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Sureste

Aqualia ultima el proyecto para depurar aguas residuales con microalgas

La planta, pendiente de instalar en el Sureste, supone 11 millones de inversión y unos 50 empleos, para generar productos para la fertilización de los cultivos

La plantación de Aqualia, con el sistema de microalgas como filtro, en la localidad de El Torno, en Chiclana de la Frontera, en la provincia de Cádiz.

La plantación de Aqualia, con el sistema de microalgas como filtro, en la localidad de El Torno, en Chiclana de la Frontera, en la provincia de Cádiz. lp / dlp

Un consorcio de empresas y entidades españolas, con la compañía Aqualia a la cabeza, junto a otras de Alemania, Hungría, Italia y República Checa, trabaja en el proyecto Sabana Horizont (H2020) con el objetivo de transformar aguas residuales en reutilizables y destinarlas al riego, y obtener una biomasa de la que se extraen productos para aplicar a los cultivos. Los promotores estudian construir la planta de transformación del agua residual en la comarca del Sureste de Gran Canaria.

El proceso se basa en la depuración de las aguas residuales mediante microalgas y bacterias. Las microalgas primeras utilizan los contaminantes contenidos en las aguas residuales, fundamentalmente carbono, nitrógeno y fosforo, para crecer y duplicarse. En este proceso de crecimiento se depuran las aguas residuales a la par que se consigue incluso una calidad de agua apta para su reutilización.

Así, también se genera una biomasa de algas de alto valor debido a su alto contenido en biofertilizantes, bioestimulantes y biopesticidas, explicaron desde Aqualia. De esta manera, el compuesto es considerado de gran importancia para la agricultura. El coste de producción es bajo ya que se emplean microalgas,

Esta iniciativa H 2020 es cofinanciada por la Comisión Europea, en un 70%, y el resto por las empresas privadas que forman parte del consorcio. El presupuesto necesario para investigar, desarrollar y hacer realidad el proyecto con una planta de tratamiento supone unos 11 millones de euros. Entre las entidades de este consorcio se encuentra, además de Aqualia, el Banco Español de Algas y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

"El proyecto Sabana lo dividimos en dos fases: Demo-1, que consiste en el estudio y demostración de que es posible realizar, fase que se inició en diciembre de 2016 , que está realizando la Universidad de Almería y la empresa Biorizon, y en la que se encuentra en más del 75 por ciento de la misma; y la Demo-5, que hará Aqualia y las demás empresas del consorcio a partir de este año 2019, y que consiste en seleccionar el lugar, construir la planta y la ejecución del proyecto", explicó Zouhayr Arbib, responsable de Sostenibilidad del departamento de Innovación y Tecnología de Aqualia, en Andalucía y Canarias.

Los promotores de la iniciativa buscan el lugar adecuado donde ubicar la planta. En un principio, podría ser en la comarca del Sureste de Gran Canaria por las condiciones climatológicas, por el espacio necesario de que se dispone y por las disponibilidad de aguas y energías, pero aún no se ha concretado la ubicación exacta. Zouhayr Arbib aclaró que la superficie que se necesita para construir la planta está entre dos y cinco hectáreas. "Podemos asegurar que el mínimo es de dos hectáreas, como dos campos de fútbol. La planta consiste en un canal y una parte extensa en la que se trabaja con ese agua residual y los microalgas", agregó el responsable de Aqualia.

La producción de las microalgas suficientes para esa transformación del agua residual es de forma natural, ni se produce artificialmente, ni se compra. Los investigadores prevén producir por cada hectárea de superficie de la planta cien toneladas de microalgas al año. Sobre el agua reutilizable, se espera que la producción al día sea de 950.000 litros por cada millón de litros de agua residual, mediante un sistema innovador cumpliendo los requisitos legales establecidos en el Real Decreto 1620/2007.

El proyecto Sabana ya se desarrolla en Andalucía, en plantas que gestiona Aqualia en Chiclana de la Frontera, en la provincia de Cádiz, así como en instalaciones de Sevilla y Almería. El mecanismo de trabajo y técnico, así como la tecnología para la planta de Gran Canaria será el mismo que en esas instalaciones de Andalucía, aunque la finalidad es distinta. En las plantas andaluzas se consigue de la biomasa el biogás que se destina para la automoción de vehículos municipales. En cambio, en Gran Canaria el cien por cien de los productos que se separarán y se lograrán serán para uso agrícola.

Puestos de trabajo

Los puestos de trabajo que genera el proyecto del sureste serán más de medio centenar, al sumar los necesarios para los estudios y desarrollo del proyecto, la construcción y su ejecución. "En esta fase previa y de estudio, que es en la que nos encontramos, ya son varias las decenas de especialistas y técnicos que trabajan en ello. Para la construcción de instalaciones, Aqualia contrata empresas locales.Harían falta unos cincuenta trabajadores. Y para el inicio y mantenimiento de la central se requiere una decena de personas, entre operarios, servicio de limpieza, ingenieros y analistas", señaló Zouhayr Arbib,

Aqualia convierte el residuo en recurso y está especializada en la gestión del ciclo integral del agua. Desde la empresa se asegura que conoce las necesidades y recursos del Archipiélago porque lleva treinta años en Canarias. En Gran Canaria, Aqualia gestiona el agua en Ingenio, Agaete, Gáldar y en el Barranco de Taurito (Mogán). La compañía contó con la cooperación del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC). Aqualia es una empresa global, filial del grupo FCC que controla el mexicano Carlos Slim,que se comporta como local.Más del 90% de sus trabajadores en el Archipiélago son canarios.

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