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Ingenio

El Molino de los López renace como sede del Museo del Agua

El Ayuntamiento recibe una partida de 150.000 euros para convertir el inmueble en la futura recepción del centro museístico

Fachada del inmueble en el que se ubica el molino de los López.

Fachada del inmueble en el que se ubica el molino de los López. LP / DLP

El molino de los López majaba el grano más rápido que el resto de los que había de Ingenio, tanto que podía producir hasta 154 kilos en una sola jornada de trabajo. Cuenta el cronista oficial del municipio que fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII y que tras pasar por distintas manos fue el último en cerrar, allá por la década de 1960. Comprado por el Ayuntamiento de Ingenio en 1983, pronto recuperará su esplendor de antaño convertido en uno de los inmuebles que conformarán el futuro Museo del Agua y el Azúcar.

El edificio es un símbolo del patrimonio arquitectónico de Ingenio. En sus dos plantas albergaba tanto el molino como una vivienda, y su azotea dispone de algunas de las mejores panorámicas del casco. El consistorio ya ha logrado atar una partida presupuestaria de 150.000 euros a cargo del Plan de Cooperación con los Ayuntamientos del Cabildo de Gran Canaria para 2017 y cuenta con poder licitar las obras en fechas próximas, de modo que los trabajos de rehabilitación del inmueble estén concluidos antes de final de año.

El trabajo hasta convertir el molino en la primera parada del Museo del Agua y el Azúcar será intenso: hace algunos años el edificio fue rehabilitado con la idea de que volviera a producir gofio -algo que nunca se llegó a materializar- por lo que ahora se deberá desandar ese camino. La nueva obra tratará de mantener el espíritu con el que fue construido el inmueble.

Trabajos integrales

La rehabilitación afectará a todas las plantas del edificio. En la planta baja se colocarán los pavimentos, que actualmente se encuentran desmontados, y se creará una rampa entre la sala de acceso y la sala anexa al poniente.

Estos no serán los únicos suelos que se renueven: el estado de conservación del techo de madera de la planta baja, construido a la vez que la edificación original y que sirve como pavimento de la primera planta, no permite su utilización como espacio expositivo ante la prevista afluencia de visitantes. Para ello se reforzará la estructura con perfiles metálicos y chapa que se ubicarán bajo el suelo de madera. Para que no desentone con el ambiente del edificio se camuflarán con una reproducción lo más fiel posible de la parte baja del pavimento, con vigas y entramado de madera.

La nueva obra tratará de mantener el espíritu con el que fue construido el inmueble. Siguiendo esta premisa, será necesario derribar todos los tabiques que no pertenecieran a la edificación original. En concreto, la memoria de los trabajos señala uno que delimita la escalera de la sala en la planta baja. También serán reconstruidas y sustituidas todas las piezas de carpintería que se encuentren en mal estado.

La obra también servirá para que el inmueble pueda ser recorrido sin problemas por las personas con diversidad funcional. Para ello se instalará un ascensor que llegue hasta la azotea y también se adaptarán los itinerarios eliminando barreras arquitectónicas. También será necesario actualizar todas las conexiones eléctricas del Molino de los López e instalar un sistema contra incendios, alarmas antirrobo y cámaras de seguridad en todo el inmueble.

Uno de los objetivos de la rehabilitación es poner en valor los elementos originales del inmueble y distinguirlos claramente de aquellos que hayan sido incorporados en la reforma. Por eso, el proyecto especifica que todos los elementos de protección y el sistema de iluminación, de los que carecía la edificación mientras funcionaba como molino, sean de una línea de diseño muy moderna que no falsee su pasado. Por el mismo motivo la memoria de las obras indica que se deberá evitar la colocación de cualquier mecanismo rústico o antiguo que no tenga que ver con la época histórica del inmueble.

La rehabilitación que se llevará a cabo este año no significará que el edificio esté preparado para acoger visitantes. Antes habrá que realizar la dotación museística del espacio, cuyo coste no está incluido en la partida aprobada por el Cabildo.

Ésta incluirá todo lo necesario para crear una recepción y una tienda de recuerdos turísticos, pero el molino también albergará varias salas expositivas. La principal será la dedicada a 'Las huellas del agua', que hará las veces de introducción al resto de contenidos que los visitantes podrán encontrar en el museo, mientras que las otras estancias se centrarán en los usos del agua desde la época prehispánica a la actualidad. Dispondrá de mosaicos fotográficos de grandes dimensiones, vitrinas con reproducciones de objetos arqueológicos, pantallas táctiles y textos explicativos. Por último, la azotea servirá como explicación viva del origen y la evolución del casco histórico de Ingenio a través de paneles que ofrecerán detalles sobre la distribución primitiva de las tierras y las aguas a partir de las cuales surgió la villa.

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