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Entrevista a Carlos Álamo

"El turista desea conocer barrios como El Pajar, donde se respira tradición"

"Las nuevas generaciones deben tomar las riendas, asociarse, ser emprendedoras y asumir una mayor responsabilidad en la sociedad en la que vivimos", asegura el exconcejal y pregonero de las fiestas de El Pajar

Carlos Álamo Cabrera.

Carlos Álamo Cabrera. SANTI BLANCO

Tras abandonar el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, donde fue concejal con el partido socialista, inauguró anoche las fiestas de Santa Águeda de la mano de su primo José Carlos Álamo, edil de Festejos por AV-PP. ¿Cómo lleva la familia que dos de sus miembros militen en siglas distintas?

Muy bien. De hecho recuerdo que cuando vivía mi abuela y llegaba la época electoral la familia se ponía de acuerdo para repartir los votos entre su partido y el mío. Ambos hemos vivido a caballo entre Maspalomas y El Pajar y no solo hemos coincidido en campaña en las puertas de los vecinos, sino en la organización de estas fiestas. Mi tío Antonio Álamo, conocido como Chachule, fue presidente de la comisión de fiestas durante muchos años y en la época de adolescentes, tanto José Carlos como yo, nos repartíamos la organización de los concursos, torneos de fútbol, días de pesca...Incluso nos peleábamos por anunciar en el coche las verbenas a través de la megafonía.

¿Qué recuerdos guarda de su infancia en El Pajar?

El Pajar era mi refugio, donde compartía con amigos mis perrerías de pequeño. Recuerdo dormir en aquellos colchones rellenos de lana de oveja en casa de mi abuela Adelina, quien nos daba para desayunar leche de cabra y gofio con azúcar. Mi padre, quien trabajaba en la cementera, me llevaba con su Mercedes blanco por la carretera vieja a casa de mis tías abuelas Juana y Julia. A ellas las recuerdo siempre trabajando, pero nunca las oí quejarse. El barrio era y sigue siendo mi lugar de recreo. Mientras Maspalomas es la metrópolis, donde la gente soluciona los problemas administrativos o va a comprar, El Pajar es otro mundo. Un lugar tranquilo, donde relajarse y disfrutar de la playa y su gente. De chiquillo, los domingos por la tarde nos juntábamos un par de amigos para jugar a la pelota y más que una competición de barrio, aquello parecía un mundial de fútbol. No necesitábamos móvil ni Nintendo para divertirnos. Ahora ya no es lo mismo. La gente joven está desmotivada y desaparecida en el barrio.

¿Cree que la vida social del barrio necesita una mayor implicación de los jóvenes?

Sin duda. Las nuevas generaciones deben tomar las riendas, asociarse, ser emprendedoras y asumir una mayor responsabilidad en la sociedad en la que vivimos. Es más, la gente que siempre ha tirado del carro lo está pidiendo. Sé que vivimos tiempos difíciles, pero hay que luchar por unos valores. De lo contrario otros impondrán los suyos, según sus intereses.

De aquellas tardes de domingo tras el balón, habrá salido algún que otro profesional...

Por edad coincidí con Juan Carlos Valerón. Jugamos juntos en las categorías inferiores del equipo de Arguineguín. Más tarde llegaron David Silva y Aythami Artiles.

Con esa cantera, ¿considera suficiente el apoyo que tanto Mogán como San Bartolomé muestran a los jóvenes talentos?

En primer lugar me gustaría destacar que históricamente El Pajar es Arguineguín y que, por tanto, el campo de fútbol del que salieron Silva o Valerón pertenece al municipio de San Bartolomé de Tirajana. Otra cosa es el puerto o la playa de Arguineguín, al otro lado del barranco, que sí pertenece a Mogán. Y, en segundo lugar, creo que San Bartolomé de Tirajana, o al menos fue así durante la época en la que fui concejal de este área, fomenta en gran medida el deporte base. De hecho, puede presumir de tener escuelas deportivas en casi todas las modalidades.

En El Pajar se proyecta construir un puerto deportivo y y villas turísticas. ¿Cree que la planta hotelera de Gran Canaria se ha quedado pequeña?

Evidentemente el huevo de oro de la gallina es el turismo. Pero vivimos en una Isla y la zona turística está acotada y obsoleta. Creo que debemos apostar por renovar los hoteles y potenciar aquellas zonas costeras que aún quedan vírgenes como un reclamo turístico. Hoy en día el turista no solo busca sol y playa, sino también quiere conocer barrios, como El Pajar, donde aún se respira tranquilidad y tradiciones de los lugareños.

¿Por qué decidió el pasado mes de mayo dejar la política?

La política municipal agota. Después de ocho años acabé muy cansado. Por eso decidí dejar espacio a la gente joven y dedicarme a una empresa que he creado, CAC Servicios, que realiza reformas de electricidad, fontanería y pintura. No me puedo quejar, a pesar de la crisis, he logrado contratar a 15 personas de la zona.

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