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Nadjejda Vicente, en la ruta de las estrellas

La isleña gestiona la información científica que genera el programa de vuelos tripulados de la Agencia Espacial Europea. Divulga los trabajos que realizan los astronautas durante sus misiones

Nadjejda Vicente,  en la ruta de las estrellas

Nadjejda Vicente, en la ruta de las estrellas

El 7 de septiembre de 1979 Nadjejda Vicente Cabañas aterrizaba en el planeta por San Cristóbal. Apenas tres meses después, la Agencia Espacial Europea lanzaba con éxito su primer cohete, el Ariane 1, desde el puerto espacial de Kourou en la Guayana Francesa. La trayectoria de ambos elementos sintonizarán en la misma órbita apenas poco más tarde.

La trayectoria de Nadjejda comienza en el colegio Canarias y el instituto del mismo barrio capitalino. Un poco tímida, "muy normal y muy estudiosa", le priva desde chica la lectura y la escritura, y entre sus aficiones, "el ir a Las Canteras con mi grupillo de amigas".

"Sin más", apostilla. Quiere estudiar Periodismo fuera, y la única condición de sus padres fue que demostrara el interés en la misma proporción que sus notas, y saca el bachillerato a la altura de las expectativas, de forma que ingresa en 1997 en la Universidad Complutense de Madrid, donde comienza a hilar una beca con la otra. Una de ellas de la Agencia EFE, "con la que empecé a interesarme por la ciencia, a investigar y a escribir sobre el tema".

Así es como arranca el inicio de una deliciosa carambola. "No tengo nada de rusa, pero me gustaba la literatura del país y por mi nombre, que sí que es ruso, me picó la curiosidad y decidí estudiar el idioma. Pero casi la única forma de hacerlo es aprenderlo allí".

Durante su estancia en Moscú "me fascina la reverencia que se le tiene a la cosmonáutica, al espacio, y tanto me gustó que hago un doctorado en Información Espacial". En ese trance estaba cuando sale una beca para cubrir un puesto temporal en el Instituto de Astrofísica de Canarias, donde trabaja durante dos años en el departamento de prensa.

"Allí me conecto con el firmamento, un poquito más lejos de mi pasión inicial por los astronautas. Valoras la grandiosidad del Universo, lo cosmológico, lo pequeños que somos, y aprendí a valorar el privilegio que tiene Canarias por poder ofrecer a simple vista la visión de la Vía Láctea, algo muy difícil de conseguir en el resto del mundo. Eso me gustó mucho".

Hasta que sale una plaza en la Agencia Espacial Europea, organismo de alguna forma emparentado con el Instituto por la colaboración que mantienen en el desarrollo de instrumentos de observación. "Me entrevistan y yo creo que vieron que era una flipada por el Espacio, y que además sabía ruso".

Y no solo eso. Vicente Cabañas ya había participado en la iniciativa del Gobierno de Canarias denominada Septenio, una apuesta para fomentar la innovación cultural y científica programada desde 2007 a 2014, y con la que publica el libro La cuenta atrás. De la carrera espacial al turismo cósmico, y que entre otros aspectos subraya "el papel que el Archipiélago ha jugado y juega en el espacio exterior".

"Llegué a la entrevista con mi libro, con su portada muy mona, y a la jefa de vuelos tripulados de la ESA en ese momento, pues le gustó el hecho de haber producido algo escrito sobre el tema. Creo que me eligieron por ello, de hecho se quedó con ese libro que me abrió la puerta, y ahí sigo a día de hoy".

A lo largo de su vida profesional ha tenido la oportunidad de visitar las instalaciones de la NASA en Cabo Cañaveral (Florida) y en Washington, así como a la Ciudad de las Estrellas de Moscú y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial de Madrid, entre otros muchos puntos que, para cualquier espaciotranstornado suponen el santo grial de la ruta de las estrellas, pero también, y eso lo pueden decir muchas menos personas, al único lugar del mundo donde hoy por hoy se lanzan cápsulas tripuladas a la Estación Espacial Internacional: el cosmódromo de Baikonur, en la estepa de Kazajistán. Allí fue testigo de un lanzamiento, "que es algo increíble, y exploramos las instalaciones en activo y las abandonadas, cinco décadas de historia congelada en el tiempo, lo que le añadía más valor, como ocurre con todo lo que tiene un difícil acceso". También ha viajado en el Air Zero G, un Airbus 310 capaz de simular las condiciones de gravedad cero mediante episodios de vuelo parabólico en el que hizo de "conejillo de indias para un experimento sobre procesos cognitivos".

Desde su puesto de prensa en la ESA trabaja con la información relativa a los vuelos tripulados, gestiona las redes sociales y escribe artículos divulgativos relacionados con la experimentación en microgravedad, muchos de ellos de estudios médicos cuyos beneficios mejoran la calidad de vida "de la gente en Tierra". Es un enlace entre "astronautas y terrícolas", ríe, mientras recuerda el reciente rebumbio que se formó en la agencia tras el nombramiento del español Pedro Duque como ministro de Ciencia, Innovación y Universidades.

Cuando los astronautas preparan sus misiones tiene que interactuar con ellos para promocionar sus trabajos. "Son personas muy cualificadas y altamente competitivas y no se prodigan mucho en confesar sus emociones", en una relación laboral eminentemente de comunicación científica. Esta misma semana participó en la organización de una conferencia en directo entre el astronauta alemán Alexander Gerst y la oficina de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior sobre cooperación internacional.

Nadjejda Vicente Cabañas reside en Chester, desde donde vive su trabajo "con pasión", y desde allí otea dos escenarios para Canarias, o como ella lo define, un futuro en dos partes. Uno tiene que ver con el valor astrofísico de las islas, "donde es líder a nivel mundial, con unos cielos y una instrumentación telescópica única. Y otro a nivel astronáutico, que atesora un potencial en turismo espacial". Según revela, "hay muchas empresas que se están fijando en Canarias para ofertar actividades o experiencias espaciales, como los vuelos parabólicos, como una firma de Suiza interesada en lanzarlos desde el Archipiélago".

A lo que se suma una geografía insular ya de por sí bastante espacial. "Canarias", sentencia, "tiene paisajes lunares, escenarios geológicos marcianos y cielos que ofrecen un balcón privilegiado al Universo, y se deberían explotar comercialmente porque suponen un filón para todos aquellos que siempre han querido salir ahí fuera".

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