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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Puerto Rico se sube a la ola de la renovación con 468 camas turísticas

El Ocean Hill cuelga el cartel de lleno hasta Semana Santa tras una inversión de seis millones

Rubén y Roberto Sarmiento, en el nuevo Ocean Hill.

Las nuevas generaciones del sector turístico tienen claro que el futuro pasa por la renovación. La familia Sarmiento, que custodia 272 habitaciones en la urbanización de Puerto Rico, en Mogán, ha invertido seis millones de euros en rehabilitar 468 camas de un establecimiento que permanecía abierto al público sin ninguna mejora desde 1987. Ha optado por gestionar sin intermediarios las obras y ha incluido en sus instalaciones una planta de biomasa y dos puntos de recarga para vehículos eléctricos. La iniciativa ha garantizado el lleno absoluto a los promotores hasta Semana Santa.

Hace dos años la familia Sarmiento adquirió el antiguo Blue Star de Puerto Rico. "Las vistas panorámicas" de la costa moganera que ofrece el edificio fueron el principal aliciente de la transacción. Sin embargo, los nuevos propietarios tenían claro que el establecimiento no cumplía con las exigencias del mercado escandinavo, que recibe el municipio de Mogán.

Tras culminar los acuerdos del anterior dueño del recinto con los turoperadores, el establecimiento cerró sus puertas al público en abril de 2016 para someterse más que a un lifting, auna operación de cirugía estética integral.

Rubén Sarmiento, ingeniero y con experiencia en la construcción, optó por gestionar y dirigir su inversión de principio a fin. "Cuando prescindes de intermediarios, el trabajo se complica. Hay que echar muchas horas y controlar todo tipo de imprevistos. Pero se abaratan en un 30% los costes y se acortan los plazos de ejecución", explica, quien además optó por acometer la inversión con "proveedores canarios" por razones de logística y cercanía.

Los trabajos se desarrollaron en siete meses, durante la temporada baja del sector turístico. Al amparo de los beneficios del Plan de Modernización de Mogán, Rubén y su hermano Roberto remodelaron por completo las 156 habitaciones (468 camas turísticas) del hotel de dos estrellas. Esto supuso cambiar de ubicación los accesos y ampliar las terrazas en cada unidad. En las zonas comunes, el complejo carecía de restaurante y solo contaba con una piscina. Ahora, tras una inversión de seis millones, el edificio dispone de un total de cuatro piscinas y una de ellas con "efecto infinito" al Océano Atlántico. Además la planta hotelera ganó dos nuevos bar piscinas que abren para los huéspedes "día y noche".

El proyecto de mejora reservó un capítulo destacado a la eficiencia energética. La empresa Hotelera Playa de Amadores SA destinó parte del presupuesto a la construcción de una "estación de geotermia", que calienta el agua de las habitaciones con el excedente del aire acondicionado, y una planta de "biomasa" con la que calentar a su vez el agua de las piscinas. La apuesta por las renovables culminó con la instalación de dos puntos de recarga en el exterior para vehículos eléctricos. De esta manera, el Ocean Hill se ha convertido en el primer establecimiento de Puerto Rico que ofrece este servicio a sus clientes.

El 3 de noviembre el edificio recibió sus primeros clientes bajo un concepto de "solo adultos". La empresa no solo mantuvo los 15 puestos de trabajo anteriores, sino que además aumentó la plantilla con cerca de 30 nuevos trabajadores, en su mayoría residentes en Mogán.

Tres meses después cuenta con una ocupación superior al 90% y con previsiones similares hasta Semana Santa. La empresa ha optado por comercializar sus camas únicamente a través del turoperador Thomas Cook por la "confianza" que une a ambas partes. En la temporada de invierno, el 80% de sus clientes procede de Escandinavia y el 20% restante de Reino Unido. En verano, este porcentaje se presenta a la inversa.

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