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Twitter contra las llamas

La red social se convirtió en un canalizador de la información de los profesionales y de los entes oficiales en los días clave de los incendios

Carlo Brusini.

Carlo Brusini. C. AFONSO

Es de sobra conocido que la red social del "pajarito", Twitter, se ha convertido en un elemento diferenciador a la hora de comunicar a la ciudadanía sobre grandes, medianos o pequeños acontecimientos. Son muchas las personas que se abren una cuenta o que revisan la actualidad a través de los mensajes de 280 caracteres que vierten los medios de comunicación o las cuentas oficiales al universo digital. Para los incendios que han asolado Gran Canaria en las últimas semanas no ha sido menos, y la conversación tuitera se dejó sentir, y mucho, en la herramienta digital hasta llegar a ser tendencia en España durante varios días.

Y es que en tiempos como los actuales, en los que la saturación informativa agobia a la población, por lo que es más fácil colar una mentira, el buen uso del Twitter se erige en un principio fundamental para organismos e instituciones oficiales. Es la mejor forma para vertir sus contenidos y que lleguen a amplios espectros de población. Durante los fuegos en la Isla, el Cabildo de Gran Canaria, el 112 o los ayuntamientos afectados fueron publicando comunicaciones, imágenes, vídeos que sirvieron como servicio público, y que acompañaron a las noticias de los medios de comunicación.

Una de las cuentas que más repercusión ha adquirido estos días es la del joven Carlo Brusini, que pasó de tener unos 300 seguidores antes de los incendios a superar los 2.700 dos semanas después. Su labor, afirmó, le llevó a ser reconocido por multitud de periodistas que le siguieron para estar informados sobre los avances de las llamas y por mucha gente que conoció cómo avanzaba el fuego gracias a sus mensajes. A sus 24 años, Brusini tiene ya una trayectoria en materia de emergencias y eventos con riesgo previsible, lo que le ha servido para tener claro que se debe "multiplicar el efecto de difusión, es importante transmitir a la población lo que va aconteciendo y las medidas preventivas que se vayan anunciando".

De hecho, aseguró que uno de los retos que se tienen por delante en el sector de la protección civil es aprovechar las oportunidades que brindan las nuevas tecnologías para concienciar a las personas en materia de prevención de incendios forestales. Agregó que es necesario fortalecer el uso de redes sociales para salir "reforzados" como sociedad, sobre todo en la relación "con el medio natural y el territorio", lo que permita que los habitantes de las zonas rurales puedan seguir viviendo en esas zonas. "A las administraciones no les queda otra opción que estar pendientes y en conexión directa con la población", sentenció.

Junto a él, muchos otros también usaron sus cuentas para informar, para publicar fotos o vídeos sobre los incendios o simplemente para mostrar su apoyo a los equipos de extinción. Más allá de las propias instituciones, sus trabajadores o miembros relacionados con ellas también se enfundaron su traje de tuiteros y colaboraron en la creación de la conversación. Todo un torrente de mensajes que siempre estuvieron canalizados a través de etiquetas, que en el argot se llaman hashtags, y que sirvieron para que cualquier persona pudiera seguir la información a través de una fórmula sencilla. Para los siniestros de estas semanas se usaron #IFArtenara, #IFCazadores e #IFValleseco. Estos fueron los oficiales, aunque también surgieron muchos otros, como #FuerzaGranCanaria, #IFGranCanaria o #IFVallesco. Todos sirvieron para que la gente se tranquilizase y siguiera las instrucciones dadas por el Gobierno de Canarias, el Cabildo insular u otros entes.

Arma de doble filo

Sin embargo, las redes sociales son un potencial arma de doble filo. Además de toda la información y su valor para comunicar la realidad tal y como está pasando en tiempo récord, también tienen la capacidad de magnificar bulos, noticias falsas o de convertir en hechos consumados lo que eran meras opiniones vertidas en la red. Con todo, Brusini reconoció que es necesario "ver la parte positiva: si sigues a las cuentas oficiales y las indicaciones que te transmiten a través de las autoridades competentes, pues no debería haber problema". "Sí, pueden ser un arma de doble filo, pero como todo en esta vida", matizó el joven.

Para él lo más importante estos días fue intentar evitar la desinformación: "Más que informar, intentar que los bulos no se transmitan, que la gente esté alerta". Y para ello, sus mensajes estuvieron cargados de un cariz formativo y de concienciación, para que la sociedad esté instruida en materia de "prevención y autoprotección". Y puntualizó que estas son campañas que se tienen que llevar a cabo "haya o no haya incendios forestales, sobre todo en un territorio complejo como el que tenemos en Canarias".

Brusini, quien reconoció que ha sido un "honor" que los medios y periodistas le hayan seguido durante los incendios para estar informados, no escondió su pragmatismo y humildad al describir su trabajo detrás de las pantallas como un "servicio público" que entiende que todos los que trabajan en su sector deben potenciar. También lo demostró al afirmar que quien realmente merece los elogios son aquellas personas que han estado "dentro, en tareas de gestión, de extinción, de logística, de seguridad... Ellos son los verdaderos profesionales que han sacado toda esta situación adelante". "Yo solo aporté mi granito de arena", concluyó.

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