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Con mucho tino | Talento Gran Canaria (71)

Edwin S Freyer, retrato al límite

El grancanario es fotógrafo artístico y acaba de fundar en Londres la revista de moda 5' ELEVEN. Ha trabajado para ELLE, Vogue, L'Officiel, Amazon Fashion y Jaeger, entre otras muchas

Edwin S Freyer, retrato al límite

Edwin S Freyer nació, "si no me equivoco", en el Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria el 1 de septiembre de 1985. Pasa por el colegio Gran Canaria, cuando aún se llamaba Buenavista 2 y luego en el recién abierto instituto de La Minilla, en una trayectoria escolar que no fue para tirar cohetes, que los voladores ya vendrían después.

Edwin es tan transparente como las texturas de sus asombrosos retratos. "Yo era de lo más normal, me gustaba el fútbol, la música, pero lo que más, el estar en la calle con los amigos. Mis padres se mudaron a La Feria pero seguía yendo a jugar con mi pandilla a Schamann, que fue donde crecí, lo normal de un niño de la época, pero sí te digo que fui un pésimo estudiante. Bien en Primaria, pero fue entrar en Secundaria y suspenderlo todo, haciendo dibujitos y soñando en clase porque mi interés estaba siempre fuera".

Califica la época como un desastre. "Nunca me planteé la universidad, dejé el tercer curso de la ESO y estuve un año vagando hasta que mi madre, María Luisa, me metió en vereda. A ella le debo muchísimo". Termina Secundaria, pero el entusiasmo continuaba bajo mínimos. "No sabía ni el cómo, ni el qué, ni el porqué: completamente perdido. En aquellos momentos mis expectativas no pasaban de una semana."

Hasta que se encuentra con un folleto del Ejército. "Y ahí acabé". En filas desde 2004 al 2006 para cumplimentar una etapa "horrorosa. Si con los estudios estaba mal, imagínate en el Ejército, un sitio que te aliena como ser humano. Fui buscando una cápsula de salida y fue peor, pero a la larga, mejor, porque fui a la Península y eso me permitió viajar y descubrir la fotografía como pasión y formarme como persona, a adquirir disciplina. Y me oriento por fin. A mi me funcionó, pero no se lo recomiendo a nadie".

Aquí hace un alto para recordar el regalo de su tía Emilia cuando cumplió 13 años, "una pequeña cámara con la que me iba a los rallies", un precedente clave que, junto con el gusanillo de descubrir lugares y paisajes, -Túnez, Francia, Italia, Portugal-, le motiva a tomar la primera decisión ilusionante. "A los pocos días de licenciarme y volver a la isla hago el examen de acceso a la Escuela de Arte para estudiar fotografía. Entro el último de la lista de inscritos", subraya.

Es 2006. Se confiesa por fin "mentalmente centrado. Me puse las pilas y a estudiar. Todo muy fluido". Le interesa la obra de Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, Steve McCurry..., "y quería dirigirme por ahí". Primero le tienta el fotoperiodismo, pero anhela más libertad artística y producir retrato como freelance. Termina los estudios en 2008 y hace prácticas ese verano en LA PROVINCIA y al finalizarlas se matricula en Historia.

"Cogí carrerilla pero no funcionó bien. No le vi futuro. Así que empiezo a hacer fotos con grupos en la ULPGC, y a aprender a desenvolverme porque el mundo real es otra cosa de lo que estudias".

En ese contexto hace un curso de Blanco y Negro en Espacio Digital y toca diana con el profesor Gabriel Brau, Premio Nacional de Fotografía en 2007. Pero a Edwin S Freyer aún le queda mucho por 'revelar'. Tras unos años "subsistiendo", en una tienda y haciendo trabajos esporádicos de retratos y test de modelos, empieza a realizar editoriales en pequeñas revistas impresas y digitales y a trabajar con diseñadores de la isla como Alida Domínguez, quien fue la primera que apostó por su trabajo.

Así da un salto en 2012 gracias a otro gran maestro nacional de la especialidad, Javier Vallhonrat, con el que hace un curso de apenas un fin de semana, pero que le marca profundamente.

Vallhonrat le imprime la clave "para expandir la creatividad y ahí cambió todo. Me dio las herramientas para descubrir mi tipo de fotografía y el cómo hacerlo. Le enseño mi portafolio y le pregunto que si me veía preparado para ir a Madrid o Barcelona. Me dijo que sí. Fue la primera vez que alguien de semejante prestigio relacionado a lo que me quería dedicar valoraba mi obra positivamente".

Se arma de coraje en noviembre de ese año. "Y empieza mi aventura en Madrid con una mano delante, otra detrás, la cámara, y un mundo nuevo." Otra vez sobrevive de freelance. Se presentaba a las agencias de modelos ofreciendo su trabajo y empieza a introducirse en el mundo de la moda gracias a ello.

A los seis meses salta a Berlín y Hamburgo, casi otro medio año. Luego a Milán. De Milán a la isla, "a estar con mi familia y con la que a día de hoy es mi prometida. Aprendí muchísimo y ya me iba generando algunos recursos".

Regresa a la Península, esta vez a Barcelona y en 2014 se lanza a Londres por un mes..., y ahí lleva los últimos cuatro años. "Cuando llego veo que a la gente le gustaba mucho mi trabajo y me dan encargos continuamente", dos de esos años bajo la representación de la agencia de Nueva York y Londres, Bernstein & Andriulli, hasta que hace solo cuatro meses "separamos nuestros caminos".

En toda esta etapa trabaja con auténticos referentes mundiales de la moda, con una rotunda y sólida obra publicada en revistas como British Vogue, Tatler UK, el tótem L'Officiel -en las ediciones de Alemania, China o Polonia-, en ELLE Italia, GQ España, Fucking Young! o Hunger, y con clientes como Conde Nast UK, Amazon Fashion, Jaeger, IMG, Elite London, Next Models o Eve Sleep.

Pero va más allá. Y en junio de este año funda una empresa y lanza su propia revista bianual, 5' ELEVEN', que se ha recibido con expectación, fruto de una idea "que durante años tuve en mi cabeza y ahora es un sueño hecho realidad". La publicación se ofrece impresa en Londres y se distribuye on line en todo el mundo.

Echando la vista atrás, Edwin afirma que le ha encantado "vivir en el filo de la navaja porque la incertidumbre te activa muchísimo". Afirma que "cuando se cerraba una puerta se me abría una ventana", y recomienda "buscar tus límites, salir de la zona de confort y llegar a la situación contraria" hasta dar con la tecla, algo que ha encontrado el isleño "con el apoyo incondicional de mi familia, por tenerme siempre un lugar donde volver y el de mi pareja, que me ha respaldado en todo".

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