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Santa Lucía de Tirajana

La dignidad de las empaquetadoras

Alumnos del IES José Zerpa conocen la precariedad y desigualdad en el empaquetado del tomate

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Charla de empaquetadoras de tomates a alumnos del IES José Zerpa

"¿Está usted orgullosa de haber sido empaquetadora de tomates?", preguntó ayer una alumna de 3º de ESO del IES José Zerpa a las mujeres que fueron empaquetadoras Mari Carmen Cubas y Ricardela Medina, en Carrizal, y a Teresa López, en Cruce de Arinaga. Ésta última contestó: "Antes no lo era porque era una obligación y no tenía otra elección. Ahora, sí, estoy orgullosa".

"Aprovechen todo lo que puedan para aprender, para que sepan expresarse y defenderse en la vida", aconsejó Mari Carmen Cubas a los alumnos, con edades entre 14 y 15 años.

Las tres exempaquetadoras y Domingo Viera, quien coordinó el libro Mujeres empaquetadoras de tomate. Una historia llena de vida, de lucha y de esperanza, de Mercurio Editorial, explicaron cómo era la realidad laboral en los almacenes de empaquetado en Gran Canaria a dos grupos de alumnos, de sesenta chicos cada uno, y acompañados por un total de cinco profesoras y por la vicedirectora del IES José Zerpa, Paqui Vega Sánchez. Las charlas fueron durante la mañana de ayer en el Museo La Zafra, donde los estudiantes vieron vídeos y recorrieron el museo.

Entre lo mucho que relataron a los asistentes se encontraba que muchas niñas de 10 ó 12 años, o menos, fueron obligadas por sus padres a dejar el colegio para ir a trabajar en el empaquetado; o que sólo cobraban cantidades bajas de pesetas en función a las horas de trabajo; o que la jornada laboral dependía de la llegada o no del camión con tomates o del barco que esperaba la mercancía; o que muchas mujeres fueron engañadas respecto a los años cotizados y descubrieron muchas, en el momento de la jubilación, que la empresa no cotizó por ellas todos los años; o que empezaran a trabajar muchas veces a las 08.00 horas hasta las cinco de la mañana.

También recordaron quién fue José Zerpa, que da nombre a este instituto. "Fue el profesor que enseñaba por las noches a leer y a escribir a las empaquetadoras que fueron obligadas a dejar el colegio para ir a trabajar para ayudar económicamente a la familia", dijo Domingo Viera.

"Poco sabía de las condiciones de trabajo de estas mujeres. Algo sabía porque una de mis abuelas fue empaquetadora de tomate. A los ocho años tuvo que dejar la escuela. Sólo sabía leer", relató Michelle Gutiérrez. A Hugo Lima, nacido en Cabo Verde, le llamó la atención que "trabajasen en condiciones tan miserables y que además del trabajo tenían el de la casa y su familia".

"Valoro, cómo no, las condiciones tan positivas de vida que tenemos nosotros respecto a estudiar y nuestro futuro", dijo Paola Jaén Ruiz. Álvaro Hernández Van Den Ouweland destacó "la dignidad que se merecen las empaquetadoras por haber salido estas mujeres adelante" a pesar de la precariedad laboral vivida.

La vicedirectora Paqui Vega Sánchez destacó que "es fundamental conocer la realidad del entorno. Este museo es un regalo, como conocer la historia reciente. Hay que valorar justamente a la mujer rural".

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