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La Provincia - Diario de Las Palmas

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San Bartolomé de Tirajana El municipio, en la vanguardia de la observación por satélite

Maspalomas, con la mejor cobertura espacial

La Estación Espacial de Canarias capta señales desde Sudamérica a la Península Arábiga

Maspalomas, con la mejor cobertura espacial IMÁGENES CEDIDAS POR EL INTA

La Estación Espacial de Canarias, dependiente del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), cumplirá el año que viene 50 años desde que la NASA decidiese apostar por la buena cobertura de Gran Canaria para establecer una de las tantas bases de observación de satélites que por entonces repartió por todo el mundo. Un aniversario que el centro celebrará junto a la reciente llegada de su nuevo director, el coronel del Ejército del Aire Rafael Sahagún Schwartz.

La estación se asentó en Canarias a principios de los años 60, cuando la NASA se propuso un programa de satélites tripulados en órbitas bajas. Para ello, y para hacer posible su seguimiento, era necesario establecer estaciones en diferentes partes del planeta. La primera de ellas se situó en Cabo Cañaveral, desde donde partiría el resto. En las Islas, el proyecto previsto indicaba que la estación se construiría en Tenerife, pero la sombra del Teide lo impedía, así que se instaló en la explanada de Maspalomas, una localización que permitía una mayor cobertura de las señales en dirección este-oeste, según explica el coronel Rafael Sahagún.

El 18 de marzo de 1960 se firman en Madrid varias notas diplomáticas entre España y Estados Unidos, documentos en los que se establecía que la estación solo tendría uso científico no militar. Así, los americanos inician la construcción de las instalaciones en Maspalomas, por entonces un territorio virgen que no conocía aún el boom turístico que recibiría posteriormente. El centro estaba descentralizado y las instalaciones estaban repartidas por toda la explanada que hoy ocupan los terrenos desde el Campo Internacional hasta el faro, y las antenas estaban ubicadas en el espacio donde hoy se levanta el hotel Lopesan Baobab.

Meses después, en noviembre de ese mismo año, se inician las pruebas de comunicaciones con un DC- 4 americano y las primeras pruebas de vuelo con satélites no tripulados se hacen casi un año después, el 13 de septiembre de 1961, en una misión denominada Mercury-Atlas 4. Dos años después, aproximadamente a finales de 1963, concluye esta misión y comienza el proyecto Géminis, cuyo objetivo era llevar a cabo pruebas básicas para preparar el viaje del hombre a la Luna. Así, en este programa se realizan 10 vuelos tripulados en los que ya participa la estación de Maspalomas.

Posteriormente, al término de la década de los 60, con las misiones Apolo se torna necesario ampliar la estación, pero la emergente industria turística en Maspalomas lo impedía. Se decide así ca mbiar la ubicación de la estación y construir una nueva base a varios kilómetros de distancia, en Montaña Blanca, su localización actual. Este nuevo centro, según explica el coronel, sirvió de apoyo para todos los vuelos tripulados del Apolo, entre ellos el Apolo 11, lanzamiento en el cual Niel Amstrong y Michael Collins se convirtieron en los primeros humanos en pisar la Luna. Al término de este programa, la estación continua utilizándose para la puesta en órbita de la estación tripulada SkyLab el 25 de mayo de 1973 y para colaboraciones con americanos y rusos en el proyecto Apolo Soyuz.

Solo habían pasado dos años, ya en 1975, cuando Estados Unidos decide cambiar su política espacial y el 24 de enero comunica que abandona la Estación Espacial de Canarias, momento en que el INTA asume su mantenimiento. Será ya en 1980 cuando se firme un acuerdo con la Agencia Espacial Europea para seguimientos de satélites de observación de la Tierra. Las informaciones que proporcionarán estos satélites serán variadas, desde la localización de bancos de pesca a monitorización de cultivos o la ordenación del territorio.

A partir de entonces, comienzan una serie de hitos, como la activación, en 1989, de la antena TTC que permite la comunicación de datos desde las estaciones terrestres y los satélites. En 1993, el centro se adhiere al programa internacional Cospas-Sarsat cuya misión es captar las señales de socorro emitidas por radiobalizas ubicadas en buques, aviones o personas en situación de emergencia.

En 1997 comienza a funcionar el CREPAD (Centro de Recepción, Proceso y Archivo de Datos de Observación de la Tierra) con fines científicos. Y a partir del año 2000 se inicia el despegue internacional de la Estación Espacial de Canarias; se empieza así a trabajar con japoneses, italianos o canadienses.

Canarias es, desde hace medio siglo, foco de atención en la carrera espacial internacional, pues el valor estratégico de la estación de Maspalomas radica en que, por su ubicación cercana al Ecuador, consigue una cobertura que abarca desde América del Sur hasta la Península Arábiga.

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