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El negocio de alquiler de jeep safari sigue al alza en el Sur grancanario

La buena marcha del turismo mueve a las empresas a comprar más todoterrenos

Francisco Trujillo.

Francisco Trujillo. LP/DLP

El negocio de alquiler de los jeep safari ha experimentando un crecimiento en el sur grancanario. De los 53 vehículos, que componían la flota que ofrecía en 2010 a los turistas excursiones por los distintos parajes de las zonas de playas y de cumbres, se pasa a 78 en cinco años. Este incremento va aparejado al aumento en la llegada de visitantes a la Isla, y sobre todo a que este tipo de excursiones son cada vez más demandadas por los turistas. El sector aprovecha la buena marcha del turismo para ampliar la actividad, de hecho, en 2011 se compran 10 nuevos jeep, y después en los ejercicios siguientes se mantienen en los 65, y es en 2015 cuando se registra el mayor incremento, al ampliar estas empresas en 13 el número de vehículos todoterreno para excursiones.

También llama la atención como en este periodo el número de taxis de lujo o limusinas casi se haya duplicado. De las 47 licencias que operaban en 2010 se pasa a 90 en 2015. Además, este número es incluso, por ahora, el máximo que se puede otorgar en Gran Canaria, puesto que, según explicó el consejero de Transportes del Cabildo, Francisco Trujillo, esta actividad se regula en base a las licencias del servicio interurbano del taxi. La normativa establece que se puede conceder una tarjeta para operar con una limusina por cada treinta licencias de taxi. En 2015 contaban con tarjeta para operar en el servicio de taxi entre municipios 2.601 vehículos, por lo que como destacó el consejero,si no se solicitan más permisos de taxis no pueden dar más autorizaciones para trabajar con estos coches de lujo, que hacen servicios desde el aeropuerto, los puertos, y las zonas turísticas de la Isla.

Otro de los indicadores de cómo se comporta la economía es el registro de vehículos de mercancías. Precisamente, el servicio público de mercancías ligero es uno de los que refleja la caída de la actividad en estos años de crisis. Tal es así, que en 2010 disponían de licencias para trasladar mercancías, tanto a nivel aútonomo como empresas, unos 1.730 furgones, y si bien en 2011 se eleva este dato a 1.800, en los ejercicios siguientes se recorta el número de estos vehículos a 1.600. El descenso del consumo hace que incluso en 2014 tan solo hayan 1.300 licencias, si bien un año después se nota la mejoría de la economía, pues suben a 1.500.

Por lo que respecta al transporte de mercancías pesadas, el número de licencias, que experimenta subidas y caídas, se mantiene por debajo del dato de hace cinco años en casi un centenar, al cerrar 2015 con 2.500 camiones frente a los 2.600 que había de 2010.

También las empresas, que disponen de servicio propio de transporte de mercancías se ven obligadas a disponer de menos furgones o camiones. En este caso, se observa un descenso en 200 vehículos en los cinco años, al concluir 2015 con 2.500 licencias. Una forma de sortear la crisis, ha sido contratar este servicio de transportes a un tercero, porque resulta menos costoso que hacer frente a los costes de mantenimiento del vehículo y el salario del conductor.

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