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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Los forenses creen que la negligencia de los padres mató al bebé de Vecindario

La defensa insiste en la absolución y la fiscal reitera que hubo asesinato

La fiscal se apoyó ayer en las conclusiones de los forenses para reafirmarse en su acusación por asesinato contra los padres de Vecindario que supuestamente dejaron morir a su bebé tras dar a luz en casa. Tres médicos del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas, con Nelia Alegre a la cabeza, se mostraron convencidos de que la muerte de la niña fue "violenta", compatible con un delito de homicidio, según las declaraciones realizadas como peritos en la segunda sesión del juicio.

Los médicos explicaron que la recién nacida falleció por hipoxia, esto es, por falta de oxígeno en todos sus órganos al tener obstruidas las vía respiratorias por los secreciones propias del parto, entre ellas mocos y restos de líquido amniótico. Eso, unido a una hemorragia por no cortar el cordón umbilical, fueron las causas principales del fallecimiento, señaló Javier Tapia, que intervino en la autopsia de la pequeña.

El bebé nació sano, con un peso y una estructura adecuada para vivir, pero sólo pudo respirar durante "un breve periodo de tiempo" por la "falta de asistencia médica para espirarle los restos de líquido amniótico". Los tres expertos añadieron que la pequeña hubiera sobrevivido con el auxilio oportuno, ya que ese tipo de problemas son habituales en los partos y si se resuelven sin mayores complicaciones cuando se dispone de los medios adecuados.

Los forenses consideran que los padres de la niña, Sara Metzger y Jacinto Sánchez Herrera, pusieron "en riesgo" la vida del bebé desde que decidieron tenerlo en casa sin los medios necesarios. "Un parto se puede hacer en el domicilio, pero hay que prepararse y estar asistidos por una matrona para ir al médico si surge cualquier complicación. Si no es así se pone en riesgo la vida del feto", respondieron ante la pregunta de la fiscal, Blanca Hernández.

La madre, de 23 años cuando dio a luz, en mayo de 2014, sostiene que quiso parir en casa al tener una mala experiencia con su ginecóloga. Se percató del embarazo cuando estaba de siete meses. Dio a luz a las diez de la mañana y esperaba que el cordón umbilical se desprendiera de forma natural, como en el parto loto. Asegura que no expulsó la placenta hasta por la noche, con la finalidad de acreditar que la niña estuvo viva y recibió nutrientes todo ese tiempo. A la mañana siguiente, al notarla fría, sobre las 00.00 horas, acudió con ella y su pareja al centro de salud. Los forenses, sin embargo, descartan que los hechos ocurrieran así, pues en el 95 % de los casos la placenta se desprende a la media hora de parir, un poco más tarde si no se utiliza oxitocina para estimular las contracciones del útero.

Cordón umbilical

El detalle científico sobre la placenta, unido a la falta de oxígeno y la pérdida de sangre por el cordón umbilical, que se debe cortar a los cinco minutos como muy tarde, ponen en cuestión las versiones de los acusados y la teoría de la defensa. El abogado de la madre, Gustavo Naranjo, sostiene que la niña estuvo con vida hasta la noche, unas 14 horas.

"Trajeron al bebé azul, totalmente cianótico, con la placenta en una bolsa de plástico y totalmente envuelto en una manta, como si fuera un paquete", declaró ayer Mariam Naranjo, la doctora que los atendió en el centro de salud. Su informe recoge que la niña llevaba 24 horas muerta, según las manifestaciones de la madre.

Los forenses, además de la falta de asistencia sanitaria, destacaron el riesgo de infecciones por las condiciones higiénicas y el sistema inmunológico del bebé, que es inexistente al nacer. La madre dio a luz de rodillas sobre una colchoneta de gimnasia y unas mantas, pero el verdadero problema no fue ese, sino que la niña "no fue atendida tras el parto y no se le cortó el cordón umbilical", subrayaron los peritos.

La hipotermia es otro de los peligros creados, porque el calor de la madre, el contacto con la piel y alimentarlo cuanto antes es "fundamental" para activar la vida del bebé, agregaron los expertos. De ahí las conclusiones tan duras de la fiscal. "Un recién nacido no tiene capacidad de defensa, siempre hay alevosía. Por eso acuso por asesinato", expuso la fiscal al jurado, que hoy se reúne para deliberar sobre la inocencia o culpabilidad de los acusados. La defensas, en cambio, reclaman la absolución. "¿Hay que privarle de libertad por respetar la voluntad de la madre de tener la niña en casa? ¿Es culpable por ir a comprar lotería el día del parto?, se pregunta la abogada del padre, María del Pino de la Nuez. "Tuvo la creencia errónea de que podía controlar el riesgo creado. Es una imprudencia grave, pero no un asesinato", replica el letrado de la madre, Gustavo Naranjo.

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