El servicio de carreteras del Cabildo reabrió este viernes al tráfico la carretera de Tamadaba (GC-216), que permanecía cerrada tras el incendio forestal en la cumbre de Gran Canaria de agosto.

El tramo era el último que quedaba sin estar operativo desde que se registraron los fuegos ya que la institución insular no podía garantizar la seguridad para los automovilistas, tanto por las vallas como los desprendimientos y las labores de recuperación de la zona.

Como se recordará, en los momentos más complicados se llegó a impedir el tráfico a una veintena de vías de buena parte de los municipios de medianías y cumbres.

El incendio amenazó el pinar de Tamadaba, el pulmón verde de Gran Canaria, lo que hubiese supuesto una tragedia medioambiental si se hubiese adentrado. La joya forestal de Gran Canaria llevaba 30 años sin vivir un incendio hasta el pasado 17 de agosto. Hasta este último, la Reserva de la Biosfera de la Isla sufrió una docena de quemas en 160 años. De todas resurgió.