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Santa María de Guía

Cazadores de huellas

La Policía Judicial de Santa María de Guía esclarece el 73% de las infracciones penales ocurridas en el Norte

El cabo primero Francisco Jiménez durante una muestra de búsqueda de huellas en una lata.

El cabo primero Francisco Jiménez durante una muestra de búsqueda de huellas en una lata. TONY HERNÁNDEZ

A veces es un juego entre delincuente y agentes. Uno entra en una propiedad privada, roba y sale huyendo sin ser interceptado. Los otros acuden al lugar, minutos, horas o días después con el único objetivo de identificarlo. Mientras el primero trata de esconder cualquier prueba que le identifique con el hecho delictivo, los segundos utilizan todo tipo de conocimientos para conseguir una mínima prueba, siempre consistente, para identificarlo y detenerlo. En este 'juego' participan los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil del puesto principal de Guía, que consiguen en la mayoría de los casos ganar la partida. Los datos de 2019 son claros: de las 79 infracciones penales ocurridas en su demarcación -los más de 300 kilómetros cuadrados que comprenden toda la comarca norte, cumbres y Valsequillo- lograron esclarecer el 73% de ellos.

El cabo primero Francisco Jiménez es quien lidera un grupo de seis guardias civiles de quienes destaca su pasión por el trabajo que realizan. "Los que estamos aquí es porque nos gusta", dice. Y eso hace que todos los componentes trabajen "a gusto". Y para ello, afirma, se necesita que el funcionario esté implicado cien por cien con su labor, "debe ser vocacional". "Este trabajo requieren de mucha dedicación porque echamos muchas horas", añade. Y es que los sucesos no tienen hora ni lugar establecido.

Los delitos más comunes que suceden en el norte de la Isla tienen que ver con el patrimonio. Cuando les llega un aviso, sus compañeros de seguridad ciudadana suelen ser los primeros en personarse en el lugar. Luego llegan ellos para iniciar una investigación con un único objetivo: esclarecer lo ocurrido. Es en este punto donde empieza una labor que cada vez es más difícil. Como indica Jiménez, "los ladrones suelen ocultar sus rostros, disimular su altura, la disminuyen" e intentan ocultar sus huellas con guantes. Cuando apenas hay indicios, reconoce que la inspección ocular puede ser "frustrante". Pero no por ello cesan en su empeño.

Una de las claves es que los delincuentes suelen reincidir y en la mayoría de los casos con el mismo 'modus operandi'. Y es ahí donde esperan un desliz, un exceso de confianza, para cogerles en un renuncio. Una huella dactilar suele ser en muchas ocasiones la prueba principal con la que cuentan a la hora de esclarecer estos delitos. Y es ahí donde ven lo que nadie puede apreciar. Esa marca en el picaporte, en un marco de una foto o en un televisor. Las muestras son recogidas por estos cazadores, quienes la trasladan hasta su laboratorio en el puesto de Santa María de Guía donde comienzan a analizarlas. Aunque Jiménez reconoce que en muchos casos pertenecen a los propios moradores de una vivienda, en otros logran dar con los ladrones.

Esta es una de las funciones de los componentes de 'PJ', como es conocida la unidad entre los cuerpos de seguridad, que cuando intervienen en casos muy graves sirven de vanguardia de sus compañeros de la Policía Judicial de la Comandancia de Las Palmas. Ocurre con los homicidios, a los que acuden en primera instancia pero que, con posterioridad, suelen recibir el apoyo de sus colegas con quienes en conjunto llevan adelante la investigación.

Jiménez destaca que durante los últimos años se están enfrentando a un aumento en dos delitos concretos: abusos sexuales y telemáticos. Entre estos últimos, el cabo primero de la Guardia Civil destaca los realizados con las estafas, el denominado pishing, o el moobing, el acoso escolar o laboral. Aunque recalca uno que su equipo esclareció recientemente: el brooming. La Policía Judicial de Santa María de Guía investigó a una chica de 13 años que contactaba con sus víctimas a través de la red social Instagram haciéndose pasar por un adulto para que les enviaran fotos íntimas.

El amplio arco de materias en la que intervienen les lleva a estar en prácticamente todos los sucesos mediáticos ocurridos en la cara norte de la Isla, como el amerizaje de una avioneta que ocurrió en El Altillo (Moya) o esclarecer el atropello de un peatón en un solar de San Andrés (Arucas) sin que el conductor se percatara y abandonara el lugar. Una polivalencia, la de los componentes de la Policía Judicial Territorial no sólo de Guía, sino también de Veicindario y Mogán, que les convierte en agentes todoterreno.

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