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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Agüimes Seminario Internacional de Comarcas Sostenibles

"La ciudad también puede producir alimentos de forma sostenible"

"Al recuperar suelos en peligro y diseñar paisajes comestibles entendemos cómo funciona la naturaleza", manifiesta Georg Horn

Georg Horn, el jueves en la plaza del Auditorio de Agüimes. J. PÉREZ CURBELO

¿Por qué ha elegido Fuerteventura para promover sus paisajes comestibles?

A mí la fertilidad me inquieta, tanto en Alemania, donde vivo, como en un sitio tan literario como Fuerteventura, donde la media máxima de lluvia al año es de solo 150 litros por metro cuadrado. Fue una casualidad porque las Islas Canarias son mi primera patria, nací aquí. Viajé a Fuerteventura y surgió una colaboración espontánea, primero con amigos y ahora con el director de la Reserva de la Biosfera, Tony Gallardo, con el que tengo un proyecto de permacultura en Puerto del Rosario. También he trabajado en pequeños proyectos en Agua de Bueyes, en La Laguna Mujeres de los volcanes de Tiscamanita y en Villaverde. Pero me interesan mucho los proyectos dentro de las ciudades porque también en los grandes núcleos urbanos se pueden producir alimentos de manera sostenible.

¿En qué consiste su proyecto?

Por un lado, diseño paisajes comestibles, porque creo que es importante enseñar a otros lo que uno piensa. Yo lo hago en un centro de jóvenes con problemas que han sido condenados a realizar un trabajo social. Y por otro lado, me dedico a la recuperación de suelos que están en peligro. Y con esto no solo digo terrenos majoreros, sino de todo el mundo, incluyendo los suelos en los que vivo ahora en el norte de Alemania. Se trata de entender cómo funciona la naturaleza, cómo generar alimentos sanos, crear espacios en los que nosotros, como seres humanos, podamos vivir conforme a la naturaleza.

¿Y eso se puede hacer a gran escala?

Lo que se diseña a pequeña escala se puede trasladar a ámbitos más amplios. Yo tengo proyectos del tamaño de una mesa de dos metros de largo por 1,20 metros de ancho. Lo importante es el elemento dinamizador social que hay alrededor. Nosotros buscamos gente que tenga inquietud y nos encontramos con ellos en un lugar en el que intentamos dialogar con la naturaleza, plantamos lo que nos pide la gente y marcamos unas pautas. ¿Quieres un flor? Claro, pero también te digo que esa flor, al final del día, te la pueden comer en la ensalada. Trabajo mucho con ese elemento polivalente, que hace que sintamos la vida de alrededor de una forma más eficiente. Tengo una flor para relajarme después de un día duro de trabajo y después de eso la meto en la ensalada.

¿Qué le llevó a emprender estos proyectos?

Lo que me mueve es una toma de responsabilidad de cuidar un espacio a corto, medio y largo plazo para poder entregarlo después a las próximas generaciones. Yo cojo una tierra hecha un desastre -y las hay por todas partes, allá donde quiera que mires- e intento restablecer un equilibrio, es como una medida de urgencia. El segundo acto es encontrar un aumento de la fertilidad y para ello utilizo elementos como el carbono activo. Ese proceso es espectacular y en poco tiempo consigo que la tierra empiece a ser fértil. Si aquí en las islas elegimos un sitio desértico y lo cuidamos con este sistema, el que lo vea dentro de 12 años se quedará sorprendido. Se llevará una sensación de auténtico desarrollo sostenible. Las tierras negras que yo produzco en Hamburgo, que se pueden elaborar en cualquier lugar del mundo, tienen una duración de vida de 7.000 a 9.000 años.

Es decir, usted hace jardines verticales pero en horizontal y a lo bestia.

Horizontales y verticales, aprovecho diferentes estratos para crear una estructura de tierra enriquecida, donde la planta es libre. Planto especies que se sientan cómodas en ese suelo. Hace dos años plantamos 43 variedades de tomates y 20 de ellas se fueron a hacer puñetas, porque no hay peor sitio para plantar tomates que Hamburgo. Usamos invernaderos, pero el sabor del tomate lo hace el sol y la tierra y allí nos falta el primer elemento. El año pasado planté siete variedades de papas y salieron todas, por lo que este año plantaré tres nuevas variedades para ver cómo se comportan.

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