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Agricultura Tres años sin precipitaciones

La sequía reduce las reservas de agua en las presas al 16% de su capacidad

Los embalses de Soria, Ayagaures y Fataga están vacíos y el de Chira baja al 11% del volumen

La sequía reduce las reservas de agua en las presas al 16% de su capacidad

La sequía que sufre Gran Canaria ha reducido las reservas en las presas del Cabildo al 16% de su capacidad total, mientras que los embalses privados han bajado a menos del 10%, lo que empieza a generar alarma entre los agricultores y ganaderos. La escasez de precipitaciones en los últimos años y los calurosos veranos, especialmente en la mitad sur de la Isla, han secado ya tres grandes presas -las de Soria, Ayagaures y Fataga- y amenazan con acabar con el agua pública de riego si no llueve con intensidad este próximo invierno.

Los embalses llegaron al nivel mínimo de este siglo antes del verano y desde entonces han seguido perdiendo agua hasta valores desconocidos por los actuales directivos del Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria, que ayer reconocieron que nunca han visto tan vacía la presa de Soria como ahora, ni siquiera durante la última gran sequía de la década de 1990.

En la última medición, realizada el pasado viernes, le quedaban apenas 32.460 metros cúbicos, solo el 0,25% de su récord histórico de enero de 2011, cuando alcanzó 12,9 millones de metros cúbicos. El mayor depósito de la Isla se ha quedado en un "charco de ranas", en el argot de los técnicos, si se tiene en cuenta que su capacidad total de almacenamiento se calcula en 32 millones de metros cúbicos.

Ayagaures también está prácticamente vacía, aunque en caso de necesidad se alimenta de La Gambuesa, que aún conserva un 37% de su capacidad total. Junto con la presa de Chira, que está al 11%, La Gambuesa es la que ha perdido más agua durante el pasado mes de agosto, pues el Cabildo se vio obligado a destinar una parte de sus reservas a las fincas agrícolas de El Salobre.

Depuración

Esos terrenos se riegan desde hace un año con aguas depuradas procedentes de Las Palmas de Gran Canaria, pero una avería en la maquinaria de la estación de Barranco Seco obligó a reducir el suministro a El Salobre a un tercio de lo habitual, que se compensó con agua de esos embalses.

Ante ese desabastecimiento, que provocó las quejas de algunos productores del sur, el Consejo Insular de Aguas ha convocado una reunión con las comunidades de regantes de El Salobre y de El Tablero de Maspalomas para "analizar los posibles escenarios" de cara a la próximas cosechas y buscar medidas de ahorro.

Las siete presas del Cabildo disponen actualmente de 1,7 millones de metros cúbicos, un 16%, la mitad de lo que almacenaban hace un año. Según un portavoz del Consejo, la situación es igual de "preocupante" en los embalses privados del sur y de la cuenca de La Aldea, mientras que los depósitos del norte conservan todavía una buena parte de las lluvias del último invierno. En conjunto, suman 4,7 millones de metros cúbicos, el 10% de su capacidad.

Las tres grandes presas de La Aldea -Siberio, Parralillo y Caidero de las Niñas- almacenan en total 2,6 millones de metros cúbicos, cantidad suficiente para garantizar la próxima cosecha sin necesidad de poner en marcha la planta depuradora del municipio, que solo se utiliza en casos de desabastecimiento urbano o agrícola.

El Consejo Insular de Aguas aclaró ayer que la situación, aunque preocupante si no llueve este invierno, "no es grave ni extrema", pues desde hace años existen mecanismos para garantizar el riego con aguas depuradas en casi cualquier lugar de la Isla. Obviamente, con un mayor costo por el proceso de desalación y el traslado desde el nivel del mar hasta las fincas de las medianías. No obstante, explicó el mismo portavoz, el Cabildo ha mantenido el precio de venta a los agricultores y no cargará sobre ellos los efectos de la sequía.

Por su parte, las comunidades de regantes de los municipios de San Bartolomé de Tirajana y Mogán sí han expresado su alarma por un posible desabastecimiento como el ocurrido durante el pasado mes de agosto, que afectó a los cultivos de frutas y hortalizas de El Salobre. Según el Consejo, los problemas en la depuradora de Barranco Seco ya están "totalmente resueltos" y se ha restablecido el suministro de más de 15.000 metros cúbicos al día.

Desproporción

La sequía en Gran Canaria se prolonga desde 2014. En noviembre de ese año llovió con intensidad y las presas recibieron 3,2 millones de metros cúbicos durante los cinco días que duró la borrasca, pero con una distribución muy desproporcionada. Mientras los embalses del norte se llenaron - como los de Candelaria, El Vaquero, Los Pérez y Lugarejo- y las de La Aldea recogieron 2,1 millones de metros cúbicos, en las cuencas de Tirajana y Mogán apenas hubo precipitaciones y las entradas en Chira y Soria fueron poca más que simbólicas, unos 50.000 metros cúbicos.

En los siguientes inviernos solo llovió en las medianías orientadas al norte, pero no en las cumbres ni en la mitad sur, por lo que las grandes presas públicas han ido perdiendo sus reservas desde un 40% en 2014 hasta el actual 14%. De hecho, el embalse de Soria, que es privado con una pequeña participación del Cabildo, ha resistido con el agua que recibió en las grandes lluvias de 2011, que hicieron rebosar Chira y Las Niñas, las presas que lo alimentan.

A la falta precipitaciones se han sumado tres veranos muy calurosos en la vertiente sur de la Isla, con temperaturas máximas que han superado los 40 grados en varias ocasiones. El calor ha contribuido a reducir las reservas de agua por la evaporación, al tiempo que ha obligado a los agricultores a incrementar las horas de riego para salvar las cosechas.

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