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Manos grandes, figuras en miniatura

Fernando Franco crea figuras de madera de pequeño tamaño, como animales, utensilios, juegos y herramientas

Manos grandes, figuras en miniatura

Manos grandes, figuras en miniatura SANTI BLANCO

"No todo sale hecho, ni es sencillo. Hay que hacerlo con paciencia y con lo que se puede". Así se explicó el artesano Fernando Franco Segura, de 80 años, que reside en Vecindario, en el municipio de Santa Lucía de Tirajana, en relación a cómo entiende la artesanía en miniatura. Esta idea la sigue en muchos aspectos de la vida.

El artesano expone una pequeña parte de su obra en el Museo La Zafra, en Vecindario, con el título Manos grandes trabajando el detalle. Se podrá visitar hasta el día 31 de agosto, con el horario de 09.30 a 14.30 horas, de martes a sábado.

Franco Segura nació en 1938 en El Tablero, en el término municipal de San Bartolomé de Tirajana, y vive en Santa Lucía de Tirajana desde hace más de cuatro décadas. Como muchos hombres y mujeres de su generación sabe muy bien lo que es el esfuerzo y la dificultad de muchas cosas en la vida.

"En los años 50 [del siglo pasado], cuando tenía doce o catorce años, yo iba caminando con un grupo desde El Tablero hasta Vecindario o Ingenio para ir al cine. Eran más de dos horas a pie para ir, como para volver. Íbamos jugando y saltando, y muchas veces tirábamos la alpargatas viejas al llegar a casa", recordó Fernando Franco, que agregó que "lo podíamos hacer, juntando las perras suficientes, una vez cada dos o tres meses. Era siempre bonita la película que ponían porque no había otra cosa".

Su vida laboral comenzó en el sector del tomate, "como era normal en El Tablero porque no había otra salida".

A este artesano le molesta cuando ve a personas que tiran comida delante suya, "sin pensar que otras personas en la actualidad también lo pasan mal, o cuando tiran botellas con agua", afirmó.

Fernando Franco trabajó después en el sector de la construcción y después en la jardinería donde lo hizo durante los últimos treinta años, hasta que se jubiló hace quince.

"Se puede decir que llevo casi toda la vida haciendo esas miniaturas. Empecé en serio a los 14 ó 15 años, y eran pequeñas cosas para la familia", comentó. "Siempre me lo tomé como un entretenimiento, en vez de ir a bares o fiestas", añadió. Su otra afición es la pesca y de vez en cuando va a Pasito Blanco o Pozo Izquierdo.

Respecto a las miniaturas, hace fundamentalmente utensilios, juegos y herramientas. Muchas de estas cosas son, de tamaño, la mitad de un dedo de su mano, o menos, o uno entero, dependiendo del objeto de que se trate. Entre sus pequeñas obras están: llaveros, trompos, araos, cucaña canaria, molinos, burros, cabras, sachos, martillos y rastrillos, entre otros muchos.

La madera que utiliza proviene fundamentalmente de naranjos, limoneros y olivos porque "se puede trabajar bien con ella y porque aguanta más", indicó.

A parte de ir a comprarla, también la consigue de "algún amigo carpintero de Vecindario, aunque de esta profesión tradicional quedan muy pocos", apuntó.

Para hacer, por ejemplo, un burrito necesita más de veinte horas de trabajo. Sobre el método y pasos de trabajo, afirmó: "primero hay que lijar y preparar la madera para esa figura; segundo, darle una mano de barniz; dejar que pasen dos o tres días para que se seque bien; tercero, volver a lijarlo; y cuarto barnizarlo otra vez. No es cantar y sonar".

Respecto a para qué se suele comprar a este artesano estas figuras, indicó que "generalmente porque son decorativas, así como para belenes y como recuerdos. A la mayoría de los que les gusta es a los niños, que luego se los piden a sus padres". Franco fue rotundo a la hora de asegurar que "no se puede vivir de vender artesanía". Lo pone a la venta en fechas muy señaladas, como en la Feria de la Mancomunidad o con vistas a los Reyes Magos. A parte de eso, se dedica a la labor divulgativa ya que va a colegios, cuando puede, para enseñar a los niños su labor artesanal.

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