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Moya

Un estudio revela que los niños desconocen a la mujer rural

La investigación sirve de base para crear un plan de trabajo en igualdad de género

Los alumnos de seis centros educativos de la Villa de Moya y los miembros de Moya+Joven participaron el curso pasado en el estudio EducoSurca, una investigación que buscaba analizar la percepción que tienen los escolares sobre las mujeres del municipio. Los resultados de este análisis arrojaron respuestas que invitan a la reflexión y a la acción inminente, como la de que las mujeres rurales son criadas, mujeres que se dedican a limpiar y ordenar las casas o agricultoras y ganaderas que se dedica a estas labores por no contar estudios suficientes para realizar cualquier otra profesión.

Este análisis se enmarcó en el Foro Interdisciplinar por la igualdad de las mujeres del ámbito rural de las Islas Canarias, Surca Villa de Moya, organizado por el Ayuntamiento norteño, y que celebrará su tercera edición del 12 al 17 de noviembre. De este modo, gracias a los datos revelados en esta investigación, el Consistorio moyense ha puesto en marcha un plan de acción para fomentar desde edades tempranas la igualdad de género, la visibilización de la mujer rural, la detección precoz de conductas y actitudes de desigualdad y, en consecuencia, prevenir la violencia de género. En este sentido, la iniciativa hace participe a los alumnos, los maestros y las familias, los tres pilares de la comunidad educativa.

El estudio, en el que participaron niños y jóvenes de entre 4 y 17 años, recoge que el 76% de los menores entrevistados por los responsables de EducoSurca expresaron desconocer el concepto de mujer rural y argumentaron que son las que "siembran las semillas y recogen la cosecha" y que "no tienen derecho a las máquinas y no pueden usar un aparato digital o un ordenador". Los escolares también relacionaron directamente a las mujeres rurales con las tareas del hogar con afirmaciones como que "se dedican a recoger a sus hijos y a tender la ropa" y "son las que cuidan la casa, limpian y hacen lo de las plantas".

Por otro lado, el 53% de los participantes explicó que sus madres son mujeres rurales en función de si desempeñan alguna tarea relacionada con los quehaceres domésticos, la agricultura o la ganadería. La percepción sobre si mismos también depende de si colaboran con las tareas relacionadas con el campo, por lo que el 86% se define como rural, el 5% no se considera rural y el 9% entiende que ser rural es una condición temporal. En este sentido, en una de las frases recogidas en el informe uno de los menores asegura que es "mejor ser de ciudad, los niños de campo son más de plantar y tener animales".

Asimismo, el 64% de los escolares que participaron en este estudio de diagnosis reconocieron que las tareas del hogar y del cuidado de los hijos están lideradas por sus madres y, en muchos casos, por sus abuelas. "Las mujeres hacen las tareas domésticas porque están acostumbradas y siempre han hecho lo mismo, no se han parado a pensar que pueden hacer otras cosas en vez de dedicarse solo a la casa", asegura uno de los jóvenes entrevistados. En este sentido, una de las principales propuestas que plantean los menores para paliar la sobrecarga de sus madres es la distribución de las tareas entre los miembros de la familia. De esta manera, según la Asociación Insular de Desarrollo Rural (Aider), el 59% de las mujeres que realizan labores agrícolas lo hacen sin cotizar y solo el 9% es titular de los bienes comunes con sus maridos. Estos datos son reflejo de que el trabajo que las mujeres rurales llevan a cabo en las empresas familiares es percibido, por su entorno y por ellas mismas, como una extensión de sus tareas domésticas, por lo que domina la idea de que no es necesario que perciban una remuneración. Además, en el entorno rural hay escasas oportunidades para las mujeres debido a la fuerte división sexual del trabajo y a la existencia de empleos englobados en la economía informal, en la cual no existe contratación, por lo que tampoco se contemplan derechos laborales.

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