sin que le cueste un euro, pero los canarios tienen que pagar un tributo por sacar sus obras de las Islas incluso para exponerlas; y si no logran venderlas tienen que pagar otra vez para traerlas, ¿cómo quiere el Gobierno de Canarias que haya artistas de aquí en ferias como Arco?", denuncia.

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