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Gáldar

"Lo importante no es que te vean como una notaria joven, sino ser profesional"

"Aunque soy de Madrid, mi padre ejerció en Telde y yo estuve hasta los diez años en Gran Canaria"

Adela Arriola, ayer, ante su notaría de la calle San Miguel, en Gáldar.

Adela Arriola, ayer, ante su notaría de la calle San Miguel, en Gáldar.

Siendo de Madrid, y teniendo múltiples opciones, ¿por qué eligió la plaza de Gáldar?

Yo soy madrileña, pero viví aquí hasta los 10 años. En realidad hay una doble razón: mi padre que era notario y abogado del Estado, trabajó varios años como notario en Telde. Me contaba maravillas de la Isla, y vivió muy feliz. Y, de hecho, tengo dos hermanos que nacieron aquí. Yo misma empecé hablando con acento canario, aunque ahora lo haya perdido. Luego tuvimos que volver a la Península porque a mi madre, que era secretaria judicial, se le caducaba la plaza. Yo tenía recuerdos muy bonitos de Gran Canaria, y me tiraba. Quería volver a la Isla. Sabía que la calidad de vida era buenísima. Y, desde el punto de vista profesional, sabía que la plaza de Gáldar brinda muchas oportunidades para aprender y desarrollarme como notaria. Fue una mezcla entre lo personal y profesional.

¿Aparte de notario por vía paterna y secretaria judicial por su madre, tiene más antecedentes familiares en este mundo?

Mi padre es notario y abogado del Estado, tengo un tío notario y mi bisabuelo era abogado del Estado. Vengo de una saga de juristas.

¿Los estudios de derecho vendrían por esa herencia?

Sí y no. Es cierto que mi madre era secretaria judicial, que también se accede por oposición de derecho. Y tenía esa vertiente jurídica en las venas, como quien dice, pero soy la única de seis hermanos que me he dedicado al mundo jurídico. Y encima con ahínco.

¿Estudió Derecho con la mirada puesta en las oposiciones?

Sí, sí. Lo tenía clarísimo. Estudié derecho desde 2002 a 2007, y luego me puse al año siguiendo a prepararme. He estado ocho años preparando la oposición, con mucha dedicación. Estudiaba unas nueve horas al día, y cuando se acercaba la oposición estaba 12 o 14 horas, de domingo a viernes. Es una barbaridad, pero merece la pena.

¿Se había presentado antes? ¿En qué consisten las pruebas?

Me presenté a Registros, y luego me cambié a Notarías. Estaba entre una y otra. La oposición tiene cuatro ejercicios. El primero es derecho civil y fiscal. Es oral delante de un tribunal, y dura una hora. El segundo contiene mercantil, hipotecario y notarial, y lo mismo. El tercero es un caso práctico, que se resuelve por escrito durante seis horas, y luego se defiende. Y el cuarto consiste en redactar una escritura y liquidar un impuesto. Todo eso se prepara simulando un examen, y recitando en voz alta.

¿Coincidió en la misma oposición con el notario más joven de España, Antonio Navarro, que está ahora en Tenerife?

Sí. Se presentan unas 1.000 personas y hay 90 plazas para toda España. Y es más fácil conocernos una vez que aprobamos. Y ahí fue cuando lo conocí.

Se ha barajado que los Registradores, por ejemplo, tengan más competencias. ¿Existe alguna posibilidad de que se modifique el papel de los notarios?

Los notarios tenemos una tradición histórica muy larga, desde los escribanos, que ha funcionado durante siglos. El primer protocolo se creó con los Reyes Católicos, y ha dado mucha seguridad jurídica. A pesar de eso, sigue actualizándose. El año pasado se aprobó la Ley de Jurisdicción Voluntaria, que amplió competencias: ahora podemos celebrar matrimonios y llevar algunos divorcios. A mi humilde entender, debe actualizarse sin perder su función, que es la seguridad jurídica y la protección al ciudadano.

En cualquier encuesta escolar saldría muy poco la opción de los futuros notarios. En su caso, ¿qué le atrajo de esta profesión?

Somos poquitos, casi 3.000. Y lo que me atrajo fue el tú a tú con la gente. Te cuentan cosas de su intimidad, y que en la notaría tienen solución. Y por la importancia de la fe pública. Aquello que consta es lo que es, y evita problemas futuros.

En la Isla sigue habiendo muchos problemas con los lindes de propiedades, tal vez más que en otros lugares. ¿Por qué?

Es muy típico en zonas rústicas, porque muchas operaciones se hacían con documentos privados, sin pasar por notarios. Y eso plantea problemas. Es el día a día en notarías como esta.

El paso de su padre en la notaría de Telde dejaría anécdotas. ¿Recuerda alguna?

Yo empecé poniendo los sellos en las escrituras. Obtuve mi primera paga y mi primer contacto con la notaría. Y ahora que mi padre me acompañó alucinó con los cambios. Sobre todo con las carreteras.

¿Tiene algún sitio por conocer y no ha podido ver todavía?

Me gustaría volver a Telde, porque no he podido en estos meses porque estaba preparando la notaría. Y Las Palmas capital, que la conozco, pero tengo mucho por descubrir. Tengo la sensación de que hay muchas maravillas que descubrir. Y las islas vecinas.

Cuando tuvo el listado de destinos que podía elegir. ¿Por qué se decantó por Gáldar?

La lista era enorme, y las estudias todas. Es un mareo, pero yo no tenía dudas de que ésta estaba entre mis favoritas.

Y, entre obra y obra, ¿qué sitios ha podido ya conocer?

Por supuesto, Gáldar, que me ha encantado la gente y la Cueva Pintada. Y me gustaría conocer el Sur y la capital.

¿Cuál es el tema más recurrente en la notaría hasta ahora?

Hay mucho expediente de dominio, testamentos, poderes y compraventas. Es la tónica, aunque abrimos el 2 de noviembre.

¿Ha tenido algún comentario gracioso en estos días alusivo a su juventud?

A la gente le llama la atención que sea joven, pero lo importante es que seas competente. Lo importa para ellos es que prestes un buen servicio y seas un buen profesional. Lo demás es accesorio.

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