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San Bartolomé de Tirajana

Un reino de aloe vera

La Finca Canarias extiende un manto del vegetal en el barranco de Fataga con unos 20.000 ejemplares que visitan turistas y lugareños

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Finca de aloe vera en Fataga

Todo canario se vanagloria de tener una plantita de aloe vera en su casa, bien guardada y al cuidado de las quemaduras de sol para que le ayude en la recuperación diaria, pero, lo que muchos no saben es que, alzando la vista entre las montañas que circundan el barranco de Fataga se eleva una plantación de más de 1.200 metros cuadrados con unas 20.000 plantas de la denominación Barbadensis miller. El artífice de semejante industria es Finca Canarias Aloe Vera cuando inauguró en noviembre de 2017 esta plantación ecológica y la más extensa de Gran Canaria.

La familia Lesmes comenzó en esta aventura hace una década tras descubrir el potencial comercial del especimen. Primero, fue la explotación de El Goro, en Telde, y ahora hay varios puntos de venta dispersos por el Archipiélago que van desde Lanzarote a La Gomera. Por ahora, la fábrica en la que tratan las hojas de las plantas del aloe está emplazada en Fuerteventura, aunque esperan que próximamente se abran las instalaciones que prevén en la ciudad teldense para evitar el traslado de la mercancía y ser más operativos. Mientras tanto, cuidando del oro verde con picos dorados se encuentra Juan Manuel Rodríguez Martel, el encargado de la tienda y la extensión de las alturas. Junto a él, un tropel de ocho personas atienden a los turistas, lugareños e incluso ciclistas que pasan por delante de las vallas de madera y paran un momento para pasear entre las flores amarillas que caracterizan a la especie.

Francés, alemán, árabe, inglés... Mínimo tres idiomas habla cada uno de los trabajadores, a quien el administrativo indica las labores de la jornada. Después de una vida dedicado a la hostelería, Juan Manuel está en el paraíso. Va y viene, con las temperaturas agradables que recorren las paredes rocosas y explica cómo se mantiene la producción: "Esto se preparó hará unos ocho años, se aró la tierra y se plantó, y ahora solo se le echa agua, ya que no lleva ningún tipo de abono ni fertilizante". La resistencia del vegetal proviene de su ascendencia africana, por lo que no le hace falta apenas agua, que va por goteo, e incluso en verano solo se necesita que se riegue una vez a la semana, pudiendo vivir una media de 60 años.

La versatilidad del aloe y las aplicaciones industriales que tiene han derivado en una gama de productos que van desde la cosmética hasta brebajes. Sin embargo, la planta contiene un líquido amarillento, que sale a borbotones en caso de que haya sido dañada para activar su facultad cicatrizante, llamado aloína y, además, posee principios laxantes.

Así que, a no ser que se necesite de una ayuda externa para dar un paseo gastrointestinal, Juan Manuel alerta de la necesidad de hacer un tratamiento previo antes de su uso. "En la fábrica le hacemos cuatro cortes a la hoja y durante ocho horas permanece en una especie de jacuzzi con mucha agua porque, si tomáramos la pulpa sin tratar la aloína, tendríamos problemas de estómago", y añade que "la aloína, que va a ir a cicatrizar la herida de la hoja, sale, pero al encontrarse en el agua no puede hacer su efecto y sigue discurriendo". De ahí, el líquido amarillento queda en el barreño de agua y se extrae el corazón transparente del aloe para hacer mil virguerías.

Actualmente, este trabajo manual se realiza en Fuerteventura con una maquinaria "muy cara, por eso se proyecta hacer otra en Telde para evitar los costes del desplazamiento". El especialista sirve chupitos con el mejunje blanquecino y pegajoso a los visitantes, donde los más valientes son capaces de ingerir ese trozo como de "filete de pescado, como le llamamos nosotros" con sabor a pepino y cebolla. "Una cosa importante que se ha de saber es que el color debe de ser lo más natural, transparente, si es azulado o amarillo es que está siendo mezclada con agua y polvo de aloe, no con la planta", remarca.

Acerca de la aceptación del mercado, Juan Manuel hace hincapié en que los precios y la variedad de la oferta que incluye tónicos, desmaquilladores, cremas faciales, contorno de ojos y relajantes musculares, entre otros, son catalogados por los canarios como caros. Por lo tanto, la mayoría de las ganancias proceden de mercado externo y, sobre todo, de las ventas por internet.

Por debajo de la plantación zumban las colmenas que polinizan a los pétalos ocres del vegetal para cuidar las propiedades medicinales y relajantes del aloe vera, que escuchan en las mesas de madera al aire libre los visitantes, "mucha gente sabe qué es el aloe vera, así a simple vista, pero cuando empiezas a hablar de la planta y ves lo que hace y todas sus propiedades, se fascinan".

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