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San Bartolomé de Tirajana

"La gente de San Bartolomé de Tirajana necesita volver la mirada al interior"

Carmelo Pérez asume el puesto de cronista oficial con el objetivo de recuperar las costumbres del Sur | Cree que su misión es buscar la convivencia y el consenso

Carmelo Pérez, teólogo y trabajador social natural de San Bartolomé de Tirajana y nuevo cronista del municipio.

Carmelo Pérez, teólogo y trabajador social natural de San Bartolomé de Tirajana y nuevo cronista del municipio. José Carlos Guerra

En ningún momento se le pasó por la cabeza que podría ocupar el puesto de cronista oficial de San Bartolomé de Tirajana. De hecho, tras la propuesta formulada por el alcalde de la localidad, Marco Aurelio Pérez, su respuesta fue que no era la persona adecuada. Carmelo Pérez, teólogo y trabajador social natural del municipio, pensaba más en un perfil de historiador, la imagen más clásica del cronista, "pero me dijeron que no era necesario, así que maduré la propuesta, lo consulté con otras personas y valoré que podía ser un instrumento al servicio de la comunidad".

Y en ese instrumento se ha convertido desde hace poco menos de un mes. "Vi que podía ser la herramienta para ayudar a la sociedad a tomar consciencia de sí misma y para realzar los valores inherentes a la propia comunidad, difundiendo el conocimiento de su historia, de su idiosincrasia, de la antropología, la etnografía, la memoria colectiva, los usos y costumbres del lugar", relata Pérez sobre su nueva etapa, "eso fortalece la consciencia que tenemos sobre nosotros mismos y nos da la posibilidad de amar aquello que reconocemos como propio, aquello que nos da raíces y nos abre al horizonte; en definitiva, ayuda a querer nuestro pasado, presente y futuro".

Antes de aceptar esta propuesta, Pérez definió poco a poco el perfil de cronista en el que quería desenvolverse. "Entendí que debiera ser la persona que, aún no sabiéndolo todo, busca la manera de que todos conozcamos lo máximo posible de nosotros mismos", puntualiza, "entiendo al cronista como aquél que busca lugares de encuentro, de convivencia y consenso, porque si trabajamos todos juntos, uniendo todas las manos, podremos alcanzar nuestros sueños".

Parte de su labor será dejar constancia de los acontecimientos y los cambios sociales que se produzcan en San Bartolomé, que no son pocos. "Se han ido produciendo transformaciones que cambian tanto la fisonomía paisajística como el entramado social", relata, "el Sur pasó de ser una gran extensión de cultivos de tomates a una zona urbanizada dedicada al sector turístico; y eso, en poco tiempo, supone una gran transformación a nivel psicosocial, pero también a nivel cultural y económico".

Pérez cree que "las relaciones con los turistas son y deben ser siempre valiosas, pero siempre y cuando uno tenga clara cuál es su identidad, por eso mi trabajo será que la comunidad tome consciencia, sepa quién es y conozca el papel que ha jugado en la historia".

"En un artículo sobre la condición humana, José Luis González Ruano decía que 'necesitamos mirar al interior para determinar nuestra esencia, mirar para no olvidar nuestra procedencia, mirar al interior para señalar nuestra presencia en el mundo', y en este sentido San Bartolomé necesita volver la mirada al interior para reconocer los trazos y las señas que han ido modelando nuestro ser en el mundo", añade.

Uno de los requisitos que debe cumplir el cronista oficial es haber realizado estudios, investigaciones, relacionados con la sociedad en la que se integra. Y Carmelo Pérez lo cumple con creces, ya que es el responsable de la investigación genealógica que, unida a los estudios clínicos realizados por los doctores catalanes Josep y Ramón Brugada y el grancanario Fernando Wangüemert, ha posibilitado detectar el gen de la muerte súbita en distintas líneas genealógicas del Sur de la isla y concluir que estas personas provenían de un mismo antepasado común.

Esas investigaciones, a través de la Fundación Umiaya para la Atención a la Muerte Súbita, de la que es presidente, y gracias al inmenso apoyo de las familias, han permitido que hace poco más de un año naciera la primera niña de esta familia libre de este gen a través de un tratamiento de selección de embriones.

Hace más de una década que no fallece nadie por poseer el gen de la Rianodina que causa la Taquicardia Ventricular Catecolaminérgica, la arritmia que provoca la muerte súbita. Y Pérez insiste: "la mejor noticia es que no hay noticia, porque se ha logrado controlar el incesante goteo de muerte súbita en un decenio", ya que de 1997 a 2007 fallecieron uno o dos miembros de la familia por año, mientras que de 2007 a 2017 no falleció nadie que hubiera seguido los protocolos clínicos establecidos por los expertos.

Este será tan solo un capítulo de la larga historia de San Bartolomé, una historia que el nuevo cronista deberá dejar reflejada para las generaciones venideras.

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