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San Bartolomé de Tirajana

Un albaricoque impuntual

El frío prolongado hasta la primavera provoca el retraso de la cosecha de este fruto

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Recolección del albaricoque en Tunte

Los albaricoques cultivados en las medianías del municipio de San Bartolomé de Tirajana han sido impuntuales este año. Dejaron pasar la guagua de abril para embarcarse en la de mayo; pero ya han llegado con fuerza. Y es que el intenso frío y las constantes borrascas que durante el pasado invierno cruzaron el Archipiélago, donde regaron los campos y llenaron las presas de agua, se ha prolongado hasta bien entrada la primavera y ha provocado que la cosecha de este producto se haya retrasado un mes. Hasta entonces nunca hubo un retraso tan exagerado, según los expertos.

"A estas alturas del año la fruta ya tenía que haber estado recolectada, pero solo hemos recogido aún un 60% de la cosecha", explica Vicente Santana, presidente de la Cooperativa Agrícola de Tunte, "este año se ha retrasado de mitad de abril a mitad de mayo y se prolongará hasta mediados de julio". Aunque podría recolectarse incluso antes si el calor acelerase el proceso de maduración del fruto.

A 800 metros sobre el nivel del mar, los núcleos de Fataga, Tunte, Hoya Grande o Manzanilla, en las medianías de San Bartolomé de Tirajana, convierten a la localidad en el municipio con mayor producción de albaricoque de toda Canarias. "Se produce un poco en Valsequillo y algo en La Palma, pero la recolección de albaricoque allí es prácticamente residual", puntualiza Juan Carlos Gómez, ingeniero agrícola del Consistorio tirajanero. En Gran Canaria se espera que la producción de este año supere los 200.000 kilos, lo que supondrá entre un 10 y un 20% más que el año anterior.

En Las Tirajanas se cultivan 33 hectáreas de las variedades currot temprano, currot tardío, sayeb y carricera, las mismas variedades que en Península, pero con un resultado con mayor calidad. "Las medianías tienen unas condiciones climatológicas concretas, con más horas de sol y un buen suelo que hace que la fruta sea diferente", explica el ingeniero agrícola. Además, la calidad de este fruto aumenta "porque se puede apurar el momento de su recolección, ya que aquí se recoge y se vende, mientras que en Península debe recolectarse con tiempo suficiente para su posterior distribución.

La campaña del albaricoque se ha retrasado un mes, pero llega con componentes positivos, ya que ha nacido con mayor calidad desde el punto de vista fitosanitario, "porque ha habido poca incidencia de plagas y enfermedades como el oidio o la mosca de la fruta", añade Gómez, "precisamente el frío ha ocasionado la retención de las plagas".

Llega el buen fruto, y con él multitud de propiedades. "Comparada con otras frutas, el aporte calórico es menor, por lo que es recomendable para personas que hacen dieta", explica el técnico agrícola Juan Carlos Gómez, "destaca también por su contenido en fibra, beneficioso para el tránsito intestinal, y es rica en betacaroteno, un componente que ayuda a la visión nocturna". Además, el albaricoque aporta minerales como el potasio, necesario para el impulso nervioso y la actividad muscular.

En Las Tirajanas se cultiva albaricoque desde los años cincuenta, aproximadamente. "Están aquí desde que tengo recuerdos; nací debajo de un albaricoquero", cuenta Santana, quien a sus setenta y dos años lleva más de cuatro décadas dedicándose a la agricultura, una actividad a la que dedicaba el tiempo libre que le dejaba su trabajo como funcionario encargado de Obra en el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana.

El agricultor Vicente Santana destaca la colaboración del Cabildo con la marca Albaricoques Las Tirajanas, pero teme que, de continuar el abandono de la agricultura en beneficio del turismo, desaparezcan. "De aquí a 30 años, los albaricoqueros podrían dejar de existir", concluye.

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