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Mogán

Marinero hasta el fin de sus días

Chano Llovet recuerda su paso por la presidencia de la cofradía de pescadores de Playa de Mogán y cómo su gestión la llevó al éxito del que no goza ahora

Chano Llovet, en el Puerto de Mogán. SANTI BLANCO

"Es una desgracia, un enorme fracaso de los pescadores, porque antiguamente aquí solo se vivía de la agricultura y de la pesca y hoy solo prima el turismo; eso es bueno, pero hay que combinarlo con el sector primario". Son palabras de Chano Llovet, reconocido marinero de Playa de Mogán, en relación a la casi nula actividad que tiene en la actualidad la cofradía de pescadores, una organización que él mismo llevó en los 90 al éxito económico. "Luchaba para que los marineros ganaran unas perrillas más", recuerda a sus 80 años. Y ese es solo uno de los motivos por los que este pescador ya jubilado es tan reconocido en la zona.

Nació en Playa de Mogán en el verano de 1938 y a muy corta edad, con tan solo siete años, se lanzó a la mar. "No tengo estudios; desde muy pequeño tuve que ir con mi padre a faenar, porque a pesar de que tenía otros hijos, no tenía nadie que le acompañara en el barco", rememora Chano Llovet a la sombra del Club de Pescadores. El mar ha sido su sustento y el de su familia, y en él trabajó durante casi cuatro décadas, hasta que en 1982 se retiró por problemas de columna.

Abandonó su trabajo en la mar, pero no se alejó demasiado del sector porque, después de sacarse el carnet, se dedicó durante otros treinta años a la venta ambulante de pescado por los barrios del barranco de Mogán, Veneguera, Tasarte, Barranquillo Andrés y otras zonas del municipio. Durante años lo hizo en un pequeño turismo y luego en un vehículo isotérmico.

A esa labor se dedicó hasta hace apenas un lustro, cuando una caída le obligó a abandonar su tarea por herida en la pierna. "Tenía mucha clientela", recuerda Chano, "la gente me llamaba mucho, porque no era un estafador". Precisamente su buen trato a las personas y su amor por su profesión le han valido para que Chano sea hoy una de las personas más queridas de la localidad.

Combinó durante años su trabajo en la carretera con el de la dirección de la cofradía de pescadores de Playa de Mogán, a la que llegó en 1989 y presidió hasta 1998. "Me presenté a presidente porque por aquella época, a pesar de que los marineros estaban capturando grandes cantidades de pescado, en la cofradía había poco dinero, algo estaba fallando", señala. Su etapa en la organización destacó, cuenta, por su incansable lucha para que los marineros obtuvieran un precio más alto por su género.

"El anterior presidente no quería que nadie viniese a comprar el pescado, solo tenía un comprador, y cuando entré lo primero que hice fue abrir el muelle para que el público y las empresas vinieran a comprar pescado", rememora, "el pescado había que compartirlo". Su acertada decisión provocó un considerable aumento de los ingresos económicos de la cofradía. "Todavía muchos marineros siguen diciendo que cuando más dinero ganaron los pescadores fue cuando yo presidí la cofradía", explica

La década de los 90 fue, sin duda, una época de bonanza económica para los pescadores. "Llegaron a entrar diariamente 35.000 kilos de pescado en la cofradía", resalta, "y en la actualidad casi no entra nada". Así, confía en que "más pronto que tarde" la organización pueda volver a ser lo que antaño fue. "Si las manchas que impiden el paso de los atunes a las Islas desde el norte de Canarias no desisten, el sector tradicional en el Archipiélago se irá al garete", lamenta.

Chano trabajó en varios barcos. Tenía una falúa que compró en Arinaga en los 70 por 30.000 pesetas. Pero se le quedaba pequeño, y en el 75, animado por unos conocidos, viajó a Lanzarote para comprar un barco mayor. "Estaba varado, pero su propietaria no lo quería vender porque con él había ido a África y traía las bodegas llenas", cuenta el marinero, "pero reflexionó, y dadas las buenas condiciones del sector en Mogán, me lo vendió". Ese barco permitió a Chano hacer caja. "Gané mucho dinero; llegamos a ingresar más de 100.000 pesetas semanales", afirma.

Cuando mira al mar, vive una mezcla de sentimientos. Por un lado tristeza, "porque ya no hay pescado", y por otro, alegría, porque el mar le ha dado la vida, la libertad, y el pan. Playa de Mogán abarca toda su memoria; y en ella guarda recuerdos especiales para un ciudadano que durante toda su vida ha estado también vinculado a la política. Así, recuerda con viveza la visita de Adolfo Suárez al municipio. "Ha sido el único presidente de la democracia que ha estado en Mogán", relata, "y estuvo comiendo pescado con nosotros aquí en el pueblo". Pero no solo Suárez pisó esta localidad. También lo hizo Manuel Fraga. "Le hicimos un sancocho de pescado salado, pero no quería comérselo en el bar, sino donde el marinero vendía el pescado, en la misma cofradía", explica.

Su vinculación al mar le permitió estar ligado a las tradiciones de la Isla. Y es que Chano ha sido también, durante 30 años, el encargado de la carreta marinera que Mogán lleva a la romería del Pino en Teror, una labor que heredó de su padre. "Me llamó el alcalde para preguntarme si quería continuar su labor, y no lo dudé", afirma. Las costumbres han mejorado, pero recuerda cuando, de niño, su padre llevaba a la romería las jareas en un pequeño cesto, puesto que por entonces no había carretas. Fue responsable de esta labor hasta 2015.

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