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Tribunales Cronología de una desaparición

La Guardia Civil investigó sin éxito a 30 sospechosos por el secuestro de Yeremi

Antonio Ojeda aseguró al abuelo del niño en un careo que no tenía relación con el caso

La madre de Yéremi, en 2012, con carteles de su hijo y de otros desaparecidos.

La madre de Yéremi, en 2012, con carteles de su hijo y de otros desaparecidos. JUAN CARLOS CASTRO

Yéremi Vargas desapareció el sábado 10 de marzo de 2007, el mismo día que Vecindario celebraba su cabalgata del Carnaval, a la edad de siete años. Durante estos diez años, los agentes de la Guardia Civil han investigado a una treintena de sospechosos, analizados más de una decena de vehículos y pinchados incontable números de teléfonos con los que obtener alguna pista sobre el paradero del pequeño. El último nombre relacionado con el caso fue el de Antonio Ojeda Bordón, un vecino del sureste de Gran Canaria al que se le relacionó con la causa tras ser acusado de un abuso sexual a otro menor. El resultado fue el mismo de siempre y el Juzgado de Primera Instancia número 2 de San Bartolomé de Tirajana ha archivado la causa contra el Rubio, como es conocido.

La investigación se centralizó al principio en el entorno del menor. Su primo, que por entonces tenía 9 años, fue el que proporcionó las primeras pistas. Había hablado una semana después con un extraño en horas próximas y en el mismo lugar donde se produjeron los hechos. En aquella primera semana también se produce la primera detención. Las intervenciones de los teléfonos dan con una persona vinculada con el padre del menor. En este caso son agentes de la Policía Nacional de Maspalomas los que llevan a cabo el arresto del primer sospechoso. Resultado: el juez decide ponerlo en libertad provisional tras tomarle declaración.

Los encargados del caso continuaron. Sin embargo, el magistrado que ahora da carpetazo al asunto critica en el auto de archivo de la causa que en el primer mes hubo falta de acción. "No consta en modo alguno, ni se han aportado a la instrucción elementos de grabación o fotogramas, (...) o llevado a cabo el visionado de cámaras de seguridad de establecimientos o lugares públicos y privados próximos, (...) ni consta tampoco actuación alguna en relación a los puntos de salida de la Isla, tales como puertos o aeropuerto".

El tiempo avanza y comienzan a salir los coches que se vieron por la zona. Primero un Renault Clio negro o gris oscuro, con dos puertas, cristales tintados, rueda delantera de respuesto y una flor en la parte trasera al que hace referencia el primo de Yéremi. Otra testigo habla de una furgoneta de la marca Toyota y color blanco, mientras que otras dos apuntan hacia sendos Renault Clio de color negro con los cristales tintados. También hubo un Renault 21, al que se realizó una inspección y análisis de ADN por el simple hecho de que lo llevó a limpiar a un establecimiento público. De todas estas pesquisas no se sacó nada satisfactorio.

La Guardia Civil apunta hacia un nuevo sospechoso el 31 de mayo de 2007. Era un antiguo novio de una persona cercana a la familia del pequeño. Se intervinieron sus tres coches y a todos ellos se les hizo "una exhaustiva inspección ocular". Las conclusiones: "Se han hallado fibras acrílicas y modracrílicas de color blanco, amarillo y amarillo anaranjado".

A finales de ese mismo año salen los nombres del tercer y cuarto de otro dos "policialmente investigado". El primero de ellos por unos mensajes que envió a la madre de Yéremi, cuyo contenido no aparece en el auto. El segundo, al residir cerca de la familia del pequeño y entrar en contradicciones durante su declaración. Ambas líneas se saldan con el mismo resultado de siempre.

Casi un año después la investigación se reactivó con cinco nuevos sospechosos. Los motivos son varios. A uno porque "uno o dos sábados antes de la desaparición de Yéremi", estuvo durante unos minutos hablando con el menor. Otros porque son propietarios de Opel Corsa blanco y en base a las declaraciones de testigos. Así, se suceden uno tras otro los posibles autores. Tres más en abril, uno en mayo, otros tres en agosto, dos en octubre.

Ya en enero de 2009, otras cuatro personas aparecen en el auto como investigados por la aparición de un Opel Corsa de color blanco calcinado en Agüimes y por las supuestas contradicciones en la declaración del titular. Nuevo intento fallido. Fue entonces cuando la propia Guardia Civil reconoce la complejidad que entraña este caso. "La inexistencia de testigo, indicios o de cualquier tipo de vestigio ha dificultado enormemente las labores de investigación (...), lo que conlleva que hasta la fecha actual [4 de febrero de 2009] el resultado de todas las líneas de investigación han sido infructuosas".

Pese a ello, los agentes continuaron trabajando para dar con alguna pista que pudiera dar luz. En este caso, una persona vinculada al padre de Yéremi es el nuevo sospechoso por una supuesta deuda derivada del tráfico de drogas. Entonces, la hipótesis de un posible ajuste de cuentas vuelve a ser tenida en cuenta. El camino acabar, de nuevo, en un callejón sin salida.

Y en 2010 llega el 'Caso Kárate'. Con ello nuevas investigaciones por la posible relación de un monitor de este deporte que dio clases a Yéremi Vargas. Ningún resultado positivo. Fue entonces cuando se produjo el archivo del caso. Corría el 7 de junio de 2011. Ya habían pasado cuatro años sin ningún dato fiable sobre qué ocurrió aquel día de invierno de 2007. Y el juez decidía dar carpetazo a la investigación judicial.

Tuvo que pasar más de un año, hasta el 30 de octubre de 2012, para reabrir las diligencias. El motivo, según el auto, estaba en la declaración de una pitonisa que le echó las cartas a un hombre que le reconoció su "fuerte atracción sexual" por los menores, que había confesado que abusó de cuatro sobrinos y que dos amigos suyos habrían sido los autores de la muerte de Yéremi, cuyo cadáver se encontraba oculto en la Montaña de Gáldar. La investigación se reabrió porque el investigado vivió entre 2005 y 2009 en un domicilio situado a unos 500 ó 600 metros del menor, y porque era titular de un Opel Corsa de 1989, del denominado Tipo A que fue visto en el lugar de la desaparición aquel trágico día. Los dos amigos a los que mencionó a la pitonisa también fueron investigados. La Guardia Civil incluso llegó a detener al declarante, pero fue puesto en libertad.

Por aquellas fechas, el 22 de noviembre del mismo año, llegó uno de los momentos claves del 'Caso Yéremi'. Un testigo ofrece una nueva versión de lo ocurrido. "Vio a un individuo de rasgos sudamericanos, era de estatura entre uno sesenta y uno setenta, de unos 32 a 33 años y que llevaba al niño en brazos, que no se fijó en el detalle del niño pero sí de la persona que lo llevaba en brazos, que lo metieron en un vehículo Seat Ibiza blanco. Que la otra persona que estaba en el coche no la pudo ver pues estaba mirando hacia un solar. Que no recuerda como iba vestido el niño...". La Guardia Civil considera que podría ser el "único testigo directo". El Departamento de Identificación del Servicio de Criminalística incluso creó un retrato robot al que el testigo le otorga una valoración de un 80% en la similitud de la persona que vio el 10 de marzo de 2007. En cambio, no hace mención a su declaración en el resto de páginas.

En 2013 sale a la palestra Antonio Ojeda Bordón, alias el Rubio. Su nombre aparece en la página 21 del documento que contiene un total de 45. A partir de ahí el auto versa casi exclusivamente en su causa, de su careo con el abuelo de Yéremi en la cárcel, donde le aseguró que no tenía nada que ver con su desaparición; de las declaraciones obtenidas de los presos que le acompañaron en la celda, que afirman que sólo habla para mencionar el caso del niño pero en ningún momento se autoinculpa; o del análisis de su forma de escribir, que es criticado enérgicamente por el juez, que califica de "sorprendente" que se acuda al estudio de la letra para saber su descripción emocional teniendo el historial clínico, los informes de los servicios sociales o las declaraciones de quienes lo conocieron.

Entremedias se nombra a los tres pederastas británicos sobre los que se les puso el punto de mira por residir en Gran Canaria en 2007. Esa línea también se cerró.

Así, el titular del Juzgado de Primera Instancia número 2 de San Bartolomé de Tirajana, quien reconoce que se han hecho muchas diligencias para tratar de esclarecer el caso, decidió archivar la causa contra Antonio Ojeda Bordón ya que considera que los motivos de su imputación "no dejan de ser meras afirmaciones y valoraciones subjetivas de los miembros del equipo de investigación".

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