Francisco Santana Hernández, Paco como es conocido, de 82 años, fundador en 1966 de la churrería Paco del casco de Ingenio, cedió cuando se jubiló el negocio a sus hijos Francisco y Cristo Santana Santana, quienes siguieron su ejemplo. Ellos, subiendo a una caja de cervezas para fregar, trabajaron siempre en esa churrería desde niños. Eso sí, Cristo Santana tuvo que dejarlo por motivos de salud.

El promotor de esta churrería y bar, Santana Hernández, es para muchos amigos y familiares un ejemplo de trabajador. No pudo ir de niño a la escuela. No sabía leer, ni escribir, materias que pudo aprender años después.

Paco Santana, padre, nació en Ingenio en 1936, pero su vida dio muchas vueltas desde pequeño, y su infancia la pasó en el Barranquillo de Don Zoilo, en Las Palmas de Gran Canaria. Su padre trabajaba en el muelle capitalino. Ya desde pequeño comenzó recogiendo basura en el barranquillo con un carrito que le hizo su progenitor. Después, ya con 14 años, trabajaba llevando las compras de sacos de papas y plátanos, entre otros, con la bicicleta y el carrito.

Después de curarse de un fuerte dolor de apéndice, se fue, con 15 años, a trabajar a una plantación de tomates en Tenerife, durmiendo y viviendo en la cuartería en pésimas condiciones de limpieza. Allí trabajó unos meses y aprovechó una paga extra de 21 días de salario por el nacimiento de la nieta de Franco -Carmen Martínez-Bordiú- en febrero de 1951, para tener el dinero suficiente para comprarse ropa limpia y pagar el billete del barco para regresar a Gran Canaria.

Ya de vuelta a la Isla, decidió ir a vivir a Telde, a casa de su abuela, donde también estaban una tía y una hermana. Su abuela tenía un horno y él comenzó a aprender el mundo de la panadería y de los churros, gracias a Enrique Páez Castellano, quien le enseñó. También trabajó en un almacén.

Entonces, se compró una cocinilla con petróleo y comenzó a vender churros en la plaza del mercado -antiguo- de Telde. Después, con el paso del tiempo montó una caseta y posteriormente, en 1964. con una furgoneta con la que venía churros por los municipios de Telde y de Ingenio.

Antes de instalarse definitivamente en Ingenio y de comprar la casa para establecer su churrería, hubo un periodo intermedio en el que hizo el servicio militar obligatorio en Melilla durante 18 meses, y donde trabajó como panadero. Cumplido el año y medio de mili, se presentó como voluntario para ir a la guerra de Ifni (1957-1958).

Cuando estaba con la furgoneta durante las fiestas de San Pedro en 1966, decidió comprar una vivienda, para trasformarla en churrería, y quedarse allí a vivir con su mujer, Catalina Santana González, y los hijos, los dos varones, que ya habían nacido. La hija Inmaculada Santana nació en 1973 y trabaja en una guardería de Carrizal.

"He trabajado mucho en la vida. En la churrería, lo hacía todos los días, sin descansar ninguno. Cuando tenía algo de dinero, lo invertía comprando un terreno o una casa", explicó Santana Hernández, quien fue homenajeado durante las fiestas de la Candelaria en 2016.

Su filosofía era invertir lo que ganaba para proporcionar una casa a cada uno de sus tres hijos, y "la churrería es partes iguales para casa uno". En tantos años que regentó su establecimiento, desde que la abrió en Ingenio en 1966 hasta que se jubiló en 2001, mucho ha pasado en ese negocio. "Pues sí, muchos políticos y personas destacadas del municipio pasaron por aquí, como muchas generaciones de vecinos. Hubo un cliente que entró con su yegua. Lo eché y la yegua le dio una patada en la cuesta que el dueño se murió", recordó.

Desde hace 17 años, cuando se jubiló el padre, Paco Santana -hijo- se responsabilizó del negocio y ya lleva 20 años que trabaja allí. La masa de los churros la prepara siempre a mano. "No hago más que trabajar porque es una tradición de esta familia, y una ilusión, y seguiré con esta empresa hasta que pueda", comentó.

El actual responsable de la churrería, con quien trabaja su pareja sentimental, Begoña Ramírez, y tres personas más. Paco Santana, hijo, trabaja todos los días del año, comenzando a las 5.00 horas y cerrando a las 02.00 horas, como siempre hacía su padre.

A la pregunta de dónde saca tiempo para descansar, ya que se levanta a las 4.30 horas, contestó que "para eso somos cinco, mi novia y yo, y tres contratados. Así, conseguimos que el negocio esté abierto tantas horas". "Siempre busco tiempo para hacer cosas que me gustan, a parte de trabajar todos los días, como la lucha canaria, hacer deporte, leer o bailar o leer", afirmó Paco Santana Santana. Los dos hermanos lucharon el club Maninidra, siendo Cristo el coleccionista de llaveros y que tiene mil expuestos en un tablón en la churrería. Tiene dos mil más en su casa.