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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Las consecuencias del temporal de calima

El agosto de los lavacoches

La calima llena las gasolineras y los servicios de lavado de automóviles. Dueños de vehículos hacen cola para eliminar el polvo que dejó el siroco

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Lavados de coche tras la calima

"A la gente no le gusta la calima, pero para nosotros es una maravilla", afirmaba ayer, medio en serio medio en broma Diego Quesada, responsable del servicio de lavado Istobal, situado justo debajo del centro comercial La Ballena, en la capital grancanaria. Esto fue casi lo único que pudimos hablar con él porque el hombre no daba abasto con la tremenda fila de coches que hacían cola para eliminar la tierra que les había caído desde el sábado pasado.

"Esto no ha parado desde el lunes", comentaba Quesada, mientras una veintena de dueños de vehículos esperaban por la manguera a presión o por los trenes de lavado. En un abrir y cerrar de ojos, el coche entraba perdido de barro y salía reluciente. "¡Parece otro!", comentaban aliviados.

Como Carolina Bethencourt, que remataba el trabajo del tren de lavado pasando un paño para sacarle brillo a su coche y al de su madre. Ayer aprovechó y lo primero que hizo por la mañana fue irse al lavacoches.

La actividad de los trenes de lavado, talleres y autolavados de las gasolineras se ha disparado desde el pasado lunes, pero sobre todo ayer, cuando la gente se aseguró de que el polvo sahariano había desaparecido casi del todo, tras emprender su retirada el viento que lo impulsó hacia estas islas. En todos los servicios de lavado la imagen era la misma. Dueños de vehículos deseosos de eliminar la capa de polvo que dejó el temporal.

Dejar el coche como una patena cuesta un mínimo que va entre los 18 y los 20 euros. Al menos, este es el servicio básico que eligen mayoritariamente los clientes, consistente en eliminar la tierra por fuera, según comentan los empresarios consultados. El coste puede subir a los 50 euros, si el cliente quiere una limpieza plus que incluya el interior, o incluso hasta los 200 euros en el caso de un lavado integral de un todo terreno. La limpieza al vapor de la tapicería y otros extras ya son palabras mayores.

Ofertas

En el otro extremo, están los lavados rápidos por un euro que ofrecen algunas gasolineras a los clientes que gastan más de 30 euros en combustible.

En algunos servicios, la actividad ha sido tan frenética que la máquina que dispara el agua acabó rompiéndose de tanto usarla. Pasó en Teror, en un taller cuyo dueño tuvo que suspender el servicio ayer, ante el desconsuelo de algunos clientes que se quedaron con las ganas, porque tras dejar como un espejo a unos 70 coches, el aparato se plantó y no hubo manera de que volviera a funcionar.

Tampoco paraban ayer en el Canary Wash, un servicio de lavado instalado en los sótanos del centro comercial Las Arenas. Javier Casqueiro, empleado del negocio, indicaba que las jornadas de ayer y hoy han sido bastante movidas porque no han parado de llegar clientes con los coches perdidos.

"Es impredecible el número de los que pueden venir a lo largo del día, pero hoy no hemos parado", explicaba Casqueiro mientras limpiaba con un aspirador la tierra de la alfombrilla de un vehículo. La mayoría, indicó, sólo contratan la limpieza exterior porque "están limpios por dentro".

Nuevos clientes

Estos días no sólo han acudido los clientes habituales. Algunos nuevos han aprovechado la visita al centro comercial para dejar el vehículo, "incluidos extranjeros con coches de alquiler que viven en el sur y que han venido aquí".

Casqueiro señalaba que esperaba que el incremento de clientes estos días compensase lo perdido el sábado y domingo pasados, que no pasó nadie.

"El sábado y domingo fue pésimo. Esperamos recuperar ahora lo perdido. Lo único bueno que tiene la calima es que aumenta el negocio. Algo bueno tenía que tener. Es bueno por un lado y malo por otro", comentaba Javier Casqueiro.

El negocio también ha aumentado estos días en el servicio de lavado A mano Full Time de la calle Valencia, en el barrio de Alcaravaneras. Su dueño, Rafael Morales, destacaba que después de la calima "está habiendo muchísimo movimiento. No veas como se han quedado los coches, perdidos de tierra. Los coches llegan fatal, llenos de polvo. Tenemos varias limpiezas, la normal o estándar y la limpieza de tapicerías. Ahora mismo lo que piden son limpiezas normales, por dentro y por fuera para quitarle lo más grande. El servicio sale entre 18 y 20 euros", explicó y añade que los clientes se van encantados, como si se hubiesen quitado un peso de encima. "Después de traer el coche como lo traen se van contentos", comentó Morales, quien reconoce que los efectos de la calima en los coches beneficia su negocio, sin lugar a dudas. "En principio a nosotros nos viene bien, porque mientras los coches se ensucien, eso quiere decir que hay trabajo", sostuvo.

Algunos se ahorraron la mano de obra porque se encargaron ellos mismos de adecentar el vehículo. Echaron mano de la manguera o del balde de agua y la esponja. Ayer fueron muchos y muchas los que aprovecharon el día de fiesta para eliminar la tierra de sus coches. Estaban también los expertos en el asunto de eliminar los efectos de la lluvia roja, utilizando primero un plumero para retirar el polvo y acto seguido emprenderla con el agua y el jabón.

También estuvieron los pobres ilusos que se creyeron el domingo pasado que la calima ya se había ido, cuando remitió la tormenta momentáneamente a primera hora de la mañana, y se emplearon a fondo en la limpieza del vehículo. Era tarde cuando se dieron cuenta de que lo que vino después, tras el mediodía, impulsado por los fuertes vientos era muchísimo peor.

Otras empresas que se benefician de la calima son las de limpieza de cristales, pero los servicios consultados por este periódico señalaron que todavía pasarán unos cuantos días para que la gente solicite los servicios, cuando se asegure de que ya no quedan restos de calima.

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