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Entrevista a Talio Noda Gómez

"El salto del pastor es uno de los valores intangibles canarios más importantes"

"Desgraciadamente no protegemos suficientemente nuestro acervo cultural en Canarias", lamenta el Hijo Adoptivo de Teror e investigador

Talio Noda, ante el monumento al Salto del Pastor.

Talio Noda, ante el monumento al Salto del Pastor. CRISTINA LÓPEZ/EUGENIO EGEA

Usted llevando luchando un tiempo para que se declare al Salto del Pastor Bien de Interés Cultural (BIC).

Sí. Hace al menos dos años que llevamos presentando documentos para que se declare Bien de Interés Cultural para que se respete y se asegure su permanencia y protección.

En el año 2013 el Parlamento de Canarias acordó por unanimidad instar a los cabildos a promover la incoación como BIC del Salto del Pastor, a iniciativa suya

El Salto del Pastor ha permanecido en activo a lo largo de los siglos, si bien a finales del siglo XX recibe un impulso por parte de personas y colectivos que lo convierten en práctica que mezcla tradición, cultura y deporte. En 2015 la Dirección General de Cooperación y Patrimonio Cultural traslada la solicitud a los cabildos.

¿Y cómo han respondido los cabildos insulares?

El Cabildo de Gran Canaria es el que se pronuncia a favor de la incoación, considerando que la actividad del Salto del Pastor es uno valores intangibles mas importantes del Archipiélago, y su práctica se desarrolla, con ligeras variantes, en todas las Islas, por lo que debe ser el Gobierno regional el que promueva la incoación y posterior declaración del BIC.

La propia ley de Patrimonio Histórico de Canarias lo reconoce explícitamente entre los bienes que integran el patrimonio etnográfico.

Esta misma ley recoge para el patrimonio inmaterial la categoría de ámbito de Canarias, por lo que es el órgano de esa Administración el que se debe encargar de desarrollar aquellos bienes del Patrimonio Histórico que superen el ámbito insular, que es donde reside y queda limitada la competencia de los cabildos.

Usted se ha reunido varias veces con los responsables del Gobierno de Canarias sin que haya habido un compromiso de resolver el expediente de la declaración, que cuenta con el apoyo expreso de la Junta de Cronistas de Canarias.

En Canarias existe una Federación de Asociaciones de Salto del Pastor que cuenta con colectivos, en los que participan un gran número de personas, que vienen investigando, promoviendo y practicando en las montañas y barrancos de las islas este modo tan eficiente y espectacular de moverse por el territorio. No se entiende cómo la Dirección General del Gobierno de Canarias sigue sin mover ni activar el procedimiento para el reconocimiento y protección legal de uno de los activos mas importantes de nuestro patrimonio cultural, que nos vincula con nuestra historia y nuestro territorio.

¿Cuál es su petición?

Queremos terminar pidiendo a los responsables públicos en materia de cultura del Gobierno de Canarias que inicien la tramitación para que el Salto del Pastor y la memoria colectiva que contienen formen parte del Patrimonio común de las Islas, resolviendo su declaración como BlC.

¿En Canarias no protegemos suficientemente nuestro acervo cultural?

No, no, no, no lo protegemos, lo dejamos pasar. Los políticos tampoco se ocupan suficientemente de eso.

Usted está promoviendo y liderando un movimiento para que se declare BIC.

Yo descubrí eso en La Palma en el año 1982. Para mí fue una sorpresa porque nadie se fijaba en los pastores que llevaban un palo en la mano y para qué lo utilizaban. Eso se ha ido perdiendo porque el pastoreo era una especie de forma de vida difícil. Yo hice un artículo en la revista Aguayro en 1984 y entonces el Gobierno de Canarias me propuso seguir difundiendo el tema y empecé a dar charlas por las islas que me patrocinaban. Me iba entrevistando con todos los pastores de la Islas y sacando fotos. Luego Camejo, entonces consejero de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, también me propuso colaborar en la investigación.

¿A quién se debe la denominación de Salto del Pastor?

Se llama así porque yo le puse ese nombre en mi primer libro, que escribí en 1984.

¿Hay peligro de que se pierda en el olvido el Salto del Pastor?

No, no se pierde porque se han creado nuevos colectivos, incluso hay una federación. Las dos universidades y los cronistas oficiales de Canarias también apoyan la iniciativa. Tenemos que lograr que se respete nuestra identidad. Todos los pastores tienen un palo en la mano para moverse o defenderse, pero como se emplea en Canarias, saltando desde esas alturas y bajando deslizándose por el palo y cayendo en el suelo como posándose, eso no existe en ninguna parte del mundo. Lo puedo constatar porque lo he investigado bien.

El Parlamento canario ya ha dado el primer paso para declararlo BIC.

Sí, el Parlamento de Canarias lo aprobó por unanimidad, pero ahora está en proceso porque lleva unos trámites. Por eso estamos luchando y lo estamos llevando al Gobierno para que lo decida y apruebe definitivamente. También tienen que pronunciarse los cabildos porque en cada isla se dan distintos saltos. Las universidades también tienen que hacer sus informes, pero las dos canarias lo respaldan. Los palos o las lanzas tienen que ser de madera, como marca la tradición. Tenemos que rescatarla. Hay mucha gente saltando, en unos casos como exhibición y en otros como práctica lúdica.

Usted siempre fue sido un profesor polifacético.

Bueno, me dediqué a varias cosas aparte de la docencia: a la pintura, a la música... Más bien ha sido en la rama de la investigación de las tradiciones y el folclore. Canté con el Coro de la Ópera y en varios grupos musicales.

Dicen que revolucionó la docencia en Teror. Allí le cogió la transición democrática.

Cuando llegué las relaciones eran entre alumnos y profesores, pero yo siempre he tratado a los alumnos como amigos. Los ponía en grupos de música, hacíamos excursiones y viajes.

Llegó a Teror en el año 1972 y estuvo cinco años. ¿Antes dónde había estado?

Estuve en la Casa del Niño, donde tuve una experiencia muy interesante porque era un sitio muy difícil para trabajar. Y luego me fui a Teror, donde estuve mis primeros cinco años de docencia. De allí fui al Fernando Guanarteme, donde estuve muchos años, y luego fue al instituto El Rincón.

¿Cómo ha recibido el titulo de Hijo Adoptivo de Teror?

Ha sido maravilloso. Antes que eso leí el pregón de la Fiesta del Agua. Los alumnos me quisieron hacer una especie de homenaje muy emotivo. En la casas consistoriales hicieron un brindis y cantamos las canciones que cantábamos en el colegio. Había muchos alumnos, incluso algunos ya abuelos.

Usted era consciente de que dejaba huella?

No, no lo creo. Yo no lo sabía. Es verdad que yo venía de un pueblo muy abierto y muy de izquierdas como Tazacorte, donde el ambiente cultural que había era amplio. Yo llegué inocentemente y de entrada empecé a trabajar como yo sabía. En esos años me estaban pagando un sueldo por pasarlo bien, por divertirme. Además, había un gran compañerismo, los compañeros eran muy buenos, cantábamos en las clases y eso les gustaba. Aparte de que eran buenos profesores, había un plantel buenísimo. Nunca vi en un pueblo un plantel tan amplio.

Usted llegó a crear un coro entre los alumnos.

Yo creé un coro e íbamos a ensayar los sábados en la plaza de María Luisa, al aire libre, porque no teníamos un local cerrado. Luego fuimos a tocar a distintos pueblos, donde nos contrataban. Muchos aprendieron a tocar guitarra conmigo y otros instrumentos de cuerda, además de la flauta. En las clases cantábamos. Fue una experiencia maravillosa. Yo volvería.

¿A qué se han dedicado sus antiguos alumnos?

La gran mayoría de los alumnos hicieron carreras, se fueron a La Laguna, otros montaron negocios? Pedro Ortega, el consejero de Economía del Gobierno canario, fue alumno mío. Era muy buen estudiante. Eugenio Egea, que hizo física nuclear, fue alumno también. Lo mismo que José Vicente Marrero, que se fue a La Laguna. Hay mucha gente. Hay profesores, empresarios? En aquella época murieron monseñor Socorro y Franco. Fue una época especial, histórica, única, irrepetible.

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