Agaete Recuperación de la histórica oferta hotelera
El gran lujo termal renace en El Valle
El hotel Princesa Guayarmina Los Berrazales empieza a transformarse tras 12 años cerrado

El gran lujo termal renace en El Valle
El Hotel Princesa Guayarmina de Los Berrazales, en el Valle de Agaete, vuelve a renacer como establecimiento de gran lujo especializado en turismo rural y termal, tras 12 años cerrado al público y otros muchos en decadencia. La empresa Hermanos Tito dotará al establecimiento de estilo racionalista de una categoría de cuatro o cinco estrellas y 47 habitaciones a la finalización de los trabajos, con una inversión inicial solo en la rehabilitación que ronda los tres millones. La constructora, que inició la obra hace siete meses, ya tiene experiencia en el sector turístico, con otros tres alojamientos en Gran Canaria y Fuerteventura.
La nueva villa de la salud de El Valle de Agaete comienza a definir su armazón, con el objetivo de recuperar en un año la fama que alcanzó a finales de la primera mitad del siglo pasado e inicios de la segunda.
La empresa ya ha eliminado buena parte de los techos y vaciado la estructura. El proyecto de rehabilitación contempla aumentar la capacidad alojativa. Para ello está previsto crear un nuevo nivel, aprovechando que las entreplantas tenían una altura elevada, como era muy habitual en las viejas casonas.
La planta principal se conserva, en cualquier caso, como la zona noble. Y se modernizan las áreas carentes de valor arquitectónico.
Los trabajos avanzan a un ritmo pausado, aunque la previsión inicial es que acabe en 18 meses contando desde su comienzo.
La propuesta de los inversores permitirá que el nuevo Princesa Guayarmina alcance la categoría de cuatro o cinco estrellas, ya que su clase está por definir. Y recuperará para su apertura los jardines originales y el entorno.
La rehabilitación costarán tres millones de euros, según la licencia, aunque esa cuantía crecerá mucho con el equipamiento, sobre todo si se tiene en cuenta que se trata de un establecimiento de lujo. Y con posterioridad está previsto que la compañía acometa la recuperación del balneario en una siguiente fase, completando la oferta de turismo rural y de salud que tanto éxito alcanzó en su conjunto.
Según algunas fuentes, el gran manantial de antaño ha menguado, si bien recupera sus aguas naturales ferruginosas con las lluvias invernales.
La empresa originaria de Agaete afronta desde el inicio de los trabajos en febrero una de las actuaciones más simbólicas, dada la historia que atesora el antiguo hotel. Aunque su principal negocio es la obra, sobre todo en las adjudicaciones públicas, ya tiene experiencia en el sector. A través de la sociedad Morasol Hoteles entró en el negocio vacacional en 1989 con unos apartamentos en la playa de Costa Calma, en Fuerteventura. Y luego llegaría un apartahotel de tres estrellas en el mismo lugar dos años después. Pero su principal emblema es el Hotel Morasol Suites, de cuatro estrellas y una ubicación estratégica junto al muelle deportivo de Puerto Rico, en Mogán, abierto en 2004.
Ochenta y siete años
El Gran Hotel Guayarmina Los Berrazales fue promovido por Juan Suárez, que regentó antes el hotel La Salud, abierto a comienzos del siglo XX. La actual Casa de la Esperanza o de San Pablo está situada en la zona alta del Princesa Guayarmina, y funciona ahora como centro de rehabilitación.
El promotor recibe el primer permiso oficial para construir el hotel ahora en obras en agosto de 1931. Pero los estudiosos afirman que ya antes había estado alojando clientes, gracias a su conexión con el balneario, y hasta se habían puesto casetas para los visitantes. Luego dejaría La Salud y se centraría en este establecimiento.
El investigador e Hijo Predilecto Antonio Cruz y Saavedra ha hablado de la zona como una ciudad balneario, que generaba una gran actividad económica a su alrededor. Sobre todo en sus inicios, porque requería arrieros, carreteros y otros muchos profesionales para los traslados en mulas y burros, al tener que subir a personas y enseres por estrechas veredas.
Los planos de 1931 apuntan que en dos plantas contaba con 35 habitaciones, algunas de ellas con retrete y sin baño, ya que eran de uso compartido para los huéspedes. Antonio Cruz y Saavedra destaca del conjunto arquitectónico del inmueble su galería y los corredores.
En sus comienzos los precios por la pensión diaria oscilaba entre las 10 y 17 pesetas.
Con el paso de los años alcanza las cuatro plantas y 90 habitaciones. Y, como curiosidad, contaba en las estancias con radio-gramola.
En 1953 sufre una gran reforma, que incluirá un campo de golf en miniatura, tenis y un mural en cristal de Miró Mainou. Y entre los anuncios se señala que el menú de fin de año de 1963 era de 350 pesetas el cubierto (2,1 euros).
En sus inicios era el único hotel fuera de la capital, junto con el de Santa Brígida. Entre su clientela se habla de la presencia del poeta Alonso Quesada y Sara Montiel, y tomaron un refrigerio Silvana Pampanini y Marcello Mastroianni durante el rodaje de la película Tirma en 1954, entre otros personajes. Y hasta la UD Las Palmas llegó a hospedarse.
En 1962 se baraja la venta al Cabildo. Y se instala la embotelladora, que sería el principio del fin del acuífero, por su sobreexplotación. Seis años después se crea la sociedad Princesa Guayarmina.
El hotel cerró sus puertas en 2006 con dos estrellas de categoría, tras un periodo de decadencia. El declive y cierre del balneario arrastró al Princesa Guayarmina, que mantenía las puertas abiertas con esporádicas aperturas.
Tras doce años inactivo, la empresa Hermanos Tito acomete su rehabilitación, superando un largo proceso burocrático para liberar parte de su protección del catálogo arquitectónico y poder realizar las reformas. El inventario de Patrimonio Etnográfico del Cabildo ya advertía que el edificio presentada un estado de conservación "regular".
La historia de las aguas curativas del balneario anexo se remontan hasta las primeras tinas instaladas a finales del siglo XIX, después de que en 1870 se hablara por primera vez de sus capacidades naturales. Ni la falta de carreteras pudo impedir su gran éxito y que fueran comparadas con las de Vichy y Seltz.
Luego el doctor galdense Enrique Blanco realizó en 1882 un estudio que reconocía las muchas propiedades intrínsecas. Con el tiempo, las aguas curativas situadas a 400 metros de altitud en El Valle traían a visitantes de numerosos países.
La escritora británica Olivia Stone en su visita a la Villa en 1883 ya predijo la posibilidad de crear un balneario de gran fama, como sucedería a partir de 1929 y 1930 cuando se empezó a explotar el centro de salud.
En 1931 la familia Armas inaugura las instalaciones, que disponen de 14 tinas individuales para baños. Los Suárez, a su vez, en vista del éxito, comienzan a construir el actual hotel Princesa Guayarmina, comunicando las termas y el alojamiento por una escalinata. En 1933 abandonan el arrendamiento del hotel La Salud y se dedican de lleno a la explotación del nuevo alojamiento.
El hotel y el balneario de Los Berrazales alcanzó su máximo esplendor en las décadas de 1930 a 1960, convirtiéndose en el lugar de moda al que acudían las familias más pudientes de Gran Canaria y muchos extranjeros, pese al tortuoso camino para subir a los altos del valle. Incluso, pese a la imagen tétrica que dejaban impregnados los restos del agua con una alta concentración de hierro en las paredes de las estancias.
Se ha llegado a calcular que unas 6.000 personas se atrevían cada año a ascender por aquella vereda en busca de las aguas ferruginosas en su época de esplendor, pero también para disfrutar de su naturaleza tan particular y sus vistas únicas de toldo el valle hasta la costa de Agaete. Para eso ayudó mucho también la cercanía del puerto de Las Nieves.
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