Elizabeth Wathuti y Unelker Maoga, dos jóvenes kenianas con estudios recién acabados en la Universidad de Nairobi, expusieron ayer en Agüimes la experiencia de la lucha contra el cambio climático del denominado The Green Belt Movement (Cinturón Verde), iniciado en la década de 1970 por la bióloga Wangari Maathai, premio Nobel de la Paz en 2004, al detectar la deforestación que estaba sufriendo su país por el mal uso de la madera de la madera y del agua.

Ambas han decidido seguir los pasos de Maathai y completar el objetivo de plantar 100 millones de árboles antes del año 2030, lo que supondría recuperar para el país un 10% de superficie de bosque. Ya van por 51 millones de plantas y el movimiento sigue creciendo.

En su ponencia Fomentando el entusiasmo entre los jóvenes de África para garantizar un futuro sostenible, Elizabeth Wathuti narró su experiencia personal como becaria de este movimiento en 2016

y precisó que desde entonces ha promovido la plantación de 10.000 árboles en centros escolares de toda Kenia. "Con 12 años ya sabía que sería una activista por el medio ambiente, planté muchos árboles en mi propio instituto y cada vez que vuelvo me regocija ver que esas plantas ayudarán a las generaciones del futuro y que este planeta no se va a ir al garete", confesó.

"El ejemplo de Wangari Maathai -añadió- me animó a reclutar a muchos jóvenes para aumentar la cuota forestal de Kenia; estamos destruyendo el medio ambiente, pero no somos nosotros los que lo vamos a sufrir, sino las próximas generaciones".

La joven becaria recordó algunos episodios de la biografía de Wangari Maathai, la primera mujer que logró un doctorado universitario en Kenia y en toda el África oriental. En 1976, al ver las condiciones de extrema pobreza que afectaban a gran parte de su país y comprobar que la mayor carga recaía en las mujeres, creó el movimiento Cinturón Verde.

Sus estudios botánicos le llevaron a observar que cada día las mujeres de las zonas rurales tenían que ir más lejos para encontrar leña y agua, por lo que propuso que fueran ellas las protagonistas de una revolución medioambiental para recuperar los bosques y almacenar agua. Ahora, esa iniciativa de las mujeres se ha ampliado a los jóvenes y escolares.

Unelker Maoga, en la ponencia

La lucha contra el cambio climático de The Green Belt Movement, explicó tres experiencias positivas en tres zonas de Kenia muy diferentes entre sí, desde la sabana central a una pequeña isla de la costa de Mombasa.

En Nyamira County, donde ella misma nació, se está desarrollando un proyecto para obtener electricidad con lámparas que funcionan con energía solar, en la que se han involucrado 1.200 estudiantes. "630 millones de africanos no tienen acceso a luz eléctrica en sus casas y muchos utilizan luces de queroseno, lo que daña los ojos y los pulmones de los niños; hemos conseguido que se utilicen pequeñas lámparas que se cargan con energía solar", resaltó.

La segunda experiencia se lleva a cabo en Kitui County, una zona rural del centro del país, donde el 70% de la población se dedica a las labores del campo en terrenos de secano. Allí, un joven agricultor llamado Kisilu Musya fue invitado a participar en la Cumbre de París para exponer sus problemas y conocer lo que se hacía en otros lugares del mundo con situaciones similares.

Musya no esperó a que los políticos pusieran en práctica los acuerdos contra el cambio climático y empezó su propia batalla por la sostenibilidad a escala local, con una agricultura inteligente para ahorrar agua.

"No nos podemos permitir el lujo de no tener en cuenta las amenazas del cambio climático; ya no es una lucha ideológica, sino la propia supervivencia de la especie humana en muchos lugares del planeta", comentó.

El tercer ejemplo de lucha a favor de la sostenibilidad se libra ahora mismo en Lamu County, una isla que vive de la pesca tradicional en la que se quiere instalar una planta de carbón para producir energía eléctrica. La decisión de permitir o no esa instalación contaminante depende del Alto Tribunal de Justicia de Kenia, que se pronunciará el próximo 3 de junio, señaló Maoga, que al acabar su charla regaló un obsequio traído de su país a la persona del público que le informase con exactitud el número de habitantes de Gran Canaria. En realidad, quería subrayar que en Kenia viven 47 millones de personas y en esta isla algo más de 800.000, por lo que aquí es más fácil conseguir la sostenibilidad.

Anteriormente, el abogado Piet Holtrop ofreció una charla titulada Generación distribuida de energía: dónde hacerlo y como hacerlo, en la que quiso acabar con el falso mito de que el autoconsumo de energías renovables esta prohibido. Al contrario, ofreció numerosas formulas de lograrlo.